Acerca de los trastornos del estado de ánimo

Descripción general

Los trastornos del estado de ánimo son un tipo de trastorno de salud mental. Afectan sobre todo su estado emocional constante, o estado de ánimo. Pueden impactar mucho su bienestar emocional y su funcionamiento en general. Se caracterizan por alteraciones del ánimo, como tristeza persistente, irritabilidad o cambios extremos entre episodios de manía (ánimo muy elevado) y depresión (ánimo muy bajo).

Los trastornos del estado de ánimo incluyen el trastorno depresivo mayor (TDM), el trastorno bipolar (TB), el trastorno afectivo estacional (TAE) y otros. Estos trastornos pueden causar problemas importantes en la vida diaria y en las relaciones. El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) clasifica estos trastornos en trastornos depresivos y trastornos bipolares.

Son trastornos complejos. Pueden estar influidos por factores biológicos, psicológicos y sociales. Si sospecha que puede tener un trastorno del estado de ánimo, busque ayuda profesional para recibir un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.

Causas y factores de riesgo

Cómo funcionan en el cuerpo los trastornos del estado de ánimo, como el trastorno depresivo mayor (TDM) y el trastorno bipolar (TB), incluye cambios complejos en las sustancias químicas del cuerpo y alteraciones en la capacidad del cerebro de adaptarse y formar nuevas conexiones (neuroplasticidad). También hay evidencia de que la inflamación y la activación del sistema inmunitario influyen en estos trastornos. En personas con trastornos del estado de ánimo se han visto cambios en la actividad de genes que favorecen la inflamación y niveles más altos de sustancias de inflamación en la sangre.

Factores de riesgo no modificables de los trastornos del estado de ánimo (no se pueden cambiar ni controlar):

  • Genética: tener un familiar cercano (como madre, padre o hermano) con un trastorno del estado de ánimo aumenta el riesgo.
  • Funcionamiento del cerebro: la forma y la química del cerebro pueden contribuir al desarrollo de estos trastornos.
  • Hormonas: los desequilibrios en la hormona que estimula la tiroides (TSH) se han asociado con la depresión.
  • Experiencias de vida traumáticas: el trauma puede desencadenar o contribuir a estos trastornos.

Factores de riesgo modificables (se pueden influir o cambiar):

  • Neuroticismo: la tendencia a preocuparse mucho y a sentir emociones negativas (neuroticismo) en niveles altos se asocia con más riesgo de TDM.
  • Índice de masa corporal (IMC): la obesidad se ha relacionado con mayor riesgo de trastornos del estado de ánimo.
  • Ingreso total promedio del hogar antes de impuestos: los ingresos más bajos pueden ser un factor de riesgo.
  • Tipos de actividad física: algunas formas de actividad física pueden influir en el riesgo de TDM.

Es importante saber que estos factores de riesgo no garantizan que una persona tendrá un trastorno del estado de ánimo. Muchas cosas, incluidas sus circunstancias personales y cómo interactúan los distintos factores, influyen en el inicio y la evolución de estas condiciones. Siempre es aconsejable consultar con un profesional de la salud para recibir consejos y orientación personalizados.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes de los trastornos del estado de ánimo (problemas que afectan cómo se siente) pueden variar según la persona y el trastorno. Sin embargo, algunos síntomas tempranos comunes incluyen:

  • Sentirse triste o sin esperanza
  • Perder el interés en actividades que antes disfrutaba
  • Cambios en el apetito, como comer en exceso o perder el apetito
  • Cansancio o falta de energía
  • Dificultad para concentrarse
  • Dormir demasiado o dormir muy poco

A medida que los trastornos del estado de ánimo avanzan o se vuelven más graves, pueden aparecer otros síntomas. Estos incluyen:

  • Más episodios del estado de ánimo, con cambios más seguidos entre manía (ánimo muy elevado) y depresión (ánimo muy bajo)
  • Episodios más prolongados, con periodos más largos de manía o depresión
  • Síntomas más intensos, que afectan el funcionamiento diario y la calidad de vida
  • Dificultades con el tratamiento: los tratamientos habituales pueden ser menos eficaces y puede ser necesario ajustar el plan de tratamiento
  • Dificultades para pensar con claridad y problemas de memoria
  • Mayor probabilidad de demencia (pérdida grave de la memoria y de otras funciones del pensamiento) en la vejez

Es importante saber que estos síntomas también pueden presentarse en otras condiciones. Por eso, consulte a un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado.

Si usted o alguien que conoce está pasando por dificultades o por una crisis por ansiedad, depresión o pensamientos suicidas, hay ayuda disponible. Llame o envíe un mensaje de texto al 988 o chatee en 988lifeline.org/chat para conectarse con consejeros en crisis capacitados.

Diagnóstico

Para diagnosticar los trastornos del estado de ánimo (problemas del estado de ánimo), los profesionales de la salud suelen hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Entrevista clínica: Es una conversación detallada entre el profesional y usted. Sirve para conocer sus síntomas, su historia médica y cómo funciona en su vida diaria.
  • Evaluaciones psicológicas: Pueden incluir cuestionarios o escalas que ayudan a medir qué tan intensos son los síntomas y a detectar si hay un trastorno del estado de ánimo.
  • Examen físico: Un examen general del cuerpo para descartar problemas médicos que puedan causar o contribuir al problema del estado de ánimo.
  • Pruebas de laboratorio: Pueden pedir análisis de sangre para revisar si hay cambios en las hormonas, la tiroides u otros factores que pueden afectar el ánimo.
  • Estudios de imagen: En algunos casos, se recomiendan imágenes como la resonancia magnética (RM) o la tomografía computarizada (TC) para descartar cambios estructurales en el cerebro relacionados con los trastornos del estado de ánimo.

Para determinar el grado o la gravedad de los trastornos del estado de ánimo, además pueden incluir:

  • Escalas de autorreporte: Le pueden pedir que complete cuestionarios para medir la intensidad de sus síntomas y seguir los cambios con el tiempo.
  • Observación de conductas: El profesional puede observar cómo se comporta y cómo interactúa para evaluar su nivel de funcionamiento y el impacto en su vida diaria.
  • Pruebas neuroconductuales: Evalúan la memoria, la atención, el pensamiento, el procesamiento de las emociones y la conducta para entender qué áreas están afectadas.

Es importante consultar a un profesional de la salud para una evaluación completa y recomendaciones personalizadas.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento para los trastornos del estado de ánimo pueden incluir:

  • Recuperarse pronto de los episodios de manía o depresión
  • Reducir la gravedad, la duración y la frecuencia de los episodios
  • Mejorar la comunicación y manejar los conflictos en relaciones afectadas por el trastorno bipolar
  • Mejorar la asistencia a la escuela o al trabajo
  • Establecer una rutina de sueño regular
  • Mantenerse constante con el plan de tratamiento, incluyendo tomar los medicamentos recetados y continuar con la terapia

Tratamientos comunes para los trastornos del estado de ánimo:

  • Terapia cognitivo-conductual (TCC): ayuda a evaluar y reemplazar hábitos y conductas negativas para mejorar el estado de ánimo.
  • Terapia dialéctica conductual (TDC): brinda estrategias para afrontar el malestar y desarrollar habilidades para manejar las emociones.
  • Práctica de atención plena: se enfoca en estar presente en el momento, sin juzgar.
  • Medicamentos: un profesional de la salud puede recetar medicamentos que regulan el estado de ánimo, como antidepresivos y ansiolíticos.
  • Terapia familiar: ayuda a las familias a manejar los trastornos del estado de ánimo como una unidad de apoyo.
  • Psicoeducación: educar a la persona y a sus seres queridos para fomentar el apoyo y la comprensión.
  • Redes de apoyo: compartir experiencias con otras personas para crear conexión en la comunidad de salud mental.
  • Terapia de estimulación cerebral: se usa cuando el trastorno resiste otros tratamientos. Consiste en pasar corrientes eléctricas por el cerebro.
  • Estilo de vida saludable: practicar hábitos de alimentación y actividad física saludables para promover el bienestar general.

Recuerde, los planes de tratamiento deben personalizarse según las necesidades de cada persona. Consulte con un profesional de la salud para recibir recomendaciones y orientación específicas.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden ocurrir otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea el folleto que viene con su medicamento para obtener más información sobre los efectos secundarios.