Sobre el trastorno de ansiedad y depresión

Descripción general

El trastorno ansioso-depresivo, también llamado síndrome ansioso-depresivo, es una afección de salud mental con una combinación de síntomas de ansiedad y de depresión. Es un patrón que afecta cómo usted piensa y siente, su motivación y su conducta. La parte de ansiedad incluye sentimientos de tensión y preocupación. La parte de depresión incluye tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o baja autoestima, cambios en el sueño o el apetito, cansancio y dificultad para concentrarse.

El trastorno ansioso-depresivo puede afectar mucho su vida diaria y puede durar mucho tiempo o volver una y otra vez. La ansiedad y la depresión pueden presentarse juntas, pero también pueden darse por separado. Si sospecha que tiene este trastorno, busque ayuda profesional para recibir un diagnóstico preciso y conocer las opciones de tratamiento adecuadas.

Causas y factores de riesgo

Las causas biológicas (cómo funciona el cuerpo) del trastorno ansioso-depresivo no se entienden por completo, pero hay varios factores que pueden contribuir a su desarrollo:

  • Inflamación crónica de bajo grado: Los estudios sugieren que una inflamación leve que dura mucho tiempo, en especial cuando la persona percibe que tiene un estatus social más bajo, puede influir en la aparición de depresión.
  • Inflamación periférica exagerada o inapropiada: Ocurre cuando la respuesta del sistema inmunitario (las defensas) es demasiado fuerte o aparece cuando no debería. Se ha vinculado con mayor riesgo de trastornos de salud mental relacionados con el estrés, como la ansiedad y la depresión.

Los factores de riesgo no modificables del trastorno ansioso-depresivo son los que no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:

  • Sexo: Las mujeres tienen una mayor frecuencia de trastornos de ansiedad y depresión que los hombres.
  • Edad: El riesgo de presentar estos trastornos aumenta con los años; es más frecuente en personas mayores.

Los factores de riesgo modificables del trastorno ansioso-depresivo se pueden influir o cambiar. Incluyen:

  • Neuroticismo: Niveles más altos de neuroticismo (tendencia a la inestabilidad emocional y a sentir emociones negativas) se asocian con mayor riesgo de ansiedad y depresión.
  • Índice de masa corporal (IMC; relación entre peso y estatura): Un IMC más alto se ha asociado con mayor riesgo de trastornos de ansiedad y depresión.
  • Factores socioeconómicos: Ingresos del hogar más bajos y menor nivel educativo se han vinculado con mayor riesgo de ansiedad y depresión.
  • Actividad física: La falta de actividad física es un factor de riesgo modificable para los trastornos de ansiedad y depresión.

Es importante saber que estos factores de riesgo no garantizan que usted desarrollará un trastorno ansioso-depresivo, pero pueden aumentar la probabilidad. Siempre consulte a un profesional de la salud para recibir consejos y opciones de tratamiento personalizados.

Síntomas

Los síntomas más comunes en etapas tempranas del trastorno mixto ansioso-depresivo (ansiedad y depresión al mismo tiempo) incluyen preocupación excesiva, dificultad para concentrarse, inquietud y cansancio. Estos síntomas pueden afectar sus actividades diarias y pueden aparecer después de eventos de la vida que causan mucho estrés.

  • A medida que el trastorno avanza o se vuelve más grave, otros síntomas comunes pueden aparecer, como irritabilidad, enojo, sentir que todo le supera, problemas para dormir, mayor sensibilidad al peligro y una tendencia a ver la información de forma negativa.
  • Las mujeres embarazadas con trastorno mixto ansioso-depresivo pueden preocuparse por el bienestar del bebé y por la crianza.

Es importante reconocer estos síntomas y buscar ayuda adecuada de un profesional de la salud. Aunque hay formas naturales de reducir la ansiedad, siempre es recomendable consultar con un profesional de la salud para recibir orientación personalizada.

Diagnóstico

Para diagnosticar el trastorno ansioso-depresivo, los profesionales de la salud suelen hacer estas evaluaciones y pruebas:

  • Entrevistas diagnósticas: usan entrevistas como Composite International Diagnostic Interview (CIDI) o Structured Clinical Interview for DSM-IV Axis I Disorders (SCID-I) para evaluar si hay trastornos de ansiedad y depresión.
  • Escalas para medir síntomas: se usan escalas como Inventory of Depressive Symptomatology Self Report (IDS-SR), Beck Anxiety Inventory (BAI) y Fear Questionnaire para medir qué tan intensos son los síntomas de depresión y de ansiedad.
  • Evaluación de la alimentación: aunque no se relaciona de forma directa con el diagnóstico, puede ayudar a conocer los hábitos de comida de una persona, que pueden afectar la salud mental.

Para determinar la etapa o la gravedad del trastorno ansioso-depresivo, se pueden hacer además:

  • Otras escalas de síntomas: se usan la Edinburgh Postnatal Depression Scale (EPDS) y la Generalized Anxiety Disorder Scale (GAD-2) para clasificar la gravedad e identificar síntomas elevados de depresión o de ansiedad.
  • Recolección de información clínica: las y los investigadores pueden reunir más datos clínicos, como antecedentes de ingreso psiquiátrico y antecedentes de autolesión intencional o intento de suicidio.

Es importante saber que estas evaluaciones y pruebas las realizan profesionales de la salud. Si usted sospecha que tiene un trastorno ansioso-depresivo, consulte a un profesional de la salud para recibir un diagnóstico adecuado y definir el plan de acción apropiado.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento del trastorno ansioso-depresivo son:

  • Entender la relación entre los síntomas depresivos y las dificultades en las relaciones con otras personas.
  • Identificar patrones básicos, inconscientes y repetidos de cómo se relaciona con otras personas.
  • Facilitar la autorreflexión y entender la conducta interpersonal según los estados mentales (pensamientos y emociones).
  • Fomentar formas nuevas y útiles de responder a los retos en las relaciones interpersonales.

Los tratamientos recomendados para el trastorno ansioso-depresivo incluyen:

Medicamentos:

  • Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) e inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN). Son antidepresivos de uso común. Aumentan los niveles de serotonina y noradrenalina en el cerebro, lo que ayuda a mejorar el estado de ánimo y reducir la ansiedad.
  • Benzodiacepinas. Son otra clase de medicamentos que pueden recetarse para aliviar a corto plazo los síntomas de ansiedad. Actúan al aumentar el efecto calmante de un mensajero químico del cerebro llamado ácido gamma-aminobutírico (GABA).

Terapia:

  • Terapia cognitivo-conductual (TCC). Se considera la psicoterapia de referencia para el trastorno ansioso-depresivo. Se enfoca en identificar y cambiar pensamientos y conductas negativas que contribuyen a los síntomas.
  • Psicoterapia psicodinámica (terapia de conversación). Consiste en hablar sobre experiencias del pasado y del presente para descubrir pensamientos y conflictos que activan los síntomas.

Cambios en hábitos de salud:

  • Hacer ejercicio con regularidad puede reducir los síntomas de ansiedad y depresión al aumentar las endorfinas y mejorar el estado de ánimo.
  • Las técnicas de relajación, como la atención plena, los ejercicios de respiración, el yoga, la meditación y las posturas físicas, pueden ayudar a manejar la ansiedad y promover la relajación.
  • Las técnicas para manejar el estrés, como identificar lo que lo provoca y crear estrategias para afrontarlo, también pueden ser útiles.

Es importante hablar del plan de tratamiento con un profesional de la salud, quien puede darle recomendaciones personalizadas según sus necesidades.

La dosis de los medicamentos puede depender de muchos factores, así que es fundamental consultar a un profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su caso. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Para más información sobre efectos secundarios, consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento.