Acerca de la manía

Descripción general

La manía es un cambio drástico en el comportamiento de una persona que afecta su vida diaria y dura una semana o más. Se caracteriza por cambios en el estado de ánimo, en la forma de pensar y en los niveles de energía. La manía puede presentarse sola o como parte de un problema de salud mental como el trastorno bipolar, el trastorno esquizoafectivo o la manía provocada por sustancias. Algunas personas pueden disfrutar la experiencia de la manía, mientras que otras pueden sentirla como algo angustiante.

Los casos graves de manía pueden incluir síntomas como psicosis (perder el contacto con la realidad) o alucinaciones (ver u oír cosas que no están), lo que puede requerir hospitalización. El tratamiento de la manía puede incluir medicamentos como antipsicóticos (medicinas para tratar la psicosis) o estabilizadores del estado de ánimo (medicinas que ayudan a nivelar los cambios de ánimo). También es importante cuidar la salud física, aprender las señales de alerta y poner en práctica el autocuidado y estrategias para sobrellevar la situación para manejar la vida con manía.

Causas y factores de riesgo

Las causas biológicas de la manía en personas con trastorno bipolar aún no se entienden por completo. Aun así, hay varios factores que pueden contribuir a que aparezca la manía (estado de ánimo muy alto o irritable, con mucha energía y con menos necesidad de dormir):

  • Factores de estilo de vida: la falta de sueño o el consumo de sustancias puede desencadenar la manía.
  • Eventos importantes: la manía puede aparecer después de eventos importantes, como el parto o un trauma.
  • Cambios de estación: algunas personas tienen más probabilidades de tener manía en primavera.
  • Efectos secundarios de medicamentos: ciertos medicamentos pueden causar manía como efecto secundario.
  • Antecedentes familiares: tener un familiar con trastorno bipolar aumenta el riesgo de desarrollar manía.

Factores de riesgo no modificables de manía: no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:

  • Antecedentes familiares: tener un familiar cercano con trastorno bipolar aumenta el riesgo.
  • Factores genéticos: ciertos genes pueden influir en el desarrollo del trastorno bipolar.

Factores de riesgo modificables de manía: se pueden influir o cambiar. Incluyen:

  • Consumo de sustancias: evitar o limitar el consumo de sustancias puede ayudar a reducir el riesgo de manía.
  • Sueño: mantener un horario de sueño regular y dormir lo suficiente es importante para manejar la manía.
  • Manejo del estrés: encontrar formas saludables de lidiar con el estrés puede ayudar a prevenir episodios de manía.

Recuerde que cada persona puede vivir esto de manera distinta. Para recibir consejos personalizados, lo mejor es consultar con un profesional de la salud.

Síntomas

Los síntomas tempranos de la manía (un período en que el estado de ánimo está muy alto o muy irritable) pueden variar de una persona a otra, pero algunos signos comunes incluyen:

  • Dificultad para quedarse dormido
  • Hablar más de lo habitual
  • Sentirse más feliz, con más energía o más irritable
  • Asumir más actividades de lo normal

A medida que la manía progresa o se vuelve más intensa, pueden aparecer síntomas adicionales, como:

  • Mucha más energía
  • Pensamientos y habla muy rápidos, en exceso
  • Dificultad para concentrarse y mantenerse en la tarea
  • Grandiosidad o sentir que usted es más importante de lo que es en realidad
  • Impulsividad y comportamientos arriesgados
  • Irritabilidad o impaciencia

En casos graves, también pueden presentarse alucinaciones (ver u oír cosas que no existen) y delirios (creencias falsas). No todas las personas con manía tendrán todos estos síntomas, y la gravedad puede variar. Si usted o alguien que conoce presenta síntomas de manía, busque atención médica para obtener un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.

Diagnóstico

Para diagnosticar la manía, los médicos suelen hacer los siguientes exámenes y pruebas:

  • Hemograma completo: busca problemas en la sangre, como infecciones o anemia, que podrían contribuir a cambios en el estado de ánimo.
  • Panel metabólico completo: evalúa los niveles de sales minerales, la función del hígado y de los riñones, y el nivel de glucosa (azúcar en la sangre), para descartar otras afecciones médicas que podrían causar los síntomas.
  • Perfil tiroideo: mide las hormonas de la tiroides, porque los desequilibrios pueden contribuir a trastornos del estado de ánimo.
  • Prueba de detección de drogas en orina: detecta drogas que pueden causar o empeorar la manía.
  • Estudios de imagen del cerebro (tomografía computarizada [TC] o resonancia magnética [RM]): ayudan a descartar problemas neurológicos u otras afecciones del cerebro que podrían causar síntomas parecidos a la manía.

Para determinar la etapa o la gravedad de la manía, también se pueden usar:

  • Escala de Young para Manía (YMRS): evalúa la gravedad de síntomas como el ánimo elevado, el aumento de la actividad, la irritabilidad y los problemas del sueño.
  • Examen Mini‑Mental (Mini‑Mental State Examination, MMSE): cuestionario que evalúa el estado cognitivo para identificar problemas de memoria, atención u otras funciones mentales asociados con la manía.
  • Cuestionario de apetito: ayuda a evaluar cambios en el apetito en distintas etapas de la manía.
  • Antropometría con analizador de composición corporal: mide cambios en la composición del cuerpo durante el curso de la manía.
  • Cuestionario de Petersburg: evalúa los patrones de sueño y las alteraciones del sueño relacionadas con la manía.

Además, se pueden hacer análisis de laboratorio para evaluar, por ejemplo, el perfil de lípidos (grasas), marcadores de inflamación como la velocidad de sedimentación globular (VSG) y la proteína C reactiva (PCR), y los niveles de homocisteína, ácido fólico y vitamina B12. Estas pruebas dan más información sobre su situación.

Recuerde que los exámenes y pruebas específicos pueden variar según cada caso. Es esencial consultar a un profesional de la salud para una evaluación y diagnóstico personalizados.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento de la manía son lograr que los síntomas desaparezcan, prevenir recaídas y mantener con el tiempo la capacidad de pensar y de funcionar en la vida diaria. A continuación se describen las opciones de tratamiento y cómo ayudan a lograr estos objetivos:

Medicamentos:

  • Los antipsicóticos (medicamentos que reducen síntomas como agitación, irritabilidad y delirios), por ejemplo haloperidol, risperidona, olanzapina y quetiapina, pueden ayudar a tratar la manía.
  • Los estabilizadores del ánimo (por ejemplo carbamazepina, litio y valproato) ayudan a estabilizar el estado de ánimo y a prevenir episodios maníacos.

Terapia:

  • La psicoterapia o consejería puede ser útil para las personas que tienen manía por una afección de salud mental como el trastorno bipolar. Ayuda a entender mejor su afección, crear estrategias de afrontamiento y manejar los síntomas.
  • La terapia cognitivo-conductual (TCC) ayuda a identificar desencadenantes, manejar el estrés y mejorar las habilidades para resolver problemas.

Procedimientos terapéuticos:

  • Las técnicas de neuromodulación terapéutica buscan actuar sobre áreas específicas del cerebro relacionadas con los síntomas de la manía. Se pueden usar métodos de estimulación cerebral no invasiva (sin cirugía) para modular la actividad del cerebro y aliviar los síntomas.

Cambios en los hábitos de salud:

  • Mantener un estilo de vida saludable con alimentación equilibrada, ejercicio regular y buenos hábitos de sueño puede ayudar a reducir la posibilidad de episodios maníacos.
  • Manejar el estrés con prácticas de atención plena y buscar apoyo social también puede ser útil.

Otros tratamientos:

  • Los programas de apoyo comunitario o los trabajadores sociales pueden ayudar con tareas diarias afectadas por la manía.
  • En casos graves o durante episodios maníacos prolongados, puede ser necesario recibir atención médica inmediata en un hospital.

Recuerde consultar con su profesional de salud antes de hacer cualquier cambio o empezar tratamientos nuevos.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.