Acerca del trastorno del control de los impulsos

Descripción general

Los trastornos del control de los impulsos son un grupo de afecciones de salud mental. Se caracterizan por no poder resistir impulsos o ganas que llevan a conductas dañinas. Estas conductas suelen ser repetitivas, excesivas y compulsivas, y afectan la vida diaria.

Ejemplos comunes son el juego patológico, la actividad sexual excesiva (hipersexualidad), las compras compulsivas y comer en exceso en poco tiempo (atracones).

Las personas con estos trastornos pueden realizar estas conductas sin pensar en las consecuencias negativas para ellas mismas o para otras personas. Es importante saber que estos trastornos no son lo mismo que lapsos ocasionales de autocontrol. Se consideran trastornos cuando causan daño importante. El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) los ubica en la categoría de trastornos disruptivos, del control de los impulsos y de la conducta.

El tratamiento suele incluir una combinación de terapia, medicamentos y cambios en el estilo de vida. Es importante consultar a un profesional de la salud para recibir un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adaptado a sus necesidades.

Causas y factores de riesgo

Las causas exactas del trastorno del control de los impulsos no se conocen por completo, pero hay varios factores que pueden contribuir a su desarrollo. A continuación se describen las causas y los factores de riesgo.

Causas relacionadas con cómo funciona el cerebro y el cuerpo (fisiopatología):

  • Algunas partes del cerebro, como el sistema límbico y el lóbulo frontal (que ayudan a controlar las emociones, la memoria y los impulsos), pueden influir.
  • Hormonas asociadas con la agresividad, como la testosterona, también podrían estar involucradas.
  • Algunos estudios han mostrado conexiones entre ciertos trastornos convulsivos (epilepsia) y conductas impulsivas.

Factores de riesgo que no se pueden cambiar:

  • La edad (a medida que uno envejece).
  • Predisposición genética, incluidos antecedentes familiares de trastorno del control de los impulsos u otros trastornos relacionados, puede aumentar el riesgo.
  • Antecedentes de pólipos y de enfermedades inflamatorias del intestino (EII), como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa (CU), también pueden aumentar el riesgo.

Factores de riesgo que sí se pueden cambiar:

  • Hábitos personales y factores del estilo de vida influidos por la cultura y la sociedad.
  • Hábitos de alimentación poco saludables y poca actividad física son factores importantes.
  • Se recomienda mantener un peso saludable, estar físicamente activo y seguir una alimentación saludable para reducir el riesgo.

Es importante saber que estos factores pueden interactuar de maneras complejas. Lo mejor es consultar a un profesional de la salud para recibir asesoría personalizada.

Síntomas

Síntomas tempranos del trastorno del control de los impulsos (dificultad para controlar impulsos que pueden causar daño):

  • Mentir, robar o tener cleptomanía (robar repetidamente sin necesidad)
  • Dañar o destruir objetos o propiedad
  • Mostrar enojo explosivo
  • Tener arrebatos repentinos, tanto físicos como verbales
  • Lastimar a otras personas y a animales
  • Arrancarse el cabello, las cejas o las pestañas (tricotilomanía)
  • Comer de forma compulsiva o en exceso

Síntomas que pueden aparecer en etapas posteriores, con la progresión o mayor gravedad del trastorno del control de los impulsos:

  • Apostar sin control
  • Compras compulsivas
  • Provocar incendios a propósito (piromanía)
  • Adicción a Internet o uso de Internet fuera de control
  • Conducta sexual fuera de control (hipersexualidad)

Es importante saber que estos síntomas pueden variar de una persona a otra. Si sospecha que usted o alguien que conoce tiene un trastorno del control de los impulsos, es esencial buscar ayuda profesional para recibir un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado.

Diagnóstico

Para diagnosticar el trastorno del control de los impulsos, suelen realizarse estos exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Entrevista semiestructurada: Un psicólogo clínico hace una entrevista semiestructurada basada en criterios diagnósticos específicos para el trastorno del control de los impulsos. Esta entrevista ayuda a detectar síntomas y a reunir información importante.
  • Entrevista Clínica Estructurada para los Trastornos del DSM-5 (SCID-5): Se basa en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, quinta edición (DSM-5). Los psicólogos usan esta entrevista estandarizada para diagnosticar trastornos mentales, incluido el trastorno del control de los impulsos. Se considera la herramienta principal para evaluar trastornos mentales según los criterios del DSM-5.

Para determinar la fase o la gravedad del trastorno del control de los impulsos, pueden usarse exámenes, pruebas y procedimientos adicionales:

  • Entrevista de Minnesota para los Trastornos del Control de los Impulsos (MIDI): Esta entrevista, comprobada por estudios, evalúa varios trastornos del control de los impulsos, como trastorno por juego (apuestas), compras compulsivas, cleptomanía, tricotilomanía, piromanía y conducta sexual compulsiva. Puede ofrecer información sobre el trastorno específico y su gravedad.
  • Pruebas cognitivas: Estas pruebas evalúan cómo piensa, recuerda y presta atención. Ayudan a identificar si hay dificultades relacionadas con el trastorno del control de los impulsos.

Nota: Estos exámenes, pruebas y procedimientos deben ser realizados por profesionales capacitados. Es importante consultar con un profesional de la salud que pueda darle orientación personalizada según su situación.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento del trastorno del control de los impulsos (dificultad para controlar impulsos o acciones) son ayudar a la persona a manejar sus síntomas y mejorar su calidad de vida. Estos son los tratamientos recomendados y cómo ayudan:

Terapia:

  • Terapia cognitivo conductual (TCC): ayuda a identificar y cambiar ideas y conductas que causan problemas con los impulsos.
  • Terapia de grupo: ofrece un espacio de apoyo para compartir experiencias, aprender formas de afrontarlo y recibir comentarios de otras personas con retos similares.
  • Terapia de juego (para niñas y niños): usa el juego como forma de comunicación para expresar emociones y aprender maneras más saludables de manejar los impulsos.
  • Terapia familiar o de pareja: incluye a la familia o a la pareja para trabajar en las relaciones y mejorar la comunicación.

Medicamentos:

  • En algunos casos, el médico puede recetar medicinas para manejar los síntomas.
  • Estabilizadores del estado de ánimo: ayudan a regular cambios de ánimo y conductas impulsivas.
  • Antidepresivos: pueden reducir síntomas de depresión o ansiedad que contribuyen a la impulsividad.

Cambios en los hábitos de salud:

  • Promover actividades que fortalezcan el autocontrol y el manejo de los impulsos.
  • Desarrollar formas saludables de manejar el estrés, como hacer ejercicio, practicar atención plena o usar técnicas de relajación.
  • Evitar situaciones que puedan llevar a actuar por impulso.

Otros tratamientos:

  • Entrenamiento para padres: enseña a madres y padres estrategias efectivas para manejar la impulsividad de su hijo o hija.
  • Terapia multisistémica: enfoque integral que incluye varios entornos (familia, escuela, comunidad) para atender los factores que contribuyen a las conductas impulsivas.

Es importante que el plan de tratamiento sea individualizado según las necesidades de cada persona. Consultar a un profesional de la salud es clave para recibir consejos y orientación personalizados.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden ocurrir otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.