Acerca de la depresión bipolar

Descripción general

La depresión bipolar se refiere a los episodios depresivos que ocurren dentro del trastorno bipolar. El trastorno bipolar es un trastorno del estado de ánimo que alterna, una y otra vez, entre dos tipos de episodios: manía (cuando una persona se siente con demasiada energía o con el ánimo muy elevado) y depresión (cuando se siente triste o irritable).

Durante un episodio depresivo, las personas pueden sentirse muy tristes, sin valor o sin esperanza. También pueden tener problemas para dormir, perder interés en cosas que antes disfrutaban, tener cambios en el apetito o en el peso, sentirse muy cansadas o lentas, tener dificultad para concentrarse o tomar decisiones, y hasta tener pensamientos de hacerse daño o de quitarse la vida.

Este tipo de depresión es parte del trastorno bipolar; no es una afección aparte. La diferencia clave entre la depresión bipolar y la depresión clínica es el patrón de cambio entre episodios de manía y episodios de depresión.

Causas y factores de riesgo

Las causas de la depresión bipolar son complejas y no se comprenden por completo. Se cree que resultan de una combinación de factores genéticos, del entorno, psicológicos y del cuerpo (fisiológicos). Algunas posibles causas incluyen:

  • Factores genéticos: Las personas con antecedentes familiares de trastorno bipolar tienen más riesgo de desarrollar la afección. Ciertas variaciones genéticas pueden influir en la aparición del trastorno.
  • Desequilibrios neuroquímicos: Irregularidades en la química del cerebro, como desequilibrios en sustancias llamadas neurotransmisores (por ejemplo, serotonina y dopamina), pueden contribuir al desarrollo de la depresión bipolar.
  • Factores del entorno: Altos niveles de estrés, experiencias traumáticas y consumo problemático de sustancias pueden desencadenar síntomas del trastorno bipolar en personas susceptibles.

Los factores de riesgo no modificables para la depresión bipolar no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:

  • Antecedentes familiares: Tener familiares con trastorno bipolar aumenta el riesgo de desarrollar la afección.
  • Edad: El trastorno bipolar puede empezar en la niñez o la adolescencia y continuar en la adultez.

Los factores de riesgo modificables para la depresión bipolar sí se pueden influir o cambiar. Incluyen:

  • Consumo problemático de sustancias: En especial alcohol u otras drogas, puede aumentar el riesgo y la gravedad de la depresión bipolar.
  • Eventos de vida estresantes: Altos niveles de estrés o eventos traumáticos pueden desencadenar o empeorar episodios de depresión en personas con trastorno bipolar.

Es importante saber que estos factores de riesgo no garantizan que se desarrolle la depresión bipolar, y también puede presentarse en personas sin estos factores. Lo mejor es consultar a un profesional de la salud para recibir una evaluación y orientación personalizadas.

Síntomas

Los síntomas tempranos de la depresión bipolar pueden variar, pero algunos comunes incluyen:

  • Cansancio constante
  • Sentirse sin valor y con culpa
  • No poder concentrarse ni tomar decisiones simples
  • Dolores y molestias sin explicación
  • Períodos largos de tristeza
  • Episodios de llanto sin motivo aparente
  • Cambios importantes en el sueño y en el apetito
  • Irritabilidad, enojo y agitación
  • Indiferencia y pesimismo
  • Ansiedad o preocupación excesiva
  • No poder disfrutar de cosas que antes le interesaban
  • Alejarse de los demás
  • Pensamientos sobre la muerte o el suicidio

A medida que la depresión bipolar avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer síntomas adicionales. Estos pueden incluir:

  • Características psicóticas en la depresión (como alucinaciones o delirios)
  • Episodios de depresión más frecuentes y más graves
  • Pensamientos o conductas suicidas
  • Dificultad para funcionar en la vida diaria
  • Problemas de concentración y memoria
  • Pérdida de interés en actividades que antes disfrutaba

No todas las personas con depresión bipolar tendrán todos estos síntomas, y la gravedad puede variar de una persona a otra. Si usted o alguien que conoce presenta estos síntomas, busque ayuda de un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.

Si usted o alguien que conoce está pasando por una crisis o tiene ansiedad, depresión o pensamientos suicidas, hay ayuda disponible. Llame o envíe un mensaje de texto al 988 o chatee en 988lifeline.org/chat para conectarse con consejeros capacitados en crisis.

Diagnóstico

Para diagnosticar la depresión bipolar, los profesionales de la salud suelen realizar los siguientes exámenes y pruebas:

  • Examen físico: ayuda a descartar problemas médicos que puedan causar síntomas de salud mental.
  • Análisis de sangre: pueden detectar afecciones como hipotiroidismo o anemia que pueden parecer problemas de salud mental.
  • Resonancia magnética (RM) o tomografía computarizada (TC) del cerebro: estas pruebas de imagen pueden dar información adicional sobre la estructura y la función del cerebro.
  • Entrevista de salud mental: se hace una entrevista completa para entender los síntomas y cómo afectan la vida diaria.
  • Entrevista clínica: esta conversación a fondo ayuda a evaluar episodios de estado de ánimo pasados y actuales, la gravedad y sus efectos en distintas áreas de la vida.
  • Antecedentes familiares: la información sobre condiciones de salud mental en la familia puede ayudar a diagnosticar el trastorno bipolar.
  • Herramientas de detección: ayudan a evaluar síntomas dentro del espectro bipolar.
  • Bipolar Spectrum Diagnostic Scale (BSDS)
  • Mood Disorder Questionnaire (MDQ)
  • General Behavior Inventory (GBI)

Para determinar la etapa o la gravedad de la depresión bipolar, exámenes y evaluaciones adicionales pueden incluir:

  • Diario de síntomas y estados de ánimo: llevar un registro diario de pensamientos, estados de ánimo y hábitos de sueño puede ayudar a identificar patrones y dar información útil para el diagnóstico y el tratamiento.
  • Evaluación psicológica: los profesionales de la salud analizan signos, síntomas y conductas que afectan los pensamientos y las emociones. Se pueden completar formularios de autoevaluación psicológica para obtener más información.

Es importante saber que el diagnóstico se basa principalmente en la evaluación clínica y no en pruebas o procedimientos específicos. Consultar a un profesional de la salud es clave para un diagnóstico preciso.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento para la depresión en el trastorno bipolar son estabilizar el estado de ánimo y prevenir cambios grandes del ánimo. Esto puede ayudar a evitar episodios de manía o depresión. A continuación, se explican los tratamientos recomendados y cómo ayudan a lograr estos objetivos:

Tipos de medicamentos:

  • Estabilizadores del estado de ánimo (por ejemplo, litio, valproato): Ayudan a prevenir los episodios del estado de ánimo o a disminuir su intensidad. Pueden estabilizar el ánimo y prevenir cambios extremos entre manía y depresión.
  • Antipsicóticos atípicos (por ejemplo, risperidona, aripiprazol): Pueden ayudar a estabilizar el ánimo, reducir síntomas de manía o de psicosis y prevenir episodios futuros del estado de ánimo.

Terapias:

  • Terapia de conversación (psicoterapia): Ayuda a entender y manejar la enfermedad. Ofrece apoyo, educación y estrategias para vivir con depresión bipolar.

Procedimientos terapéuticos:

  • Terapia cognitivo conductual (TCC): Ayuda a identificar y cambiar patrones de pensamientos y conductas negativas que contribuyen a los síntomas del estado de ánimo.

Cambios en el estilo de vida:

  • Modificaciones del estilo de vida: Mantener horarios regulares de sueño, hacer ejercicio con regularidad, manejar el estrés y evitar el alcohol y las drogas puede ayudar a estabilizar el ánimo y controlar los síntomas.

Otros tratamientos:

  • Tratamiento con participación de la familia: En algunos casos, incluir a los familiares en el plan de tratamiento puede mejorar la conducta y disminuir cambios intensos del ánimo.

Es importante saber que la eficacia de los medicamentos puede variar según la persona. Hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios antes de empezar cualquier tratamiento.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud para saber la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.