Acerca de la bulimia

Descripción general

La bulimia nerviosa es un trastorno de la alimentación. Se caracteriza por periodos de atracones seguidos de conductas para compensar el exceso de comida.

  • La bulimia incluye periodos de atracones y de purga. La purga puede incluir vomitar, usar laxantes (medicinas para evacuar) o diuréticos (medicinas para orinar más), ayunar (no comer) o hacer ejercicio en exceso.
  • Un atracón es comer mucha comida en poco tiempo, a menudo a escondidas. Después del atracón, sentimientos de culpa y vergüenza pueden llevar a conductas de purga.
  • Hay dos tipos de bulimia: purgativa y no purgativa. La purgativa incluye vomitar o usar diuréticos y laxantes. La no purgativa incluye ayunar o hacer ejercicio en exceso.
  • La bulimia puede afectar a personas de cualquier tamaño corporal, con bajo peso, con sobrepeso o con un peso moderado.
  • Los síntomas de la bulimia pueden durar años y, si no se trata, pueden causar problemas en la salud del cuerpo y de la mente.

Si sospecha que usted o alguien que conoce puede tener bulimia, es importante buscar ayuda de un profesional de la salud.

Causas y factores de riesgo

Las causas físicas y biológicas de la bulimia no se entienden por completo. Aun así, hay varios factores que pueden aumentar las posibilidades de desarrollar este trastorno de la alimentación. Incluyen:

  • Genética: Puede haber una tendencia genética a la bulimia, ya que suele presentarse en varias personas de la misma familia.
  • Malestar emocional: Factores psicológicos como baja autoestima, insatisfacción con el cuerpo y perfeccionismo pueden contribuir al desarrollo de la bulimia.
  • Condiciones de salud mental: Las personas con ansiedad, depresión o trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) pueden tener más riesgo de bulimia.
  • Experiencias sociales y culturales: La presión social para tener cierta forma o peso, y el énfasis cultural en la delgadez, pueden influir en el desarrollo de la bulimia.
  • Eventos estresantes de la vida: Eventos traumáticos o cambios importantes en la vida pueden desencadenar conductas bulímicas.

Factores de riesgo no modificables: no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:

  • Genética: Tener antecedentes familiares de bulimia u otros trastornos de la alimentación aumenta el riesgo.
  • Eventos traumáticos: Vivir traumas como abuso o negligencia puede contribuir al desarrollo de la bulimia.

Factores de riesgo modificables: sí se pueden influir o cambiar. Incluyen:

  • Dietas y patrones de alimentación restrictivos: Hacer dietas extremas o seguir reglas estrictas con la comida puede aumentar el riesgo.
  • Insatisfacción corporal: Sentirse inconforme con la imagen corporal puede contribuir a conductas bulímicas.
  • Baja autoestima: Tener baja autoestima o una imagen corporal negativa puede contribuir al desarrollo de la bulimia.

Es importante saber que estos factores no son causas definitivas, y cada persona puede vivirlo de manera distinta. Si le preocupa la bulimia o sus factores de riesgo, lo mejor es consultar con un profesional de la salud.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes de la bulimia pueden incluir:

  • Episodios repetidos de atracones (comer mucho en poco tiempo) con sensación de no poder controlarse
  • Episodios repetidos de conductas para “purgar” o compensar lo comido (por ejemplo, provocarse el vómito, usar laxantes o hacer ejercicio en exceso) para evitar subir de peso
  • La autoestima depende demasiado de la forma del cuerpo y del peso
  • Miedo a subir de peso, a pesar de tener un peso dentro de lo normal

A medida que la bulimia avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas. Estos pueden incluir:

  • Hinchazón de las mejillas o las mandíbulas
  • Deshidratación grave
  • Callos o raspones en los nudillos o en el dorso de las manos
  • Problemas del estómago e intestinos, como estreñimiento o reflujo ácido (acidez)
  • Vasos sanguíneos rotos en los ojos
  • Dientes manchados o decolorados
  • Garganta inflamada y dolorida
  • Glándulas salivales hinchadas
  • Desgaste del esmalte dental y caries
  • Irritación del intestino
  • Cambios hormonales

Es importante saber que las personas con bulimia suelen ocultar sus síntomas, por lo que puede no ser fácil reconocerla. Si nota conductas o síntomas que le preocupan en usted o en alguien que conoce, busque ayuda de un profesional de la salud.

Diagnóstico

Para diagnosticar la bulimia, los profesionales de la salud suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Revisión de la historia clínica: su médico le hará preguntas sobre sus síntomas, sus hábitos de alimentación y su historial médico.
  • Examen físico: se puede hacer un examen para evaluar su salud general y buscar señales de complicaciones causadas por la bulimia.
  • Análisis de sangre o de orina: estas pruebas ayudan a descartar otras causas posibles de sus síntomas y a evaluar su salud general.
  • Evaluación de salud mental: puede participar un especialista en salud mental para evaluar su bienestar emocional y determinar si usted cumple los criterios que se usan para hacer el diagnóstico de bulimia.

Para determinar la etapa o la gravedad de la bulimia, los exámenes, pruebas y procedimientos adicionales pueden incluir:

  • Cálculo del índice de masa corporal (IMC): se medirán su peso y su talla para calcular su IMC, que da información sobre su estado nutricional.
  • Evaluación de cambios de peso con el tiempo: su médico revisará su historial para identificar fluctuaciones de peso muy marcadas.
  • Evaluación de hábitos de alimentación y ejercicio: le harán preguntas detalladas sobre cómo come y cuánto hace ejercicio para entender cómo esto afecta su salud.
  • Cuestionario de salud mental: completar un cuestionario de salud mental puede ayudar a medir la gravedad de los síntomas psicológicos asociados con la bulimia.

Es importante saber que diagnosticar la bulimia puede ser difícil, porque algunas personas no cumplen todos los criterios diagnósticos estrictos. Consultar con un profesional de la salud o un especialista es clave para obtener un diagnóstico correcto y un plan de tratamiento adecuado.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento para la bulimia incluyen:

  • Reducir o eliminar los atracones y las conductas de purga (como vomitar o usar laxantes)
  • Tratar las complicaciones físicas relacionadas con la bulimia
  • Aumentar la motivación para crear hábitos de alimentación saludables y participar en el tratamiento
  • Ofrecer educación y orientación nutricional
  • Abordar los pensamientos, actitudes, motivos y sentimientos que están en la raíz de la bulimia
  • Tratar cualquier otra condición de salud mental que pueda estar presente
  • Involucrar a la familia y ofrecer terapia familiar
  • Prevenir recaídas y mantener la recuperación a largo plazo

Se recomiendan los siguientes tratamientos para la bulimia:

  • Terapia cognitivo-conductual (TCC): Es la terapia más recomendada para la bulimia. Ayuda a identificar y cambiar pensamientos y conductas negativas sobre la comida y la imagen corporal.
  • Terapia dialéctico-conductual (TDC): Se creó para el trastorno límite de la personalidad, pero ha mostrado eficacia en la bulimia. Se enfoca en la autoaceptación y en cambios de conducta.
  • Terapia nutricional: Trabajar con una dietista registrada para elaborar planes de comidas, aprender el control de porciones y mantener una alimentación balanceada.
  • Medicamentos: Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), como fluoxetina, citalopram y sertralina. Se pueden recetar para reducir los episodios de atracones, tratar la depresión o la ansiedad asociadas y ayudar a prevenir recaídas.
  • Cambios en los hábitos de salud: Promover patrones de alimentación más saludables, abordar preocupaciones sobre la imagen corporal, cuestionar pensamientos y conductas poco saludables en torno a la comida e incorporar ejercicio regular de forma equilibrada.

Es importante consultar con un profesional de la salud para determinar el plan de tratamiento más adecuado para sus necesidades.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores; consulte con su profesional de la salud sobre la dosis para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios; consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.