Sobre la depresión en adolescentes
La depresión en la adolescencia es un problema de salud grave. Va más allá de sentirse triste o decaído por unos días. Se caracteriza por sentimientos intensos de tristeza, desesperanza, enojo o frustración que duran por más tiempo. Los adolescentes con depresión pueden tener dificultad para hacer su vida diaria y participar en sus actividades de siempre. Pueden tener problemas para concentrarse, faltarles motivación o energía, y les cuesta disfrutar la vida o pasar el día.
La depresión en la adolescencia puede tener muchas causas. Incluye la genética, cómo funciona el cerebro y sus sustancias químicas, los cambios hormonales y sucesos estresantes en la infancia, como experiencias traumáticas, la muerte de un ser querido, el acoso escolar o el maltrato. Aunque la depresión puede presentarse a cualquier edad, a menudo empieza en la adolescencia o al inicio de la adultez.
Las causas de la depresión en adolescentes no se entienden por completo, pero hay varios factores que pueden contribuir a su desarrollo. Estos incluyen:
- Desequilibrios en sustancias químicas del cerebro: Cambios en los niveles de neurotransmisores (sustancias químicas que ayudan a las células del cerebro a comunicarse), como la serotonina, la dopamina y la norepinefrina, pueden afectar el estado de ánimo y contribuir a los síntomas de depresión.
- Factores genéticos: Tener antecedentes familiares de depresión u otros problemas de salud mental puede aumentar el riesgo de depresión en la adolescencia.
- Cambios hormonales: La adolescencia es una etapa con grandes cambios hormonales. Estas variaciones pueden influir en el desarrollo de la depresión.
Factores de riesgo que no se pueden cambiar:
- Antecedentes familiares: Tener un familiar con depresión u otros problemas de salud mental aumenta el riesgo.
- Sexo: Las mujeres tienen más probabilidad que los hombres de presentar depresión durante la adolescencia.
Factores de riesgo que sí se pueden cambiar:
- Factores sociales y del entorno: Dificultades en las relaciones sociales, sufrir acoso o vivir en un hogar con violencia o abuso pueden aumentar el riesgo de depresión.
- Consumo de sustancias: El uso de alcohol, tabaco y drogas puede contribuir al desarrollo de la depresión en adolescentes.
- Falta de apoyo social: Los adolescentes que carecen de apoyo emocional o social pueden tener un riesgo mayor.
Es importante saber que estos factores de riesgo no garantizan que una persona tendrá depresión; solo aumentan la probabilidad. Si le preocupa la salud mental de su hijo o hija adolescente, lo mejor es pedir orientación a un profesional de la salud.
Los síntomas tempranos más comunes de la depresión en adolescentes incluyen:
- Tristeza constante: pueden sentir tristeza por mucho tiempo que no se quita.
- Falta de placer: les cuesta disfrutar actividades que antes les gustaban.
- Cambios en el sueño: pueden tener dificultad para dormir o dormir demasiado.
- Cambios en el apetito: pueden comer en exceso o perder el apetito.
- Dificultad para concentrarse: les cuesta enfocarse o recordar cosas.
- Poca energía: se sienten cansados o sin motivación.
- Alejarse de amistades y familia: se aíslan y evitan la convivencia.
- Irritabilidad o enojo: se irritan con facilidad, se enojan o se muestran hostiles.
- Bajo rendimiento escolar: puede bajar su desempeño en la escuela.
A medida que la depresión avanza o se hace más grave, pueden aparecer otros síntomas, como:
- Sentimientos de culpa, vergüenza, sentirse sin valor o humillación
- Ansiedad
- Pensamientos o acciones suicidas
Es importante saber que los síntomas varían de una persona a otra, y no todos los adolescentes tendrán todos los síntomas de la lista. Si sospecha que su hijo o su hija adolescente tiene depresión, busque ayuda profesional para recibir un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.
Si usted o alguien que conoce está teniendo dificultades o está en crisis por ansiedad, depresión o pensamientos suicidas, hay ayuda disponible. Llame o envíe un mensaje de texto al 988 o chatee en 988lifeline.org/chat para conectarse con consejeros capacitados en crisis.
Para diagnosticar la depresión en adolescentes, los profesionales de la salud suelen hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Evaluación de síntomas: Preguntan sobre los síntomas y cuánto tiempo llevan para identificar señales de depresión.
- Evaluación médica: Hacen un examen médico para descartar causas físicas u otros problemas de salud que puedan parecerse a la depresión.
- Evaluación psicológica: Un psicólogo o un psiquiatra puede hacer una evaluación completa con preguntas sobre el comportamiento, las emociones y la vida diaria.
- Pruebas de depresión: Se usan pruebas estandarizadas para medir qué tan graves son los síntomas. Pruebas comunes incluyen el Cuestionario de Salud del Paciente-9 para Adolescentes (PHQ-9A, por sus siglas en inglés) y el Inventario de Depresión de Beck (BDI, por sus siglas en inglés).
Para determinar el grado o la gravedad de la depresión en adolescentes, también pueden incluir:
- Consultas a fondo: Los profesionales de salud mental conversan en detalle para entender la situación actual, los estresores y otros factores que puedan contribuir.
- Revisión de síntomas: El profesional de la salud repasa los síntomas específicos para evaluar la gravedad y el impacto en la vida diaria.
- Evaluación de tipos de trastornos depresivos: El profesional de la salud determina si se cumplen criterios de diagnóstico para trastornos específicos, como el trastorno depresivo mayor o el trastorno depresivo persistente.
Recuerde: un diagnóstico preciso y conocer la gravedad requieren una evaluación profesional. Es importante consultar a un profesional de la salud para una valoración completa adaptada a su situación.
Los objetivos del tratamiento de la depresión en adolescentes son aliviar los síntomas, mejorar el bienestar general y prevenir recaídas. Estos son los tratamientos recomendados y cómo ayudan a lograr estas metas:
- Medicamentos: Un profesional de salud mental, un médico de atención primaria o un psiquiatra puede recetar medicamentos antidepresivos para reducir los síntomas de depresión. Actúan al equilibrar sustancias químicas del cerebro llamadas neurotransmisores, lo que puede mejorar el estado de ánimo y aliviar los síntomas.
- Psicoterapia: Varias formas de terapia psicológica pueden ser eficaces para tratar la depresión en adolescentes. Incluyen:
- Terapia cognitivo-conductual (TCC): Ayuda a identificar y cambiar pensamientos y conductas negativas que contribuyen a la depresión. Enseña habilidades de afrontamiento y promueve el pensamiento positivo.
- Terapia interpersonal (TIP): Se enfoca en mejorar las relaciones interpersonales y las habilidades de comunicación. Ayuda a los adolescentes a reconocer cómo las relaciones afectan su depresión y ofrece estrategias para manejar los síntomas.
- Terapia dialéctico-conductual (TDC): Combina terapia individual con entrenamiento de habilidades en grupo. Ayuda a los adolescentes a desarrollar maneras saludables de afrontamiento, regular emociones y mejorar la eficacia en sus relaciones.
- Terapia de atención plena (mindfulness): Anima a los adolescentes a enfocarse en el momento presente sin juzgar. Puede ayudar a reducir el estrés, aumentar la conciencia de sí mismos y mejorar el bienestar general.
- Cambios en el estilo de vida: Hacer ciertos cambios en los hábitos de salud también puede ayudar en el tratamiento de la depresión en adolescentes. Estos incluyen:
- Ejercicio regular: La actividad física puede mejorar el ánimo y reducir los síntomas de depresión.
- Alimentación saludable: Una dieta equilibrada rica en frutas, verduras, granos integrales y proteínas magras puede apoyar la salud mental.
- Atención plena o meditación: Practicar estas técnicas puede ayudar a reducir el estrés y promover el bienestar emocional.
- Apoyo social: Pasar tiempo con seres queridos y mantener relaciones de apoyo puede brindar ayuda emocional durante el tratamiento.
Es importante saber que el enfoque de tratamiento puede variar según las necesidades de cada persona. Consultar con un profesional de la salud es clave para determinar el plan más adecuado para cada adolescente con depresión.
La dosis del medicamento puede verse afectada por muchos factores; por eso, es esencial consultar con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Lo mejor es hablar con su profesional de la salud o leer la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.