Sobre el trastorno bipolar

Descripción general

El trastorno bipolar, también conocido como trastorno maníaco-depresivo, es una condición de salud mental. Se caracteriza por cambios grandes en el estado de ánimo, la energía y el nivel de actividad. Estos cambios son más intensos que los altibajos normales que toda persona vive.

Las personas con trastorno bipolar pueden pasar por episodios de manía o de hipomanía. En estos episodios hay ánimo muy elevado, más energía de lo habitual y comportamiento impulsivo. También pueden tener episodios de depresión. En la depresión hay tristeza constante, pérdida de interés y sentimientos de desesperanza.

Hay tres tipos de trastorno bipolar. Cada uno tiene sus propios síntomas.

En Estados Unidos, alrededor de 3 de cada 100 adultos han tenido trastorno bipolar en el último año, y cerca de 4 de cada 100 lo han tenido en algún momento de su vida. El trastorno bipolar puede afectar mucho la vida diaria y la forma de funcionar.

Causas y factores de riesgo

Las causas exactas del trastorno bipolar (un problema de salud mental con cambios fuertes del estado de ánimo) no se conocen por completo. Sin embargo, hay varios factores que pueden contribuir a que se desarrolle la afección:

  • Genética: Las personas con antecedentes familiares de trastorno bipolar tienen más riesgo de desarrollarlo. Ciertas variaciones en los genes pueden aumentar ese riesgo.
  • Estructura y función del cerebro: Alteraciones en la química, la estructura o el funcionamiento del cerebro pueden contribuir al desarrollo del trastorno bipolar.
  • Factores del entorno: Sucesos estresantes, experiencias traumáticas y enfermedades físicas pueden desencadenar el inicio de los síntomas.

Factores de riesgo que no se pueden modificar (no se pueden cambiar ni controlar). Incluyen:

  • Antecedentes familiares: Tener un padre, madre, hermano o hermana con trastorno bipolar aumenta su riesgo de presentar la afección.
  • Edad: Los síntomas suelen aparecer en adolescentes mayores o en adultos jóvenes.

Factores de riesgo que sí se pueden modificar (se pueden cambiar o mejorar). Incluyen:

  • Consumo problemático de sustancias: El consumo perjudicial de alcohol o drogas puede aumentar el riesgo de desarrollar trastorno bipolar.
  • Manejo del estrés: Niveles altos de estrés pueden desencadenar síntomas, por lo que es importante manejar el estrés con formas saludables.

Es importante saber que, aunque estos factores pueden aumentar el riesgo, no garantizan que se desarrolle el trastorno bipolar. Es una afección compleja influida por varios factores. Si le preocupa su riesgo o sus síntomas, lo mejor es consultar con un profesional de la salud para una evaluación y orientación precisas.

Síntomas

Los primeros síntomas del trastorno bipolar pueden variar. Algunos signos comunes incluyen:

  • Problemas de sueño: cambios en cómo duerme, como insomnio o dormir demasiado
  • Ansiedad: sentirse inquieto, preocupado o con nervios
  • Cambios del ánimo: pasar por etapas de ánimo muy alto (manía: ánimo muy elevado) y de ánimo bajo (depresión: ánimo muy bajo)
  • Problemas leves del ánimo: cambios suaves que pueden ser difíciles de notar como parte de un problema mayor

A medida que el trastorno bipolar avanza o se hace más grave, pueden aparecer otros síntomas:

  • Episodios maníacos: euforia intensa, pensamientos muy rápidos, mucha energía, actuar por impulso, irritabilidad y dificultad para concentrarse
  • Episodios depresivos: tristeza que no se va, falta de energía, problemas para dormir, dificultad para concentrarse, sentimientos de desesperanza y pérdida de interés en actividades

En casos graves, el trastorno bipolar puede causar psicosis (perder el contacto con la realidad), con alucinaciones o delirios. Recuerde que los síntomas pueden variar de una persona a otra. Si presenta síntomas que le preocupan o sospecha que puede tener trastorno bipolar, consulte a un profesional de la salud para recibir un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.

Diagnóstico

Para diagnosticar el trastorno bipolar, los profesionales de la salud suelen hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Examen físico: Incluye revisar su cuerpo de forma completa para buscar señales físicas de algún problema de salud.
  • Entrevista sobre su salud mental: Su profesional de la salud hablará con usted a fondo para entender sus síntomas y cómo afectan su vida diaria.
  • Pruebas de laboratorio: Se pueden recomendar algunas pruebas para descartar otras enfermedades con síntomas parecidos, como el hipotiroidismo.
  • Imágenes del cerebro: Aunque las imágenes del cerebro no pueden diagnosticar el trastorno bipolar de forma directa, sí ayudan a descartar otras enfermedades.
  • Pruebas de detección: Dos pruebas de detección comunes son el Bipolar Spectrum Diagnostic Scale y el Mood Disorder Questionnaire. Estas pruebas ayudan a identificar síntomas en el espectro bipolar.

Para determinar la etapa o la gravedad del trastorno bipolar, se pueden hacer otros exámenes, pruebas y procedimientos como:

  • Entrevistas clínicas: Entrevistas clínicas detalladas, como la Structured Clinical Interview for DSM-5 (SCID), dan una imagen más precisa de posibles problemas de salud mental. El DSM-5 (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition) es la guía que usan los profesionales de la salud para clasificar y diagnosticar estos trastornos.
  • Evaluación psicológica: Los profesionales de la salud, por lo general psiquiatras, analizan los pensamientos, las emociones y los comportamientos de la persona para evaluar la gravedad del trastorno bipolar.
  • Diario de síntomas y estados de ánimo: Llevar un registro diario de pensamientos, estados de ánimo y hábitos de sueño puede ayudar a identificar patrones en el comportamiento y dar información útil para el diagnóstico y el tratamiento.

Recuerde: solo los profesionales de la salud pueden diagnosticar con precisión y determinar la etapa o la gravedad del trastorno bipolar. Es importante consultar con su profesional de la salud para recibir orientación personalizada.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento del trastorno bipolar son estabilizar el estado de ánimo y evitar cambios grandes del estado de ánimo. Esto ayuda a detener los episodios maníacos o depresivos. A continuación, se presentan los tratamientos recomendados y cómo ayudan a lograr estas metas:

Medicamentos:

  • Estabilizadores del estado de ánimo (como litio): ayudan a controlar los cambios del estado de ánimo y a prevenir subidas y bajadas extremas.
  • Medicamentos antipsicóticos (como risperidona y aripiprazol): pueden ayudar a manejar síntomas de manía o psicosis (cuando se pierde el contacto con la realidad).
  • Antidepresivos: pueden usarse con cuidado para tratar episodios depresivos, pero a veces pueden desencadenar episodios maníacos.

Terapias:

  • Terapia cognitivo-conductual (TCC): ayuda a identificar y cambiar pensamientos y conductas negativas relacionadas con el trastorno bipolar.
  • Psicoterapia (terapia de conversación): brinda apoyo, educación y estrategias para afrontar y vivir con la condición.

Procedimientos terapéuticos:

  • Terapia familiar: se puede indicar, sobre todo en niñas y niños, para mejorar la conducta y reducir cambios intensos del estado de ánimo.

Cambios en los hábitos de salud:

  • Cambios en el estilo de vida, como mantener un horario de sueño regular, hacer ejercicio con regularidad y evitar el alcohol o las drogas, pueden ayudar a estabilizar el estado de ánimo.

La dosis de los medicamentos puede variar por muchos factores, por eso es esencial que usted hable con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. También pueden ocurrir otros efectos secundarios. Lo mejor es que consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.