Sobre la ansiedad por la salud
La ansiedad por la salud, también llamada trastorno de ansiedad por enfermedad o hipocondría, es un problema de salud mental. Se caracteriza por preocupaciones y miedos constantes de tener enfermedades que no han sido diagnosticadas. Las personas con ansiedad por la salud pueden estar demasiado pendientes de su salud, aun cuando no hay problemas médicos reales. Esta ansiedad puede afectar mucho la vida diaria y la calidad de vida.
La ansiedad por la salud puede presentarse de dos formas principales: quienes buscan atención médica y pruebas por sus preocupaciones, y quienes evitan la atención médica por los miedos que esta les provoca. Es importante saber que la ansiedad por la salud es crónica (de larga duración). Suele afectar a adolescentes y puede empeorar con la edad. Hay tratamientos eficaces. Se recomienda consultar a un profesional de la salud para recibir un diagnóstico adecuado y un plan de tratamiento personalizado.
Las causas fisiopatológicas (biológicas y de cómo funciona el cuerpo) de la ansiedad por la salud, también llamada trastorno de ansiedad por enfermedad, no se entienden por completo. Sin embargo, los investigadores creen que una combinación de factores genéticos, ambientales y psicológicos contribuye a su desarrollo. Algunas posibles causas fisiopatológicas incluyen:
- Predisposición genética: Las personas con antecedentes familiares de trastornos de ansiedad pueden ser más propensas a desarrollar ansiedad por la salud.
- Desequilibrios neuroquímicos: Desequilibrios en ciertas sustancias químicas del cerebro, llamadas neurotransmisores (como la serotonina y la dopamina), pueden influir en el desarrollo de los trastornos de ansiedad.
- Factores cognitivos: Formas de pensar poco realistas, como imaginar lo peor (catastrofismo) o preocuparse en exceso por la salud, pueden mantener la ansiedad por la salud.
Los factores de riesgo de la ansiedad por la salud que no se pueden cambiar ni controlar incluyen:
- Antecedentes familiares: Tener un familiar cercano con un trastorno de ansiedad u otra condición de salud mental aumenta el riesgo de desarrollar ansiedad por la salud.
Los factores de riesgo de la ansiedad por la salud que sí se pueden cambiar o influir incluyen:
- Experiencias en la niñez: Experiencias adversas en la niñez, como trauma o abandono, pueden aumentar el riesgo de tener trastornos de ansiedad en la vida adulta.
- Rasgos de personalidad: Ciertos rasgos, como niveles altos de neuroticismo (tendencia a sentir mucha ansiedad o emociones intensas) o perfeccionismo, pueden predisponer a desarrollar ansiedad por la salud.
- Factores de estrés del entorno: El estrés crónico, como el estrés laboral o eventos importantes de la vida, puede contribuir al desarrollo y al empeoramiento de la ansiedad por la salud.
Es importante saber que estos factores de riesgo no significan que una persona vaya a desarrollar ansiedad por la salud; cada experiencia es distinta. Si usted tiene preocupaciones sobre su ansiedad por la salud o cualquier condición de salud mental, consulte a un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y opciones de tratamiento adecuadas.
Los síntomas de la ansiedad por la salud pueden variar según la etapa, la evolución o la gravedad del trastorno. Estos son los síntomas comunes de la ansiedad por la salud:
Primeros síntomas de la ansiedad por la salud:
- Preocupación excesiva por tener una enfermedad grave
- Revisarse el cuerpo con frecuencia para buscar señales de enfermedad
- Pasar mucho tiempo leyendo o buscando información médica
- Buscar tranquilidad de profesionales de la salud o de sus seres queridos
- Estar muy pendiente de las sensaciones del cuerpo
Síntomas que pueden aparecer en etapas posteriores, con la evolución o con mayor gravedad de la ansiedad por la salud:
- Ansiedad y preocupación más frecuentes e intensas
- Dificultad para concentrarse en las tareas por la preocupación por la salud
- Evitar situaciones o actividades que puedan generar ansiedad por la salud
- Problemas para hacer las actividades diarias y para relacionarse con otras personas
- Síntomas físicos como dolores de cabeza, tensión muscular, cansancio y problemas del estómago e intestinos
Es importante saber que estos síntomas varían de una persona a otra, y no todas las personas presentan todos. Si sospecha que puede tener ansiedad por la salud, busque ayuda de un profesional de la salud que pueda darle un diagnóstico correcto y opciones de tratamiento adecuadas.
Para diagnosticar la ansiedad por la salud, los profesionales de la salud suelen realizar los siguientes exámenes y pruebas:
- Evaluación básica: Un profesional de la salud le hará un examen físico y le hará preguntas sobre su salud, incluidas otras condiciones de salud mental, y sobre los síntomas que usted tiene.
- Autoevaluación: Es posible que le pidan completar un cuestionario de autoevaluación para ayudar a determinar si tiene un trastorno de ansiedad u otra condición que cause síntomas de ansiedad.
Exámenes, pruebas y procedimientos adicionales para determinar el nivel o la gravedad de la ansiedad por la salud pueden incluir:
- Pruebas de laboratorio: Su médico puede ordenar pruebas de laboratorio como un hemograma completo, un perfil bioquímico en sangre, pruebas de función tiroidea, análisis de orina o una prueba de detección de drogas en orina, para descartar otras afecciones médicas que podrían estar causando sus síntomas.
- Pruebas de salud mental: Pruebas especializadas de salud mental, como escalas clínicas y cuestionarios de autoevaluación, pueden ayudar a medir la gravedad de sus síntomas de ansiedad. Estas pueden incluir evaluaciones como Generalized Anxiety Disorder Assessment-7 y Severity Measure for Panic Disorder.
Tenga en cuenta que los exámenes, pruebas y procedimientos específicos pueden variar según su situación. Lo mejor es consultar con un profesional de la salud que pueda darle orientación personalizada según su caso.
Los objetivos del tratamiento para la ansiedad por la salud son reducir los síntomas de ansiedad y mejorar su capacidad para funcionar en la vida diaria. Para lograrlo, se recomiendan varias opciones:
- Psicoterapia: La terapia cognitivo-conductual (TCC) es la más común para la ansiedad por la salud. Ayuda a reconocer y cuestionar pensamientos y conductas que alimentan la ansiedad. Al aprender nuevas habilidades y estrategias, usted puede manejar este problema de forma eficaz.
- Terapia de exposición: Este enfoque consiste en una exposición controlada a situaciones u objetos que causan miedo y están relacionados con la salud. Ayuda a enfrentar los miedos poco a poco y a aprender que esos temores no se cumplen.
- Terapia cognitiva basada en la atención plena (conocida en inglés como MBCT): Combina técnicas de TCC con prácticas de meditación de atención plena. Ayuda a notar sus pensamientos y emociones sin juzgar, lo que reduce los síntomas de ansiedad.
- Terapia racional emotivo-conductual (TREC): Enseña a responder de forma adecuada a sensaciones del cuerpo que son ambiguas o normales, y a no interpretarlas como señales de enfermedad. También enseña estrategias de distracción y técnicas de relajación para manejar la ansiedad.
- Medicamentos: Un profesional de la salud puede recetar antidepresivos, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) o los inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN), para ayudar a manejar los síntomas de la ansiedad por la salud. Estos medicamentos pueden reducir los pensamientos obsesivos asociados con la ansiedad.
Estas opciones se pueden usar solas o en combinación, según sus necesidades y preferencias. Los cambios de hábitos, como mantener un estilo de vida saludable, hacer ejercicio con regularidad y usar técnicas para manejar el estrés, también pueden complementar el tratamiento. Recuerde: es esencial consultar con un profesional de la salud que evalúe su situación y le dé recomendaciones personalizadas.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Por eso, es clave hablar con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para usted. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más detalles sobre efectos secundarios.