Acerca del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)

Descripción general

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es un trastorno del neurodesarrollo (afecta cómo se desarrolla y funciona el cerebro) que afecta tanto a niños como a adultos. Se caracteriza por un patrón continuo de desatención (dificultad para mantener la atención), hiperactividad (estar muy inquieto) e impulsividad (actuar sin pensar). Las personas con TDAH pueden tener dificultad para mantenerse enfocadas y prestar atención, controlar su comportamiento y pueden estar muy inquietas o muy activas.

Los síntomas del TDAH pueden interferir con las actividades diarias y las relaciones. Esto puede causar dificultades en la escuela, el trabajo y el hogar. Es importante saber que el TDAH es un trastorno del neurodesarrollo que dura toda la vida. Empieza en la niñez y puede continuar en la adolescencia y la adultez. Aunque la causa exacta no se conoce bien, se cree que hay diferencias en el desarrollo y el funcionamiento del cerebro.

Si sospecha que usted o alguien que conoce puede tener TDAH, consulte con un profesional de la salud para un diagnóstico y manejo adecuados.

Causas y factores de riesgo

Aún no se entienden por completo los mecanismos y las causas del trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Sin embargo, hay varios factores asociados con su desarrollo:

  • Anomalías en el cerebro: El TDAH se relaciona con dificultades en el funcionamiento de áreas específicas del cerebro. Se ha sugerido que un desequilibrio en la comunicación entre neuronas, en especial en los niveles de dopamina (una sustancia química del cerebro), puede contribuir al trastorno.
  • Estrés oxidativo: Hay evidencia de que el estrés oxidativo (desequilibrio entre sustancias reactivas y las defensas del cuerpo) cumple un papel en el TDAH.
  • Neuroinflamación: Algunos estudios sugieren que la neuroinflamación (inflamación en el cerebro) puede ser un factor en el TDAH.

Los factores de riesgo no modificables son factores que no se pueden cambiar ni controlar. En el TDAH, incluyen:

  • Prematuridad/peso bajo al nacer: Nacer de forma prematura o con bajo peso se ha identificado como un factor de riesgo independiente para el TDAH.
  • Factores genéticos: El TDAH suele presentarse en familias. Los factores genéticos explican una parte importante del riesgo.

Los factores de riesgo modificables son factores que se pueden influir o cambiar. En el TDAH, incluyen:

  • Tabaquismo materno durante el embarazo: La exposición al humo de tabaco durante el embarazo se ha asociado con un mayor riesgo de TDAH en los hijos.
  • Sobrepeso/obesidad materna: Tener sobrepeso u obesidad antes del embarazo puede ser un factor de riesgo modificable para el TDAH en los niños.
  • Complicaciones prenatales y perinatales: La mala salud materna, el sufrimiento fetal y otras complicaciones durante el embarazo o el parto se han vinculado con un mayor riesgo de TDAH.
  • Exposición a neurotoxinas: Algunas toxinas del ambiente, como el plomo, se han asociado con un mayor riesgo de TDAH.

Es importante saber que estos factores de riesgo modificables no son causas definitivas del TDAH. Se consideran factores que pueden contribuir. Siempre es mejor consultar con un profesional de la salud para recibir consejos y orientación personal.

Síntomas

Los síntomas iniciales más comunes del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) incluyen:

  • Pérdida de memoria que afecta la vida diaria
  • Dificultad para planear o resolver problemas
  • Dificultad para terminar tareas conocidas en la casa, el trabajo o en el tiempo libre
  • Confusión con el tiempo o el lugar
  • Problemas para entender lo que ve y cómo se ubican las cosas en el espacio
  • Nuevos problemas con las palabras al hablar o al escribir
  • Poner cosas en lugares equivocados y perder la capacidad de recordar los pasos para encontrarlas
  • Menor capacidad para tomar buenas decisiones
  • Cambios en el estado de ánimo y la personalidad

A medida que el TDAH progresa o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas comunes, como:

  • Dificultad para controlar los impulsos
  • Dificultad para quedarse quieto (inquietud)
  • Interrumpir a las personas mientras hablan o trabajan
  • Hablar demasiado
  • Impaciencia o dificultad para esperar su turno
  • Pasar por alto detalles o cometer errores con frecuencia
  • Dificultades para relacionarse con otras personas
  • Mayor probabilidad de tener otras condiciones al mismo tiempo, como ansiedad, depresión y ciertos problemas de aprendizaje o de conducta

Es importante saber que los síntomas del TDAH pueden variar según la edad y el sexo. Algunos síntomas pueden disminuir con la edad, mientras que otros continúan en la adultez. Si sospecha TDAH, lo mejor es consultar a un profesional de la salud para recibir un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adecuado.

Diagnóstico

Para diagnosticar el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), los profesionales de la salud suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Examen físico: Incluye pruebas de visión y audición para descartar otras afecciones con síntomas similares.
  • Historia clínica y familiar: Se revisa en detalle su historia médica y del desarrollo.
  • Listas estandarizadas de síntomas de TDAH: Estas herramientas, como escalas y cuestionarios, ayudan a evaluar si hay síntomas de TDAH y qué tan graves son.
  • Entrevistas: El profesional puede hacer entrevistas estructuradas o semiestructuradas con usted y con familiares o cuidadores para conocer su conducta y sus síntomas.

Exámenes, pruebas y procedimientos adicionales para determinar el grado o la gravedad del TDAH incluyen:

  • Escalas de TDAH: Cuestionarios que completan madres, padres, docentes o la misma persona para evaluar los síntomas.
  • Pruebas de rendimiento continuo: Miden de forma objetiva la falta de atención y la impulsividad.
  • Observación del comportamiento: Observar directamente la conducta en distintos ambientes para evaluar los síntomas.
  • Pruebas neuropsicológicas: Evalúan funciones cognitivas (como atención, memoria y planificación) para identificar áreas específicas de dificultad.
  • Pruebas de coeficiente intelectual (CI): Se usan para descartar otras causas de problemas de atención.
  • Entrevistas psicológicas: Conversaciones a fondo con profesionales de la salud para entender mejor sus experiencias y retos.
  • Imágenes del cerebro (uso potencial en el futuro): La investigación sugiere que podrían ayudar a diagnosticar el TDAH al observar cambios en la sustancia blanca del cerebro (las fibras que conectan distintas áreas).

Es importante saber que solo profesionales de la salud calificados pueden realizar estos exámenes, pruebas y procedimientos para diagnosticar el TDAH con precisión.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento del trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) son reducir los síntomas y mejorar el funcionamiento en la vida diaria. Estos son los tipos de tratamiento y cómo ayudan a lograr estas metas:

Medicamentos:

  • Estimulantes: Aumentan la dopamina y la noradrenalina (sustancias químicas del cerebro). Ayudan a reducir síntomas como la hiperactividad y la impulsividad.
  • No estimulantes: Cambian los niveles de ciertos “mensajeros” químicos en el cerebro. Mejoran síntomas como la impulsividad y la falta de atención.

Terapias:

  • Terapia conductual: Enseña estrategias para afrontar problemas, regular emociones, cambiar conductas problemáticas y fijar metas.
  • Terapia cognitivo conductual (TCC): Ayuda a reconocer los propios pensamientos y conductas y a hacer cambios positivos.
  • Psicoeducación: Ofrece información, apoyo y estrategias a pacientes y familias. Mejora las habilidades de las madres y los padres y el desempeño social de la niña o el niño.

Otros tratamientos:

  • Educación e información: Los profesionales de la salud deben brindar educación sobre las causas y las posibles consecuencias del TDAH. Esto puede dar esperanza y motivación.
  • Cambios en el estilo de vida: Ajustar la alimentación, el ejercicio, el nivel de actividad y los horarios de sueño puede mejorar el funcionamiento general en personas con TDAH.

Es importante que el plan de tratamiento se adapte a sus necesidades, preferencias, fortalezas y a cualquier otra afección que tenga al mismo tiempo. Consulte con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados. La dosis del medicamento puede variar por muchos factores. Hable con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.