Información sobre el trastorno del estado de ánimo disruptivo en niños y adolescentes

Descripción general

El trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo (conocido en inglés como DMDD) es una afección en la que niños y adolescentes tienen irritabilidad y enojo constantes, y estallidos de enojo intensos y frecuentes. Estos síntomas van más allá de los cambios normales del estado de ánimo y pueden afectar mucho la vida diaria del niño en casa, en la escuela y en sus relaciones sociales. Este trastorno se caracteriza por irritabilidad constante y mal humor persistente durante gran parte del día. Es importante saber que la irritabilidad también puede presentarse en otros problemas de salud mental en niños y adolescentes.

En 2013 se incluyó como diagnóstico en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5), para identificar con más precisión a jóvenes que antes quizá recibían el diagnóstico de trastorno bipolar pediátrico. Aunque no hay un tratamiento específico para este trastorno, investigadores trabajan activamente para mejorar las opciones actuales y explorar enfoques nuevos. Si usted sospecha que su hijo o hija puede tener este trastorno, consulte con su pediatra o con su profesional de salud para una evaluación y orientación.

Causas y factores de riesgo

Las causas exactas en el cuerpo y el cerebro del Trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo (TDDEA) en la niñez y la adolescencia no se entienden por completo. Sin embargo, los investigadores creen que una combinación de factores genéticos, del cerebro y del ambiente puede contribuir al desarrollo del TDDEA. Algunas posibles causas incluyen:

  • Factores genéticos: Puede haber una tendencia hereditaria al TDDEA, ya que suele presentarse en varias personas de una misma familia. Ciertos genes y diferencias en cómo funcionan pueden influir en el desarrollo del trastorno.
  • Factores del cerebro: Desequilibrios en sustancias químicas del cerebro llamadas neurotransmisores, como la serotonina y la dopamina, se han relacionado con problemas para regular el estado de ánimo. Además, diferencias en áreas del cerebro que ayudan a regular las emociones y controlar los impulsos podrían contribuir al TDDEA.

Los factores de riesgo del TDDEA que no se pueden cambiar incluyen:

  • Antecedentes familiares: Tener un familiar con TDDEA u otros trastornos del estado de ánimo aumenta el riesgo de tener esta condición.
  • Edad y sexo: El TDDEA se diagnostica con más frecuencia en la niñez y la adolescencia, especialmente en varones.

Los factores de riesgo que sí se pueden modificar incluyen:

  • Estilo de crianza: Prácticas de crianza inconsistentes o severas pueden contribuir a que aparezcan síntomas de TDDEA.
  • Eventos traumáticos: Estar expuesto a experiencias traumáticas, como maltrato o abandono, puede aumentar el riesgo de presentar problemas para regular el estado de ánimo.
  • Otras condiciones de salud mental: Niñas, niños o adolescentes con otras condiciones, como ansiedad o trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), pueden tener un riesgo más alto de desarrollar TDDEA.

Es importante saber que estos factores de riesgo no garantizan que una niña, un niño o un adolescente desarrollen TDDEA. La interacción entre estos factores es compleja y varía en cada persona. Si sospecha que su hijo o hija podría tener TDDEA o le preocupa su salud mental, consulte con su pediatra o con su proveedor de atención médica para una evaluación completa y para definir estrategias adecuadas de manejo.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes del trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo (DMDD) en niños y adolescentes incluyen:

  • Arranques de enojo intensos, con palabras o con la conducta, en promedio tres o más veces por semana
  • Arranques y berrinches continuos que han durado por lo menos 12 meses
  • Irritabilidad o enojo casi todo el día, casi todos los días
  • Dificultad para funcionar por la irritabilidad en varios lugares, como en casa, en la escuela o con otras personas de su edad

Si este trastorno avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas, como:

  • Desobedecer a figuras de autoridad
  • Estallidos de enojo
  • Conductas que no respetan normas, como mentir y robar
  • Problemas para regular las emociones, como cambios bruscos de ánimo y dificultad para manejarlas

Es importante saber que el DMDD se puede diagnosticar en niños de 6 a 10 años que han tenido estos síntomas de forma constante por 12 meses o más. Si sospecha que su hijo o su hija puede tener este trastorno, consulte con su pediatra o con su proveedor de atención médica para obtener un diagnóstico preciso y opciones de tratamiento adecuadas.

Diagnóstico

Para diagnosticar el Trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo (DMDD, por sus siglas en inglés) en niños y adolescentes, los profesionales de la salud suelen hacer los siguientes exámenes y pruebas:

  • Entrevistas clínicas: Psicólogos o psiquiatras capacitados hablan con usted y con el niño o adolescente para conocer los síntomas, las conductas y el estado emocional.
  • Cuestionarios diagnósticos: Se pueden usar cuestionarios estandarizados como el Child Behavior Checklist (CBCL) o la Mood Disruptive Scale (MOODS) para evaluar el estado de ánimo y la conducta disruptiva.
  • Evaluación psiquiátrica: La Child and Adolescent Psychiatric Assessment (CAPA) es una entrevista de diagnóstico con una guía fija que se usa en investigación. Evalúa varios trastornos psiquiátricos, incluido este trastorno.

Exámenes y pruebas adicionales para determinar la etapa o la gravedad del trastorno pueden incluir:

  • Pruebas de inteligencia: Medidas estandarizadas de inteligencia, como el Culture Fair Intelligence Test (CFT 20-R), para evaluar habilidades cognitivas.
  • Pruebas de atención: Pruebas como d2-R o Testbatterie zur Aufmerksamkeitsprüfung evalúan la atención y el control de la conducta.
  • Pruebas de memoria: El Verbal Learning and Memory Test (VLMT) puede evaluar la memoria episódica.

El proceso diagnóstico exacto puede variar según el profesional y la situación de cada persona. Es esencial consultar a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento para el Trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo (DMDD, por sus siglas en inglés) en niños y adolescentes son reducir la irritabilidad, el enojo y los estallidos, mejorar la regulación del estado de ánimo y mejorar el funcionamiento en la vida diaria. Estos son los tratamientos recomendados y cómo ayudan a lograr estas metas:

  • Terapia de conversación (psicoterapia): Consiste en trabajar con un profesional de salud mental para abordar dificultades emocionales y de conducta. Terapias como la terapia cognitivo-conductual (TCC) ayudan a identificar y cambiar pensamientos negativos y a desarrollar habilidades para afrontar situaciones.
  • Entrenamiento para padres: Los padres tienen un papel clave en el tratamiento del DMDD. Los programas de entrenamiento para padres enseñan a anticipar y prevenir la conducta agresiva, a reforzar la conducta positiva y a mantener la constancia. Esto ayuda a reducir la agresión, las dificultades de conducta y a aumentar comportamientos sociales positivos en los niños.
  • Medicamentos: En algunos casos, se pueden recetar medicamentos para manejar los síntomas del DMDD. Suelen ser inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) o antipsicóticos atípicos. Pueden ayudar a estabilizar el estado de ánimo, disminuir la irritabilidad y manejar la agresión. Un profesional de la salud siempre debe recetar y supervisar estos medicamentos.
  • Cambios en hábitos de salud: Fomentar hábitos saludables, como hacer ejercicio con regularidad, dormir lo suficiente y llevar una alimentación equilibrada, puede mejorar la regulación del estado de ánimo.

Es importante saber que cada tratamiento puede funcionar de forma diferente según la persona. Consulte con un profesional de la salud para decidir el plan más adecuado para cada niño o adolescente.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Hable con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer información adicional sobre efectos secundarios.