Acerca del ataque de pánico en niños

Descripción general

Los ataques de pánico en niños son episodios repentinos e intensos de miedo, acompañados de síntomas físicos. Aunque el trastorno de pánico es más común en adultos, los niños también pueden tener ataques de pánico.

Los niños con trastorno de pánico (un problema de salud mental con ataques repetidos) pueden tener ataques frecuentes y preocuparse todo el tiempo por futuros episodios. También pueden desarrollar miedo a ciertas situaciones o actividades por temor a tener un ataque. Los síntomas pueden incluir sudoración, temblores, dificultad para respirar, dolor en el pecho, náuseas, mareo, miedo a morir, entumecimiento u hormigueo, escalofríos y miedo intenso sin una causa clara.

Los ataques de pánico en niños no siempre se ven igual y pueden ser leves o fuertes. Si sospecha que su hijo o su hija está teniendo ataques de pánico, consulte con un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y un manejo adecuado.

Causas y factores de riesgo

Las causas físicas de los ataques de pánico en la infancia no se entienden por completo, pero varios factores pueden contribuir:

  • Factores biológicos: Los eventos traumáticos pueden actuar como desencadenantes de los ataques de pánico. La activación del sistema nervioso simpático (SNS) y la liberación de hormonas del estrés pueden influir en su aparición.

Los factores de riesgo no modificables de los ataques de pánico en la infancia no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:

  • Factores genéticos: Puede haber una predisposición genética al trastorno de pánico, ya que tiende a presentarse en familias.

Los factores de riesgo modificables de los ataques de pánico en la infancia se pueden influir o cambiar. Incluyen:

  • Estrés importante o cambios de vida: Los eventos de vida significativos o las situaciones estresantes pueden aumentar la probabilidad de tener ataques de pánico.
  • Consumo de sustancias: El consumo de cafeína, tabaco, alcohol, drogas recreativas y alimentos y bebidas con mucha azúcar puede contribuir a que ocurran ataques de pánico.
  • Otras condiciones de salud mental: Los ataques de pánico pueden ser un síntoma de otras condiciones como el trastorno de ansiedad generalizada (TAG), el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) y el trastorno de estrés postraumático (TEPT).

Es importante saber que estos factores de riesgo no garantizan que los niños desarrollen ataques de pánico. Cada niño es único y las experiencias varían. Si su hijo o hija tiene ataques de pánico o usted tiene inquietudes sobre su salud mental, se recomienda consultar con un profesional de la salud para una evaluación completa y orientación sobre las medidas adecuadas.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes de los ataques de pánico en niños pueden incluir:

  • Ataques de pánico frecuentes
  • Preocupación constante por tener más ataques de pánico
  • Miedo a hacer ciertas cosas, como ir a la escuela o a fiestas, por temor a tener un ataque de pánico

A medida que los ataques de pánico avanzan o se vuelven más intensos en los niños, pueden presentarse síntomas adicionales como:

  • Sudoración
  • Temblores
  • Falta de aire o sensación de ahogo
  • Dolor en el pecho
  • Náuseas
  • Mareo
  • Miedo a morir
  • Entumecimiento u hormigueo en todo el cuerpo
  • Escalofríos
  • Miedo o terror intenso sin una causa clara

Es importante saber que no todos los niños tendrán los mismos síntomas. La intensidad y la evolución de los ataques de pánico varían de un niño a otro. Si usted sospecha que su hijo o hija puede estar teniendo ataques de pánico, consulte con un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.

Diagnóstico

Para diagnosticar el trastorno de pánico en niños, los médicos suelen usar una combinación de evaluaciones, exámenes y pruebas. Algunas comunes son:

  • Examen físico: Un médico hará un examen físico completo para descartar problemas de salud que puedan causar o parecer ataques de pánico.
  • Evaluación de salud mental: Un profesional de salud mental revisará los síntomas del niño, su historial médico y la historia familiar para ver si hay trastorno de pánico.
  • Criterios diagnósticos: Los médicos usan el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-5) como guía. Los criterios incluyen ataques de pánico repetidos e inesperados, preocupación constante por tener otro ataque, cambios en la conducta para evitar situaciones que puedan provocar los ataques y descartar otros problemas de salud.

Para determinar qué tan graves son los ataques de pánico en niños, se pueden hacer otras evaluaciones y pruebas, como:

  • Panic Disorder Severity Scale for Children: Esta escala ayuda a medir la gravedad de los síntomas de pánico en niños.
  • Anxiety Disorders Interview Schedule (ADIS-C/P): Esta entrevista estructurada se usa para determinar diagnósticos de trastorno de pánico y de otros trastornos que puedan ocurrir al mismo tiempo.

Es importante saber que las pruebas específicas pueden variar según cada caso. Consultar a un profesional de la salud es clave para un diagnóstico y una evaluación correctos.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento del ataque de pánico en niños son:

  • Afrontar y reducir síntomas como palpitaciones, falta de aire y miedo
  • Cuestionar y cambiar ideas catastróficas y el sentir que cargan con demasiada responsabilidad, que pueden contribuir a los ataques de pánico
  • Aumentar la capacidad de manejar situaciones difíciles sin preocupación ni miedo

Tratamientos recomendados para el ataque de pánico en niños:

  • Medicamentos: Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) se recetan con frecuencia para tratar el trastorno de pánico en niños y adolescentes. Estos medicamentos ayudan a regular la serotonina en el cerebro, lo que puede mejorar el ánimo y reducir la ansiedad. Las benzodiacepinas también se pueden recetar de forma temporal para manejar los ataques de pánico mientras los ISRS comienzan a hacer efecto.
  • Terapia: La terapia cognitivo-conductual (TCC) suele ser el tratamiento de primera elección para los ataques de pánico en niños. La TCC ayuda a identificar desencadenantes, cuestionar pensamientos negativos y desarrollar maneras de afrontamiento para manejar los síntomas de pánico. La exposición interoceptiva es otra técnica de terapia que ayuda a que los niños se acostumbren, de forma segura, a las sensaciones físicas de un ataque de pánico, lo que reduce el miedo y divide los síntomas en pasos manejables.
  • Cambios en hábitos de salud: Las técnicas de relajación, como respirar lento y la visualización (imaginar escenas tranquilas), pueden ayudar a manejar la ansiedad y a reducir la intensidad de los ataques de pánico. Hacer ejercicio con regularidad, llevar una alimentación saludable y dormir lo suficiente también favorecen el bienestar general.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de salud o lea la información que viene con su medicamento para obtener más información sobre efectos secundarios.