Acerca de la anorexia
La anorexia nerviosa, o anorexia, es un trastorno de la alimentación. La persona limita mucho lo que come. Esto lleva a un peso corporal muy bajo.
Las personas con anorexia tienen un fuerte deseo de estar muy delgadas o muy delgados. Ven su cuerpo de forma distorsionada. Sienten un miedo intenso a subir de peso. A menudo creen que tienen sobrepeso, aun cuando su peso es peligrosamente bajo.
La anorexia es más común en las mujeres. Las chicas adolescentes tienen 23 veces más probabilidad que los chicos de desarrollarla.
Este trastorno puede causar problemas graves de salud física y mental. Por eso, es muy importante buscar ayuda profesional para el diagnóstico y el tratamiento.
La anorexia nerviosa (un trastorno de la alimentación) tiene causas complejas. Se deben a una combinación de factores genéticos, del entorno y psicológicos. Algunos factores clave incluyen:
- Causas genéticas: Los estudios sugieren que la anorexia puede darse en varias personas de la misma familia. Los estudios con gemelos muestran una tendencia hereditaria. Tener un familiar con un trastorno de la alimentación o con un problema de salud mental aumenta el riesgo.
- Causas del entorno y sociales: Experiencias traumáticas, como abuso en la niñez o acoso escolar, pueden contribuir al desarrollo de la anorexia. La presión social por tener cierto tipo de cuerpo, los estándares culturales de belleza y estar en ambientes que idealizan la delgadez también influyen.
Los factores de riesgo no modificables son los que no se pueden cambiar ni controlar. En la anorexia, incluyen:
- Sexo: Las mujeres tienen más probabilidad de desarrollar anorexia que los hombres.
- Antecedentes familiares: Tener un familiar cercano con un trastorno de la alimentación o un problema de salud mental aumenta el riesgo.
- Diabetes tipo 1: Vivir con diabetes tipo 1 se asocia con mayor probabilidad de trastornos de la alimentación.
Los factores de riesgo modificables son los que sí se pueden cambiar o influir. En la anorexia, incluyen:
- Autoimagen negativa: Verse a sí misma o a sí mismo de forma negativa y enfocarse demasiado en la apariencia y el peso.
- Problemas de salud mental: Vivir con otros problemas de salud mental, como ansiedad o depresión, puede aumentar el riesgo.
- Normas sociales y culturales: Adoptar ideales sociales de belleza y salud que enfatizan la delgadez puede contribuir al desarrollo de la anorexia.
Es importante recordar que estos factores de riesgo no significan que habrá anorexia, pero pueden aumentar la probabilidad. Si usted tiene preocupaciones sobre la anorexia o sus factores de riesgo, consulte con un profesional de la salud para recibir orientación y consejos personalizados.
Los síntomas tempranos más comunes de la anorexia pueden incluir:
- Comer cada vez menos o de golpe, o saltarse comidas
- Empezar de pronto una dieta especial y muy estricta
- Pasar mucho tiempo cocinando o preparando comida
- Evitar las comidas, sobre todo en grupo o en público
- Aislarse y pasar mucho tiempo a solas
- Hacer comentarios negativos con frecuencia sobre su aspecto o su peso
A medida que la anorexia avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer los siguientes síntomas:
- Cansancio, lentitud y falta de energía
- Caries dentales por vómitos
- Piel seca y amarillenta
- Mareos
- Huesos más delgados y frágiles
- Aparición de vello fino y suave que cubre el cuerpo (llamado lanugo)
- Cabello y uñas quebradizos
- Pérdida de masa muscular y debilidad
- Presión arterial baja y latidos del corazón lentos
- Estreñimiento grave
- Sentir frío todo el tiempo por una baja de la temperatura interna del cuerpo
Es importante buscar ayuda en cuanto note los síntomas, porque el tratamiento temprano puede aumentar la posibilidad de una recuperación completa. Recuerde consultar con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados.
Para diagnosticar la anorexia, los médicos suelen hacer los siguientes exámenes y pruebas:
- Examen físico: El médico revisará su salud general, incluido su peso, hábitos de alimentación y bienestar mental.
- Análisis de sangre: Ayudan a descartar otras enfermedades con síntomas parecidos y a ver si hay problemas en el recuento de células de la sangre o en su metabolismo (perfil metabólico).
- Análisis de orina: Se usan para evaluar la función de los riñones o detectar problemas.
- Electrocardiograma (ECG): Mide la actividad eléctrica del corazón y ayuda a detectar complicaciones del corazón por una pérdida de peso grave.
- Pruebas de imágenes: El médico puede ordenar una tomografía computarizada (TC) o una densitometría ósea para evaluar el impacto de la pérdida de peso en su cuerpo.
Para determinar la etapa o gravedad de la anorexia, también se pueden hacer:
- Medidas psicométricas: Son evaluaciones que exploran problemas de salud mental relacionados con los trastornos de la alimentación y miden qué tan graves son los síntomas de la anorexia.
- Tareas cognitivas: Pruebas como repetir series de números (Digit Span) y cambiar la atención entre tareas (Switching of Attention) para evaluar la memoria y la atención.
- Evaluación del estado de ánimo: Se puede usar la Escala de Depresión, Ansiedad y Estrés (DASS) para evaluar alteraciones del ánimo como depresión, ansiedad y estrés.
Recuerde: estos son procedimientos generales para diagnosticar y evaluar la anorexia. Consulte con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados.
Los objetivos del tratamiento para la anorexia incluyen:
- Recuperar un peso saludable: ayuda a revertir los efectos de la desnutrición y mejora la salud física.
- Atender los efectos en la salud física y mental: la atención médica trata problemas físicos, como del corazón o de los huesos. La terapia ayuda a manejar formas de pensar negativas y a crear habilidades sanas para afrontar el peso, la comida y la imagen corporal (cómo ve su cuerpo).
- Brindar educación sobre nutrición: enseña la importancia de una alimentación equilibrada y apoya la recuperación a largo plazo.
- Involucrar a la familia: la terapia familiar ofrece apoyo adicional y aborda dinámicas familiares que pueden influir en el trastorno.
- Prevenir recaídas: ayuda a mantener los avances al crear estrategias para evitar retrocesos.
Opciones de tratamiento para la anorexia:
- Terapia basada en la familia (FBT, por sus siglas en inglés): incluye a la familia para apoyar a adolescentes a comer de forma normal y desarrollar actitudes más saludables hacia la comida.
- Terapia cognitivo conductual (TCC): cuestiona ideas distorsionadas sobre el peso, la comida y la imagen corporal, y promueve maneras de pensar más saludables.
- Terapia cognitivo conductual mejorada (TCC-E): es una forma de TCC enfocada en los trastornos de la alimentación. Ayuda a abordar los factores psicológicos que están detrás de la anorexia. Se centra en cambiar pensamientos poco útiles e incorporar conductas beneficiosas sobre la imagen corporal.
- Exposición con prevención de respuesta (EPR): reduce poco a poco el miedo o la ansiedad relacionados con ciertos alimentos o situaciones al comer, y mejora los hábitos de alimentación.
- Terapias basadas en la aceptación: animan a aceptar emociones difíciles y a enfocarse en conductas positivas, en lugar del peso o la imagen corporal.
- Psicoterapia de apoyo: ofrece un espacio seguro para hablar de pensamientos y emociones, y brinda apoyo emocional durante la recuperación.
En algunos casos se pueden usar medicamentos para tratar problemas emocionales relacionados, como ansiedad o depresión. Sin embargo, los medicamentos no son el enfoque principal del tratamiento de la anorexia y deben conversarse con un profesional de la salud.
Recuerde: el plan de tratamiento debe adaptarse a las necesidades específicas de cada persona. Consultar a un profesional de la salud es esencial para decidir el enfoque más adecuado para su situación.