Sobre el juego compulsivo
El juego compulsivo, también llamado juego patológico, es una afección con un patrón continuo y repetido de apuestas. Se considera un trastorno adictivo. Puede afectar muchos aspectos de la vida de una persona, como su vida personal, su familia y sus relaciones sociales. Las personas con esta afección sienten un impulso intenso de apostar, aun cuando eso les causa daño importante a ellas mismas o a otras personas.
El juego patológico se asocia con dificultades económicas, problemas legales, pérdida de rendimiento y problemas de salud mental. Es importante saber que el juego problemático puede parecerse al juego patológico, pero quizá no cumple los criterios diagnósticos específicos de este trastorno (los criterios que usan los profesionales para hacer el diagnóstico). El fácil acceso a distintas formas de juego ha contribuido al aumento del juego problemático en todo el mundo.
Las causas del juego compulsivo, también llamado juego patológico, no se entienden por completo. Sin embargo, las investigaciones sugieren que varios factores pueden contribuir al desarrollo de este trastorno de la conducta:
- Desequilibrio de neurotransmisores (mensajeros químicos del cerebro): cambios en sustancias como la dopamina y la serotonina pueden influir en el juego compulsivo. Estos cambios afectan las áreas del cerebro que controlan la recompensa y el placer. Esto puede aumentar las ganas de apostar.
- Factores genéticos: hay evidencia de que los genes pueden influir. Las personas con familiares con trastornos del juego tienen más probabilidad de desarrollar la afección.
- Distorsiones cognitivas: las personas con juego compulsivo suelen tener creencias e ideas equivocadas sobre los resultados del juego. Pueden creer que controlan el resultado de sus apuestas o subestimar los riesgos. Esto las lleva a seguir jugando.
Los factores de riesgo no modificables del juego compulsivo no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:
- Género: los hombres tienen más probabilidad que las mujeres de desarrollar juego compulsivo.
- Edad: las personas más jóvenes tienen mayor riesgo de desarrollar este trastorno.
- Antecedentes familiares: tener un familiar con historia de juego compulsivo aumenta el riesgo de desarrollar la afección.
Los factores de riesgo modificables del juego compulsivo se pueden influir o cambiar. Incluyen:
- Trastornos de salud mental que ocurren al mismo tiempo: personas con ansiedad, depresión o trastornos por consumo de sustancias tienen mayor riesgo de desarrollar juego compulsivo.
- Factores sociales y del entorno: el acceso fácil a oportunidades de juego, la exposición a anuncios de juego y la influencia de los amigos pueden contribuir al desarrollo de este trastorno.
Es importante saber que estos factores de riesgo no significan que una persona vaya a desarrollar juego compulsivo, y cada experiencia es diferente. Si usted o alguien que conoce está lidiando con el juego compulsivo, busque ayuda profesional con un proveedor de atención médica o un especialista en salud mental.
Síntomas tempranos del juego compulsivo:
- Deseo intenso: un deseo fuerte y persistente de apostar
- Fijación de la atención: estar absorto en el juego de azar, pensar en eso todo el tiempo
- Cambios de ánimo: usar el juego de azar para escapar o mejorar el estado de ánimo
- Pérdida de control o sensación de impotencia: sentir que no puede dejar de apostar ni controlar la conducta de juego
Otros síntomas que pueden aparecer en etapas posteriores, con la progresión o con mayor gravedad del juego compulsivo:
- Aumento de la frecuencia y la duración de los episodios de juego
- Necesitar apostar sumas de dinero más grandes para sentir la emoción deseada
- Inquietud e irritabilidad cuando intenta reducir o dejar de apostar
- Seguir apostando para intentar recuperar el dinero perdido
- Descuidar responsabilidades personales y laborales por el juego
- Mentir a familiares y amistades sobre cuánto juega
- Pedir dinero prestado o hacer actividades ilegales para financiar el juego
- Tener problemas en las relaciones, dificultades económicas y problemas legales por el juego
Si sospecha que usted o alguien que conoce puede tener juego compulsivo (juego patológico), es importante buscar ayuda profesional con un profesional de la salud especializado en adicciones. Puede hacer un diagnóstico adecuado y recomendar opciones de tratamiento.
Si usted o alguien que conoce tiene dificultades o está en crisis por ansiedad, depresión o pensamientos suicidas, hay ayuda disponible. Llame o envíe un mensaje de texto al 988 o use el chat en 988lifeline.org/chat para conectarse con consejeros de crisis capacitados.
Para diagnosticar el juego compulsivo (juego patológico), los profesionales de la salud pueden realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Evaluación de síntomas: revisa si hay síntomas relacionados con el juego problemático. Herramientas comunes incluyen el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5), el South Oaks Gambling Screen (SOGS), la Gamblers Anonymous Scale (GA20) y el Canadian Problem Gambling Severity Index (PGSI).
Para determinar la etapa o la gravedad del juego compulsivo, se pueden realizar además:
- Revisión de criterios de diagnóstico: el personal de salud evalúa cuántos criterios del DSM-5 cumple para juego patológico.
- Evaluación de ideas suicidas: se revisa si hay o no pensamientos de quitarse la vida.
- Escalas de gravedad: se usa la Yale-Brown Obsessive Compulsive Scale para juego patológico (PG-YBOCS) para medir la gravedad de los síntomas de juego. Tiene diez preguntas que miden los impulsos, los pensamientos y las conductas relacionadas con el juego.
- Instrumentos de detección: el Problem Gambling Severity Index (PGSI) y el Stinchfield Diagnostic Questionnaire for Pathological Gambling se usan con frecuencia para detectar adicción al juego y medir su gravedad.
Estas evaluaciones deben ser realizadas por profesionales de la salud con experiencia en diagnosticar y tratar el juego compulsivo.
Los objetivos del tratamiento para el juego de azar compulsivo (juego patológico) son los siguientes:
- Reducir o eliminar las conductas de juego: El objetivo principal es ayudar a la persona a recuperar el control sobre sus impulsos de jugar y a reducir o eliminar esas conductas.
- Atender problemas psicológicos de fondo: El tratamiento busca identificar y tratar problemas que pueden contribuir al juego compulsivo, como depresión, ansiedad o trauma.
- Desarrollar habilidades de afrontamiento: La terapia ayuda a aprender maneras más saludables de manejar el estrés, los desencadenantes y las ganas intensas de jugar. Esto incluye aprender a resolver problemas y técnicas para manejar el estrés.
- Mejorar la estabilidad financiera: El tratamiento se enfoca en ayudar a la persona a recuperar la estabilidad de sus finanzas al enfrentar las consecuencias del juego, como el manejo de deudas y la planificación financiera.
- Fortalecer el apoyo social: Construir una red de apoyo es clave para la recuperación. El tratamiento puede incluir invitar a familiares a sesiones de terapia o remitir a grupos de apoyo como Gamblers Anonymous.
Los siguientes tratamientos pueden recomendarse:
- Terapia: La terapia cognitivo conductual (TCC), la psicoterapia, la terapia de conducta y los tratamientos para la adicción han mostrado eficacia para el juego patológico. Estas terapias ayudan a identificar y cambiar pensamientos poco saludables, desarrollar habilidades de afrontamiento y atender problemas de fondo.
- Medicamentos: Se pueden recetar algunos medicamentos para ayudar a manejar el juego patológico, aunque se necesita más investigación. Medicamentos como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), antidepresivos, antagonistas de opioides y estabilizadores del estado de ánimo han mostrado beneficios para reducir las ganas de jugar y las conductas impulsivas. Sin embargo, siempre hable de los medicamentos con un profesional de la salud.
- Cambios de conducta saludable: Modificar el estilo de vida, como evitar desencadenantes (por ejemplo, lugares o situaciones que fomentan el juego), establecer rutinas saludables, practicar el autocuidado y hacer actividades alternativas, puede apoyar la recuperación del juego compulsivo.
Es importante saber que los planes de tratamiento deben adaptarse a las necesidades y circunstancias de cada persona. Consultar con un profesional de la salud es esencial para determinar el enfoque más adecuado para cada individuo.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores, por lo que es esencial consultar con su profesional de la salud sobre la dosis en su situación. Pueden ocurrir otros efectos secundarios; lo mejor es consultar con su profesional de la salud o leer la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.