Acerca de la depresión en adolescentes
La depresión en adolescentes es un trastorno mental y emocional similar a la depresión en adultos. Sin embargo, puede presentarse de forma diferente en los adolescentes por los retos propios de esta etapa, como la presión de grupo, los cambios hormonales y el desarrollo físico.
La depresión en adolescentes puede asociarse con altos niveles de estrés, ansiedad y, en casos graves, pensamientos de suicidio. Puede afectar muchas áreas de la vida de un adolescente: su vida personal, escolar, laboral, social y familiar.
Es importante saber que la depresión no es algo de lo que una persona pueda “salir” ni superar solo por animarse. Es una afección médica real que requiere tratamiento adecuado. Según el Instituto Nacional de la Salud Mental (NIMH), aproximadamente 3,2 millones de estadounidenses de 12 a 17 años tuvieron al menos un episodio depresivo mayor (un período con síntomas graves de depresión) en 2017. Esto representa el 13,3 por ciento de los adolescentes en Estados Unidos.
La depresión en adolescentes puede tener varias causas y factores de riesgo. Algunos no se pueden cambiar (no modificables). Otros sí se pueden cambiar (modificables). A continuación, se explican las causas y los factores de riesgo.
Causas de la depresión en adolescentes:
- Estrés en la niñez: Experiencias estresantes en la infancia, como el maltrato, el trauma o enfermedades crónicas, pueden contribuir a la depresión en la adolescencia.
- Factores genéticos: La investigación sugiere que puede haber un componente genético. Las personas con familiares que han tenido depresión pueden tener más probabilidad de presentarla.
- Desequilibrios químicos en el cerebro: Algunas sustancias químicas del cerebro, como la serotonina y la dopamina, ayudan a regular el estado de ánimo. Un desequilibrio en estas sustancias puede contribuir a la depresión.
Los factores de riesgo no modificables de la depresión en adolescentes no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:
- Antecedentes familiares: Tener un familiar que ha tenido depresión aumenta el riesgo de desarrollarla.
- Género: Las chicas adolescentes tienen más probabilidad que los chicos de presentar depresión.
- Edad: El riesgo de depresión suele aumentar durante la adolescencia.
Los factores de riesgo modificables de la depresión en adolescentes se pueden influir o cambiar. Incluyen:
- Apoyo social y emocional: Las y los adolescentes sin una red de apoyo o con dificultad para adaptarse en lo social tienen mayor riesgo. Es importante que cuenten con relaciones de apoyo con amistades y familiares.
- Factores del entorno: Factores como estrés intenso, alimentación inadecuada y poca estimulación pueden aumentar la probabilidad de depresión.
- Conductas de alto riesgo: Participar en conductas de alto riesgo como consumo de sustancias, autolesiones, sexo sin protección o intentos de suicidio también puede contribuir a la depresión.
Recuerde que muchos factores pueden contribuir a la depresión en adolescentes y varían de una persona a otra. Si usted o alguien que conoce presenta síntomas de depresión, es fundamental buscar ayuda de un profesional de la salud que pueda brindar apoyo y tratamiento adecuados.
La depresión en adolescentes puede presentarse de distintas maneras, y los síntomas pueden cambiar con el tiempo. Sin embargo, hay algunos síntomas tempranos comunes. Estos incluyen:
- Sentirse triste casi todo el tiempo
- Dificultad para sentirse feliz
- No sentir placer
- Sentimientos de culpa, vergüenza, sentirse sin valor o humillación
- Sentirse con ansiedad
- Dificultad para dormir o dormir demasiado
- Cambios en el apetito o en los hábitos de alimentación
- Pensamientos de suicidio o de muerte
- Enojo
A medida que la depresión avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer más síntomas. Algunos síntomas comunes son:
- Tristeza frecuente, lágrimas o llanto
- Sentirse sin esperanza o como si todo saliera mal
- Menos interés o placer en las actividades de siempre
- Falta de motivación
- Poca energía
- Dificultad para concentrarse
- Bajo rendimiento escolar
- Alejarse de amistades y familia
- Autoestima baja o sentimientos de culpa
- Estar más irritable, con más enojo o más hostilidad
- Dificultad con las relaciones o la comunicación
- Autolesiones
- Pensamientos o actos suicidas
No todas las personas tendrán todos estos síntomas. Pero si una persona adolescente presenta varios de estos síntomas de forma persistente durante al menos dos semanas, puede ser señal de depresión. Si le preocupa la depresión en adolescentes, hable con un adulto de confianza y pida ayuda.
Si usted o alguien que conoce está luchando o en crisis por ansiedad, depresión o pensamientos suicidas, hay ayuda disponible. Llame o envíe un mensaje de texto al 988 o chatee en 988lifeline.org/chat para conectarse con consejeros de crisis capacitados.
Para diagnosticar la depresión en adolescentes, los profesionales de la salud pueden usar una combinación de evaluaciones, pruebas y procedimientos. Estos son métodos comunes:
- Evaluación psicológica: Un profesional de la salud, como un psicólogo o un psiquiatra, hará una evaluación para medir qué tan fuertes son los síntomas y cómo afectan la vida diaria. Esto puede incluir una entrevista con preguntas fijas y cuestionarios con preguntas ya establecidas.
- Pruebas de detección: Hay pruebas de detección para saber si un adolescente está teniendo depresión. Dos pruebas usadas con frecuencia son el Cuestionario de Salud del Paciente-9 para Adolescentes (PHQ-9A) y el Inventario de Depresión de Beck (BDI). Estas pruebas usan síntomas comunes y criterios del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, quinta edición, revisión de texto (DSM-5-TR).
- Evaluación médica: Se puede hacer una evaluación médica para descartar otras causas mentales o físicas de los síntomas de depresión. Esto puede incluir un examen físico y análisis de sangre para buscar afecciones como anemia o desequilibrios hormonales.
- Evaluación de los síntomas: Los profesionales de la salud buscarán la presencia de síntomas clave de depresión en adolescentes. Es importante saber que niños y adolescentes pueden mostrar los síntomas de forma distinta, a menudo con irritabilidad, enojo o quejas físicas, como dolor de estómago.
Una vez que se confirma un diagnóstico de depresión en un adolescente, pueden usarse más evaluaciones, pruebas y procedimientos para determinar la etapa o la gravedad de la afección. Algunos ejemplos:
- Conversaciones a fondo: Los profesionales de salud mental tendrán conversaciones a fondo con el adolescente para entender mejor su situación y sus síntomas actuales.
- Revisión de la situación actual: El profesional de la salud revisará varios aspectos de la vida del adolescente, incluido su comportamiento y su desempeño escolar.
- Resultados de instrumentos para depresión: Se pueden revisar los resultados de cualquier instrumento para depresión usado en la evaluación inicial para obtener más información sobre la gravedad.
Es importante recordar que, aunque estas evaluaciones, pruebas y procedimientos ayudan a diagnosticar y evaluar la depresión en adolescentes, no son 100% exactos por sí solos. Forman parte de un proceso diagnóstico más amplio que toma en cuenta otros factores y descarta otras afecciones o causas.
Si usted sospecha que su hijo o hija adolescente tiene síntomas de depresión, lo mejor es buscar ayuda con un profesional de salud mental. Esta persona puede hacer una evaluación completa y guiarle hacia opciones de tratamiento adecuadas.
Los objetivos del tratamiento para la depresión en adolescentes son aliviar los síntomas, mejorar el bienestar general y prevenir episodios futuros de depresión. Las opciones de tratamiento incluyen medicamentos, terapia, procedimientos terapéuticos, cambios en el estilo de vida y otros tratamientos.
A continuación, explicamos cada opción y cómo ayuda a lograr estos objetivos:
Medicamentos:
- Los medicamentos ayudan a equilibrar sustancias químicas del cerebro o a cambiar cómo funcionan. Tipos de medicamentos para la depresión en adolescentes:
- Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), que aumentan la serotonina, una sustancia que afecta el ánimo.
- Inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN), que actúan sobre ambas sustancias.
- Moduladores de serotonina, que ajustan cómo actúa la serotonina.
- Antidepresivos atípicos (como bupropión y mirtazapina).
- Antidepresivos tricíclicos.
- Inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO).
- Estabilizadores del estado de ánimo o antipsicóticos.
Estos medicamentos pueden mejorar mucho la calidad de vida de una persona adolescente con depresión.
Terapia:
- La psicoterapia, también llamada terapia de conversación, es una opción común.
- La terapia cognitivo-conductual (TCC) es estructurada y con objetivos. Ayuda a identificar y cambiar pensamientos y conductas negativas.
- La terapia interpersonal (TIP) ayuda a mejorar las habilidades para relacionarse y a manejar los síntomas.
- La terapia dialéctica conductual (TDC) y la terapia de atención plena (mindfulness) también pueden ser útiles.
- La terapia familiar y la terapia de grupo ayudan a las y los adolescentes a sobrellevar la depresión.
Procedimientos terapéuticos:
- En casos graves, se pueden considerar algunos procedimientos.
- La terapia electroconvulsiva (TEC) es un método de intervención que puede ser eficaz cuando otros tratamientos no han funcionado.
- La estimulación magnética transcraneal (EMT) es otro procedimiento que usa campos magnéticos para estimular células nerviosas en el cerebro.
Cambios en el estilo de vida:
- Los cambios de hábitos pueden ayudar mucho.
- Hacer ejercicio con regularidad, comer de forma saludable y dormir lo suficiente mejora el ánimo y el bienestar.
- Realizar actividades que den alegría y satisfacción, como pasatiempos o compartir con amistades, también puede aliviar los síntomas.
Otros tratamientos:
- Los enfoques integradores combinan distintas terapias y se ajustan a las necesidades de cada adolescente.
- El apoyo de profesionales de salud mental, médicos de atención primaria o psiquiatras es clave para decidir el mejor plan.
La combinación de medicamentos, terapia, procedimientos, cambios en el estilo de vida y otros tratamientos busca aliviar los síntomas, mejorar el bienestar general y reducir el riesgo de episodios futuros. Es importante trabajar de cerca con profesionales de la salud para crear el plan más efectivo para cada adolescente.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de salud sobre la dosis para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.
La depresión en adolescentes puede cambiar con el tiempo. Es importante estar atento a las posibles complicaciones. Veamos estos temas con más detalle:
Complicaciones de la depresión en adolescentes:
- Problemas de sueño: la depresión puede causar dificultades para dormir, como no poder dormir (insomnio) o dormir demasiado.
- Suicidio: la complicación más grave es el riesgo de suicidio. Los adolescentes que no buscan ayuda pueden caer en la desesperanza, lo que aumenta el riesgo de hacerse daño (autolesión) y de suicidio.
- Otras posibles complicaciones incluyen:
- Problemas legales: cargos por absentismo escolar (faltar a la escuela) si un adolescente no asiste a clases, o incluso proceso penal si, por enojo, se mete en peleas.
- Rendimiento académico: la depresión puede afectar el desempeño en la escuela y limitar sus opciones de universidad.
- Aislamiento social y problemas en las relaciones: a los adolescentes con depresión les puede costar mantener relaciones sanas y pueden sentirse aislados.
- Problemas de salud: descuidar la salud por la depresión puede causar síntomas físicos como dolor de cabeza, dolor de estómago y otros dolores sin explicación.
- Consumo de sustancias: algunos adolescentes pueden usar alcohol u otras drogas para tratar de sobrellevar la depresión.
- Huir de casa: en casos graves, algunos adolescentes con depresión pueden huir de casa.
Al comprender cómo evoluciona la depresión en la adolescencia, reconocer las posibles complicaciones y buscar el tratamiento adecuado, podemos apoyar mejor a los adolescentes que viven con esta condición de salud mental.