Acerca del trastorno de arrancarse la piel
El trastorno de pellizcarse o rascarse la piel, también llamado trastorno por excoriación, es un problema de salud mental. Se caracteriza por tocar, rascar, pellizcar o arrancar la piel de forma repetida y difícil de controlar. Se considera una conducta repetitiva centrada en el cuerpo. Afecta aproximadamente al 1.4% de las personas adultas en Estados Unidos. Este trastorno puede dañar la piel y los tejidos. Puede causar llagas, hiperpigmentación (manchas oscuras en la piel), cicatrices e incluso infecciones de la piel.
Las personas con este trastorno pueden hacerlo aunque intenten dejarlo. Puede causar problemas importantes en la salud mental, el cuerpo y la vida social. Los síntomas suelen empezar en la adolescencia o en la edad adulta. Pueden durar por distintos períodos. El rascado o pellizcado puede activarse por factores como estrés, aburrimiento o el deseo de quitar imperfecciones que la persona percibe. Sin tratamiento, este trastorno puede provocar lesiones dolorosas y mucho malestar emocional.
Las opciones de tratamiento incluyen la terapia cognitivo conductual (TCC), otras formas de terapia y medicamentos. Es importante consultar con un profesional de la salud para recibir orientación y un plan según sus necesidades.
Las causas exactas del trastorno por excoriación (arrancarse la piel) no se comprenden por completo. Sin embargo, hay varios factores que pueden contribuir a su desarrollo:
Factores de riesgo no modificables del trastorno por excoriación: no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:
- Predisposición genética: puede haber un componente genético, ya que puede presentarse en varias personas de una misma familia.
- Sexo: las mujeres se afectan con más frecuencia que los hombres.
Factores de riesgo modificables del trastorno por excoriación: se pueden influir o cambiar. Incluyen:
- Estrés y problemas de salud mental: niveles altos de estrés y ciertos problemas de salud mental, como el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), pueden aumentar el riesgo de presentar este trastorno.
- Afecciones de la piel: las personas con problemas de la piel, como acné o eczema (zonas de piel seca, con picazón e inflamadas), pueden ser más propensas a arrancarse la piel.
- Perfeccionismo (tendencia a buscar la perfección): algunas personas se arrancan la piel para tratar de lograr una apariencia “ideal”.
- Conductas repetitivas centradas en el cuerpo: realizar otras conductas de este tipo, como arrancarse el cabello o morderse las uñas, puede aumentar el riesgo de desarrollar el trastorno.
Es importante saber que estos factores de riesgo no garantizan que usted tendrá el trastorno, y cada persona es diferente. Si le preocupa arrancarse la piel o cree que puede tener este trastorno, consulte con un profesional de la salud para una evaluación y orientación adecuadas.
Los síntomas tempranos más comunes del trastorno por rascado de la piel (también llamado excoriación) incluyen:
- Seguir rascándose, pellizcándose o arrancándose la piel, a pesar de varios intentos de dejarlo
- Tener lesiones en la piel o heridas abiertas que vuelven una y otra vez por el rascado
- Presentar limitaciones importantes en lo psicológico, lo físico o lo social por el rascado
A medida que el trastorno progresa o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas, como:
- Lesiones dolorosas y sangrado
- Cicatrices y cambios visibles en la apariencia
- Malestar psicológico importante
- Aislamiento social y evitar interactuar por cómo cree que se ve
- Sentimientos de vergüenza o malestar después de episodios de rascado
- Impulso o ganas intensas antes de un episodio de rascado
- Picazón, calor, dolor, ardor o sensación de resequedad antes o durante el rascado
Es importante tener en cuenta que estos síntomas pueden variar de una persona a otra. Algunas personas también pueden tener otras condiciones de salud mental, como trastorno obsesivo compulsivo (TOC) o trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH). Las opciones de tratamiento para el trastorno por rascado de la piel se enfocan en identificar los desencadenantes, trabajar la conducta y manejar cualquier afección médica o de salud mental subyacente. Consulte con un profesional de la salud para recibir consejos y recomendaciones de tratamiento personalizadas.
Para diagnosticar el trastorno de excoriación (arrancarse la piel), los médicos suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen físico: El médico revisará su piel para ver si las lesiones o costras se deben a otro problema de la piel, como eczema (zonas de piel seca, que pica y está inflamada) o psoriasis (zonas de piel rojas y con escamas).
- Evaluación del comportamiento: Su médico le preguntará sobre sus conductas y lo que siente cuando se arranca o se pellizca la piel.
- Antecedentes médicos: Los médicos le preguntarán sobre afecciones médicas o de salud mental que puedan contribuir a arrancarse la piel.
Si se sospecha este trastorno, se pueden hacer más exámenes, pruebas y procedimientos para saber la etapa o la gravedad:
- Diagnostic Interview for Skin Picking Problems (DISP): Esta entrevista con preguntas guiadas evalúa si se cumplen los criterios del DSM-5 (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) para el trastorno de arrancarse la piel y aspectos clínicos como la frecuencia, la duración y las partes del cuerpo donde ocurren los episodios.
- Skin Picking Symptom Assessment Scale: Esta escala evalúa la gravedad de los síntomas de arrancarse la piel y los síntomas de salud mental asociados.
Estas evaluaciones ayudan al personal de salud a entender el alcance y el impacto del trastorno de arrancarse la piel en la vida de una persona. Aun así, es importante consultar a un profesional de la salud para recibir un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adecuado.
Los objetivos del tratamiento del trastorno por excoriación (arrancarse o rascarse la piel) son reducir o eliminar el rascado compulsivo, tratar cualquier problema de salud mental o del desarrollo que esté causando o empeorando el trastorno y mejorar el bienestar general.
Estos son los tratamientos recomendados y cómo ayudan a lograr estos objetivos:
Medicamentos:
- Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y otros antidepresivos: pueden ayudar a reducir las ganas de rascarse al actuar sobre los niveles de serotonina en el cerebro.
- Anticonvulsivos y antipsicóticos: pueden recetarse aunque no estén aprobados específicamente para este trastorno (uso fuera de indicación) para ayudar a manejar las conductas de rascado.
Terapia:
- Terapia cognitivo conductual (TCC): ayuda a identificar y abordar lo que le provoca rascarse, los hábitos negativos y los problemas de control de impulsos. Se enfoca en desarrollar formas más saludables de afrontar y actividades alternativas para reemplazar el rascado.
- Terapias conductuales: enfoques como la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y la Terapia dialéctica conductual (TDC) pueden ayudarle a aprender atención plena, regulación de emociones, tolerancia al malestar y habilidades de relación con otras personas (técnicas para comunicarse con claridad, poner límites y tener relaciones sanas).
Procedimientos terapéuticos:
- Usar guantes o apósitos adhesivos: estas barreras físicas pueden evitar daño en la piel y reducir las ganas de rascarse.
Cambios en los hábitos de salud:
- Técnicas para manejar el estrés: practicar métodos de reducción del estrés puede ayudar a manejar la ansiedad y reducir la probabilidad de rascarse la piel.
- Modificar el entorno: hacer cambios para minimizar la exposición a lo que le provoca rascarse puede ser útil.
Otros tratamientos:
- Terapias familiares de apoyo: incluir a familiares en las sesiones puede brindar educación y apoyo a las personas con trastorno por excoriación.
- Estrategias de barrera física con biomateriales: consisten en usar materiales o telas protectoras como tratamiento de apoyo o alternativo.
Es importante recordar que los planes de tratamiento deben adaptarse a las necesidades específicas de cada persona. Se recomienda consultar con un profesional de la salud para determinar el enfoque de tratamiento más adecuado.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más efectos secundarios.