Acerca de la depresión posparto
La depresión posparto, también llamada depresión posnatal, es un problema de salud mental que ocurre dentro del primer año después de dar a luz. Afecta el estado de ánimo.
Se caracteriza por:
- Tristeza que no se va.
- Pérdida de interés o placer en actividades.
- Cambios en el apetito y en el sueño.
- Cansancio o poca energía.
- Sentimientos de culpa o de no valer nada.
- Dificultad para concentrarse.
- Pensamientos de hacerse daño o de hacerle daño al bebé.
La depresión posparto puede tener consecuencias dañinas para el bienestar de las madres, de los bebés y de las relaciones. Puede presentarse en cualquier contexto social, económico o cultural.
Las causas exactas no se comprenden del todo. Pueden incluir una combinación de factores físicos, emocionales y hormonales. Los rasgos de personalidad y otros factores psicológicos también pueden influir.
Si sospecha que puede estar pasando por depresión posparto, busque apoyo de profesionales de la salud.
Las causas biológicas de la depresión posparto (DPP) no se entienden por completo. Sin embargo, se cree que los cambios hormonales durante y después del parto, como las variaciones en los niveles de estrógeno y progesterona, influyen en su aparición. Además, los factores genéticos y los cambios en la química del cerebro también pueden contribuir.
Los factores de riesgo no modificables de la DPP no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:
- Episodios previos de depresión
- Depresión y ansiedad durante el embarazo
- Problemas de autoestima
- Tristeza posparto después del parto
- Problemas en la relación de pareja
- Bajo nivel socioeconómico
- Complicaciones alrededor del parto
- Prematuridad o bajo peso al nacer en el bebé
Los factores de riesgo modificables de la DPP se pueden cambiar o influir. Incluyen:
- Apoyo social: falta de apoyo de la familia, amistades o del personal de salud.
- Antecedentes de salud mental: problemas previos de salud mental o antecedentes familiares de enfermedad mental.
- Satisfacción con la experiencia de parto: una experiencia negativa del parto puede aumentar el riesgo.
- Ansiedad y depresión durante el embarazo: pueden aumentar la probabilidad de presentar DPP.
- Fumar durante el embarazo: se asocia con mayor riesgo de depresión posparto.
Es importante saber que estos factores de riesgo no garantizan que usted tendrá depresión posparto; solo indican una probabilidad más alta. Siempre es mejor consultar con un profesional de la salud para recibir orientación y apoyo personalizados.
Los síntomas tempranos más comunes de la depresión posparto incluyen:
- Sentimientos de soledad, inseguridad y ansiedad
- Sentir que pierde el control y sentir culpa
- Dificultad para concentrarse y para sentir emociones positivas
- Pérdida de interés en pasatiempos o metas
- Pensar en hacerse daño a usted o a su bebé
A medida que la depresión posparto avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas comunes:
- Ataques de ira o agresividad
- Irritabilidad
- Consumo problemático de alcohol u otras drogas
- Conductas arriesgadas
Es importante saber que la depresión posparto (DPP) puede afectar la salud del niño a largo plazo: su salud emocional, del comportamiento, del pensamiento y el aprendizaje, y física. Si usted o alguien que conoce tiene estos síntomas, es crucial buscar ayuda de un profesional de la salud. Puede darle un diagnóstico correcto y recomendarle opciones de tratamiento adecuadas. Recuerde consultar siempre con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados.
Si usted o alguien que conoce está luchando o en crisis por ansiedad, depresión o pensamientos suicidas, hay ayuda disponible. Llame o envíe un mensaje de texto al 988 o chatee en 988lifeline.org/chat para conectarse con consejeros de crisis capacitados.
Para diagnosticar la depresión posparto, se suelen realizar los siguientes exámenes y pruebas:
- Cuestionarios de detección: la Escala de Depresión Postnatal de Edimburgo (EPDS) es una herramienta muy usada para evaluar síntomas de depresión en mujeres en el posparto. Tiene 10 preguntas y ayuda a detectar posible depresión.
- Evaluación clínica: un profesional de la salud puede hacer una evaluación completa del estado mental de la mujer. Incluye una conversación detallada sobre sus síntomas, sus antecedentes médicos y cualquier factor de riesgo de depresión.
Para determinar la gravedad o etapa de la depresión posparto, pueden hacerse además:
- Controles de seguimiento: controles regulares durante el posparto (como visitas o llamadas) ayudan a vigilar cómo evolucionan los síntomas depresivos y qué tan graves son.
- Cuestionarios psicológicos: el Cuestionario de Autoevaluación (SRQ-20) es otra herramienta que mide el malestar psicológico. Puede clasificar a las mujeres en categorías de alto o bajo riesgo según su puntuación.
Es importante saber que estos exámenes y pruebas brindan información valiosa, pero deben ser interpretados por profesionales de la salud especializados en salud mental. Ellos considerarán el cuadro clínico completo y ajustarán el tratamiento según sus necesidades.
Los objetivos del tratamiento de la depresión posparto (DPP) son aliviar los síntomas, mejorar la calidad de vida de la madre y reducir la frecuencia de la DPP. Estos son los tratamientos recomendados y cómo ayudan a lograr estos objetivos:
- Terapias psicológicas: La terapia cognitivo-conductual (TCC) y la terapia interpersonal (TIP) son eficaces para la DPP. La TCC ayuda a identificar y cambiar pensamientos y conductas negativas. La TIP se enfoca en mejorar las relaciones con otras personas. Estas terapias buscan aliviar los síntomas, fortalecer sus habilidades para afrontar las dificultades y mejorar su bienestar general.
- Actividad física: Hacer actividad física de forma regular puede ayudar a prevenir y reducir los síntomas de la DPP. El ejercicio libera sustancias naturales llamadas endorfinas, que pueden mejorar el estado de ánimo y disminuir la ansiedad.
- Suplementos: Algunos estudios sugieren que suplementos como el selenio y la vitamina D pueden ayudar en parte a tratar la DPP. Aún se necesita más investigación para saber qué tan bien funcionan.
- Medicamentos: Los antidepresivos, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), suelen recomendarse cuando los síntomas son graves o no mejoran con otros tratamientos. Estos medicamentos ayudan a equilibrar sustancias químicas del cerebro que regulan el estado de ánimo.
- Cambios en los hábitos de salud: Las prácticas de autocuidado, buscar apoyo social y manejar el estrés también pueden contribuir al tratamiento general de la DPP.
Recuerde: es muy importante consultar a un profesional de la salud para recibir asesoría personalizada sobre las opciones de tratamiento para la DPP.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud para saber la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.