Sobre la ortorexia
La ortorexia, u ortorexia nerviosa, es un trastorno de la alimentación. Se caracteriza por una obsesión poco saludable con comer sano. A diferencia de otros trastornos, como la anorexia nerviosa o la bulimia nerviosa, la ortorexia se enfoca más en la calidad de los alimentos que en bajar de peso o en la imagen corporal. Las personas con ortorexia tienen una fuerte fijación en que sus alimentos sean puros y limpios. También se obsesionan con los beneficios que creen que tiene comer sano.
Este trastorno puede causar desequilibrios y carencias nutricionales si se lleva al extremo. Es importante saber que, aunque la ortorexia está reconocida por la comunidad médica, no está clasificada de forma oficial como un trastorno de la alimentación en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5).
El tratamiento suele incluir orientación nutricional, terapia psicológica y atender cualquier problema de salud mental de base.
Las causas y cómo se desarrolla la ortorexia no están claros, pero parece estar relacionada con otros trastornos de la alimentación y con problemas de salud mental como la ansiedad y el trastorno obsesivo compulsivo (TOC).
Factores de riesgo no modificables: no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:
- Necesidad de control: Algunas personas tienden de forma natural a querer un control estricto de su entorno, en especial de la comida.
- Enfoque en la apariencia: Una atención excesiva a la apariencia que impulsa patrones de alimentación poco saludables.
Factores de riesgo modificables: se pueden influir o cambiar y se relacionan con los hábitos y el estilo de vida. La cultura y la sociedad también pueden influir. Algunos son:
- Desequilibrio de sustancias químicas en el cerebro y problemas del estado de ánimo: Estos problemas pueden afectar las emociones y la forma de comer.
- Baja autoestima y perfeccionismo: Sentirse insuficiente o buscar metas poco realistas puede impulsar conductas obsesivas.
- Dificultades emocionales e impulsividad: Tener dificultad para manejar las emociones o actuar por impulso puede aumentar el riesgo.
- Imagen corporal distorsionada y relaciones poco saludables: Una percepción negativa de uno mismo o relaciones problemáticas puede llevar a un enfoque obsesivo en la dieta.
- Influencia de las redes sociales: Ver publicaciones sobre salud e imagen corporal puede afectar mucho a algunas personas.
- Profesión: Trabajos que dan mucha importancia a la imagen corporal o a la salud, como en atletas o dietistas, pueden aumentar la propensión a la ortorexia.
Es importante recordar que estos factores de riesgo no son causas definitivas de la ortorexia y se necesita más investigación para entenderla por completo. Si usted sospecha que usted o alguien que conoce puede tener ortorexia, busque ayuda de un profesional de la salud que pueda brindarle orientación y apoyo adecuados.
Los síntomas tempranos más comunes de la ortorexia incluyen:
- Reducir ciertos alimentos para “hacer la dieta más saludable”
- Eliminar grupos enteros de alimentos
- Comer una cantidad limitada de alimentos considerados “puros”
- Dedicar demasiado tiempo a investigar, conseguir y preparar tipos específicos de alimentos
- Evitar restaurantes o reuniones sociales por la comida que se ofrece
- Juzgar a otras personas que no comen “limpio”
- Sentir culpa por comer alimentos restringidos
A medida que la ortorexia avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas, como:
- Pensamientos obsesivos sobre la comida que interfieren con el sueño, el trabajo o la escuela
- Problemas en las relaciones cuando la comida se vuelve la principal fuente de felicidad y sentido
- Hacer limpiezas o ayunos frecuentes para “desintoxicar”
- Tener desnutrición y pérdida de peso
- Preocuparse en exceso por la comida que podrían servir en eventos sociales
- Sentir estrés cuando no está disponible la comida “adecuada”
- Vincular la autoestima con los “alimentos saludables”
Es importante saber que los síntomas de la ortorexia se enfocan sobre todo en la calidad de la comida, no en la imagen corporal. Si sospecha que usted o alguien que conoce puede tener ortorexia, es esencial buscar ayuda profesional para el diagnóstico y el tratamiento.
Actualmente no existe una herramienta diagnóstica oficial para la ortorexia, pero los profesionales de la salud pueden usar varias evaluaciones para ayudar a diagnosticar la condición. Las herramientas más usadas incluyen:
- ORTO-15: una herramienta de detección con 15 preguntas que identifica síntomas y conductas relacionadas con la ortorexia. Una puntuación de 40 es el límite para el diagnóstico, aunque esta herramienta tiene limitaciones.
- ORTO-R: una versión más reciente de ORTO-15 que incluye seis preguntas relevantes sobre síntomas y conductas de la ortorexia.
- Bratman Orthorexia Test (BOT): una herramienta de detección de 10 preguntas que evalúa pensamientos obsesivos sobre la comida, creencias sobre nutrición y salud, restricción de alimentos y otros factores.
- Eating Habits Questionnaire (EHQ): un cuestionario de 21 preguntas que mide conocimientos, sentimientos positivos y negativos, y conductas problemáticas relacionadas con la alimentación saludable.
La ortorexia no tiene etapas ni niveles de gravedad reconocidos oficialmente. En su lugar, los profesionales de la salud pueden basarse en entrevistas clínicas y en las evaluaciones mencionadas para valorar los síntomas y conductas de la persona asociadas con la ortorexia.
Recuerde: es esencial consultar con un profesional de la salud que pueda darle consejos personalizados según su situación.
Los objetivos del tratamiento de la ortorexia son atender los aspectos físicos y psicológicos del trastorno y promover una relación más saludable con la comida. Estos son los tratamientos recomendados y cómo ayudan a lograr estos objetivos:
- Orientación nutricional: Consiste en trabajar con una o un dietista para corregir deficiencias nutricionales (falta de nutrientes) y crear un plan de alimentación equilibrado. Busca educar sobre una nutrición adecuada y ayudar a entender que no todos los alimentos que se perciben como “impuros” o no saludables representan un riesgo para la salud.
- Psicoterapia: La terapia cognitivo-conductual (TCC) se usa con frecuencia para tratar la ortorexia. Ayuda a identificar y cuestionar pensamientos y creencias distorsionadas sobre la comida y la salud, y promueve formas de pensar más flexibles. La terapia también puede atender la ansiedad de fondo y los problemas de control, y ayudar a desarrollar maneras más saludables de afrontar el estrés.
- Medicamentos: Aunque no hay medicamentos específicos aprobados para la ortorexia, en algunos casos se pueden recetar para tratar afecciones que ocurren a la vez, como ansiedad o depresión. Es importante notar que algunas personas con ortorexia pueden rechazar los medicamentos por considerarlos sustancias no naturales.
- Procedimientos terapéuticos: La terapia de exposición con prevención de respuesta (EPR), que se usa a menudo para tratar el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), puede ayudar a enfrentar de forma gradual situaciones que causan ansiedad relacionadas con la alimentación. Al participar en actividades temidas, como comer alimentos que causan ansiedad, la persona aprende que el resultado no es tan malo como temía y disminuye las conductas de evitación.
- Cambios de hábitos de salud: Es clave fomentar una postura más equilibrada hacia la comida y la salud. Esto incluye promover la alimentación intuitiva, que consiste en escuchar las señales del cuerpo y respetar el hambre y la saciedad en lugar de seguir reglas estrictas o restricciones.
Es importante saber que el tratamiento de la ortorexia suele involucrar a un equipo de varios profesionales de la salud: médicos, dietistas, consejeros, psicólogos y, en casos graves, incluso hospitalización. Cada enfoque atiende distintos aspectos del trastorno y apoya a las personas para lograr una relación más saludable con la comida. Consulte a profesionales de la salud para recibir recomendaciones personalizadas.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte a su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más efectos secundarios.