Acerca del autismo
El autismo es una condición del desarrollo del cerebro (neurodesarrollo) que afecta cómo una persona se comunica, aprende, piensa, se comporta e interactúa con otras personas. Se caracteriza por diferencias en la forma en que las personas responden al mundo que las rodea. Las personas autistas tienen maneras propias de interactuar y comunicarse, que pueden ser diferentes a las de las personas neurotípicas (sin estas diferencias del desarrollo). Con frecuencia tienen intereses muy intensos en temas específicos y pueden presentar patrones repetitivos de habla o de movimiento.
El autismo se considera un trastorno del espectro, lo que significa que los síntomas pueden variar mucho en tipo y gravedad entre personas. Algunos síntomas comunes incluyen dificultades con la comunicación, dificultades en la interacción social y conductas repetitivas.
Por lo general, el diagnóstico de autismo se basa en la observación de la conducta y en evaluaciones del desarrollo, ya que no hay pruebas médicas específicas para diagnosticarlo. Consulte con un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y el apoyo adecuado.
La manera en que el Trastorno del espectro autista (TEA) afecta el cuerpo y el cerebro es compleja y aún no se entiende por completo. Sin embargo, los estudios sugieren que los factores de riesgo afectan más el desarrollo temprano del cerebro. También se han visto cambios en la estructura del cerebro de personas con TEA en comparación con personas sin TEA.
Factores de riesgo no modificables para el autismo (no se pueden cambiar ni controlar). Incluyen:
- Prenatales: edad materna avanzada y raza/etnia
- Perinatales: presión arterial alta en la madre, sobrepeso, diabetes, infecciones durante el embarazo, parto por cesárea (C-section) y nacimiento prematuro
- Posnatales: sangrado fuerte después del parto (hemorragia posparto) y crecimiento anormal del cerebro
Factores de riesgo modificables para el autismo (sí se pueden cambiar). Incluyen:
- Exposición a la contaminación del aire en cualquiera de las tres etapas (prenatal, perinatal o posnatal)
- Lactancia materna insuficiente (dar pecho menos de lo recomendado)
- Edad materna y paterna avanzadas
- Parto por cesárea (C-section)
- Complicaciones durante el embarazo
Es importante saber que, aunque se han identificado estos factores de riesgo, ninguna causa única explica la mayoría de los casos. La diversidad del autismo y de sus factores de riesgo hace difícil definir una sola explicación biológica de cómo ocurre. Recuerde consultar con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados.
Los primeros síntomas más comunes del Trastorno del Espectro Autista (TEA) incluyen:
- Dificultad para hacer contacto visual
- No responder cuando se le llama por su nombre
- Problemas con la atención conjunta (seguir con la mirada o con el dedo lo que otra persona señala)
- Falta de habilidades de juego de “hacer como si” (juego imaginario)
- Problemas para comunicarse sin palabras (gestos, miradas, expresiones)
Si el TEA progresa o se hace más grave, pueden aparecer otros síntomas comunes, como:
- Dificultad para entender lo que otras personas piensan o sienten, incluyendo el lenguaje corporal, las expresiones faciales y las señales sociales
- Intereses especiales muy intensos
- Conductas repetitivas o rituales
- Dificultad para manejar y regular las emociones
- Dificultad para entender modismos o lenguaje no literal (formas de hablar que no significan exactamente lo que dicen)
- Dificultad con las habilidades de conversación, como mantener una charla o el intercambio natural de hablar y escuchar
- Preferir rutinas estrictas y angustiarse cuando esas rutinas cambian
- Dificultad para procesar estímulos sensoriales, como sentirse abrumado con facilidad en lugares ruidosos
Es importante saber que el TEA es un trastorno del espectro. Por eso, los síntomas y su gravedad pueden variar mucho de una persona a otra. Si le preocupan síntomas de autismo, lo mejor es consultar con un profesional de la salud para una evaluación y un diagnóstico adecuados.
Para diagnosticar el autismo, los profesionales de la salud suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Evaluación clínica inicial: Un profesional de la salud revisará su historia médica y cualquier tratamiento actual o pasado. También puede hacerle un examen físico y un examen del estado mental.
- Pruebas genéticas: El análisis de microarreglos cromosómicos (CMA) se usa a menudo para identificar variantes en el número de copias (CNV), es decir, cambios en la cantidad de material genético, que pueden asociarse con el trastorno del espectro autista (TEA) y otras afecciones relacionadas.
- Evaluaciones de laboratorio: Pueden incluir pruebas genéticas, niveles de plomo, función de la tiroides, niveles de lactato y piruvato (sustancias relacionadas con la energía del cuerpo), niveles de colesterol y análisis de orina para ácidos orgánicos.
- Remisiones para evaluaciones neurológicas e imágenes del cerebro: Se solicitan cuando están clínicamente indicadas.
Para determinar el nivel o la gravedad del autismo, se pueden realizar exámenes, pruebas y procedimientos adicionales:
- Autism Mental Status Examination (AMSE): Esta evaluación de observación ayuda a los profesionales a observar y documentar el funcionamiento social, comunicativo y conductual de la persona durante un examen clínico de rutina.
- Autism Diagnostic Observation Schedule (ADOS-2): Esta herramienta estandarizada mide conductas sociales y de comunicación que contribuyen al diagnóstico de autismo.
- Autism Diagnostic Interview-Revised (ADI-R): Esta entrevista evalúa conductas relacionadas con el autismo, actuales y pasadas, para ayudar en el diagnóstico.
Es importante saber que estos exámenes, pruebas y procedimientos deben realizarse por profesionales de la salud capacitados.
Los objetivos del tratamiento del trastorno del espectro autista (TEA) son mejorar el funcionamiento y la calidad de vida de las personas con TEA. Estos son algunos tratamientos y terapias recomendados:
Enfoques médicos:
- Dietas especializadas: algunas personas con TEA pueden beneficiarse de dietas sin gluten o sin caseína (proteína de la leche). Estas dietas buscan reducir ciertos componentes de los alimentos que pueden afectar la conducta o causar síntomas del aparato digestivo.
- Medicamentos: se pueden recetar antibióticos a algunas personas con TEA que tienen problemas médicos específicos, como problemas del sistema digestivo (estómago e intestinos).
- Productos nutracéuticos (suplementos): a veces se usan enzimas digestivas (sustancias que ayudan a descomponer los alimentos) para apoyar la digestión y la absorción de nutrientes.
Enfoques no médicos:
- Intervención cognitivo-conductual: ayuda a entender y cambiar pensamientos y conductas, y promueve habilidades sociales y regulación de las emociones.
- Ejercicio: el ejercicio físico puede ayudar a reducir conductas que causan problemas, aumentar conductas adecuadas y mejorar la condición física y las destrezas motoras.
- Indicaciones y apoyos: ayudar a la persona cuando usa habilidades específicas para fomentar el aprendizaje y la independencia.
- Refuerzo: establecer la relación entre una conducta o habilidad y sus consecuencias para fomentar las conductas deseadas.
- Autocontrol: enseñar a la persona a regular su propia conducta y actuar de forma adecuada.
- Entrenamiento en habilidades sociales: ayudar a las personas con TEA a mejorar sus interacciones sociales con otras personas de su edad, con personas adultas y con otras personas en su entorno.
Enfoques adicionales o alternativos:
- Apoyo de otros enfoques: muchas familias y personas con TEA encuentran apoyo en otros enfoques que complementan los tratamientos anteriores.
Es importante señalar que estos tratamientos deben adaptarse a las necesidades de cada persona con TEA. Consulte a profesionales de la salud, como médicos, especialistas en salud mental, dietistas, terapeutas ocupacionales o terapeutas del habla y del lenguaje, para recibir recomendaciones personalizadas.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Por eso, es esencial consultar con profesionales de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden ocurrir otros efectos secundarios; consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.