Acerca del ataque de ansiedad en niños
Un ataque de ansiedad en niños es un episodio repentino e intenso de ansiedad. Puede ocurrir cuando perciben una amenaza o algo estresante. Durante un ataque, los niños pueden sentir miedo, preocupación o pánico muy fuertes. También pueden tener síntomas físicos como latidos rápidos del corazón, dificultad para respirar, temblores, sudoración o dolor de estómago.
Los ataques de ansiedad pueden interrumpir las actividades diarias de un niño. También pueden llevar a evitar situaciones o a tener dificultad para socializar y mantener relaciones. Es importante saber que los ataques de ansiedad en niños no son lo mismo que los ataques de pánico. Los ataques de pánico se caracterizan por aumentos repentinos e intensos de miedo o malestar.
Si su hijo o hija tiene ataques de ansiedad, consulte con un profesional de la salud para una evaluación adecuada y orientación sobre cómo manejar sus síntomas.
Las crisis de ansiedad en niñas y niños pueden tener varias causas biológicas y del entorno, entre ellas:
- Factores genéticos: Los estudios sugieren que los genes explican parte de la ansiedad infantil. Aproximadamente entre 25 % y 35 % de las diferencias en la ansiedad se deben a factores genéticos.
- Factores ambientales: Las interacciones y la relación entre padres e hijos pueden influir en la ansiedad infantil. Las experiencias estresantes y la exposición a estrés crónico relacionado con los padres pueden aumentar el riesgo de ansiedad en niñas y niños.
Los factores de riesgo no modificables de las crisis de ansiedad en niñas y niños no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:
- Sexo: Las niñas desarrollan trastorno de estrés postraumático (TEPT) aproximadamente el doble que los niños. Esto puede estar influido por factores sociales y biológicos.
- Residencia urbana: Vivir en zonas urbanas se ha identificado como un factor de riesgo asociado con mayor probabilidad de tener síntomas de estrés en niñas y niños después de un evento traumático.
- Ocurrencia de una lesión: Las crisis de ansiedad pueden ser más probables si el evento traumático ocurre durante el fin de semana o en la escuela.
Los factores de riesgo modificables de las crisis de ansiedad en niñas y niños sí se pueden influir o cambiar. Incluyen:
- Exposición a estímulos que asustan: Algunas experiencias en el hospital, como oír alarmas que suenan o ver una entrada apresurada de mucho personal, podrían contribuir a la ansiedad en niñas y niños.
- Ansiedad de los padres: La presencia de estrés en los padres se ha asociado con mayor ansiedad en sus hijos. La percepción que tienen los padres sobre la condición psicológica de sus hijos también puede verse afectada por sus propios niveles de ansiedad.
Recuerde que estos factores de riesgo no predicen con certeza y cada persona es diferente. Si su hijo o hija presenta crisis de ansiedad, consulte con un profesional de la salud para una evaluación y orientación adecuadas.
Los síntomas iniciales más comunes de un ataque de ansiedad en niños y niñas incluyen:
- Miedo y preocupación excesivos, a menudo relacionados con la familia, la escuela, las amistades o las actividades
- Preocupación por cosas antes de que pasen
- Poca seguridad en sí y baja autoestima
- Síntomas físicos como dolor de estómago, dolor de cabeza, dolores musculares o tensión
- Cansancio e inquietud
- Irritabilidad
- Cambios en el apetito
- Falta de concentración
- Problemas para dormir y pesadillas
A medida que los ataques de ansiedad avanzan o empeoran en niños y niñas, pueden presentarse estos síntomas:
- Preocupaciones excesivas o difíciles de controlar sobre las actividades y rutinas diarias
- Preocupaciones poco realistas que no se enfocan en un objeto o situación específicos
- Preocupación por el futuro
- Dificultad para reducir o calmar la preocupación
- Necesidad constante de que le aseguren que todo está bien
- Preocupación fuera de lo común por cumplir las expectativas de la familia, la escuela o los amigos
Es importante saber que los niños y las niñas pueden mostrar su ansiedad con conductas negativas, como rabietas (berrinches), o con otros síntomas físicos. Si su hijo o su hija presenta alguno de estos síntomas, lo mejor es consultar a un profesional de salud mental para obtener un diagnóstico correcto y orientación sobre las opciones de tratamiento adecuadas.
Para diagnosticar los ataques de ansiedad en niños, los profesionales de la salud suelen realizar estos exámenes, pruebas y procedimientos:
- Entrevistas clínicas: Evaluadores capacitados hacen entrevistas diagnósticas con los padres o cuidadores para reunir información sobre los síntomas y la conducta del niño.
- Cuestionarios estandarizados: A los niños y adolescentes con trastornos de ansiedad se les puede pedir que completen cuestionarios con preguntas estándar para medir sus síntomas de ansiedad.
- Evaluaciones por observación: Los niños pueden participar en actividades que provocan ansiedad leve. Se graban en video para analizarlas después.
Para determinar el nivel o la gravedad de los ataques de ansiedad en niños, se pueden incluir además:
- Criterios diagnósticos: Los profesionales siguen guías estándar para dar un diagnóstico según la entrevista con los padres. Se usan calificaciones de gravedad clínica (conocidas en inglés como Clinical Severity Ratings) para decidir qué tan grave es el trastorno de ansiedad.
- Pruebas fisiológicas (del cuerpo): Se miden respuestas del cuerpo, como el ritmo del corazón y los niveles de cortisol en la saliva, para ver cómo reacciona el niño al estrés y la ansiedad.
- Pruebas de autoevaluación: Pruebas de detección como la Screen for Child Anxiety and Related Disorders (SCARED) se usan para evaluar los síntomas de ansiedad en niños y adolescentes.
- Primary Control Scale for Children: Esta escala mide la capacidad que el niño percibe tener para influir o cambiar eventos con su propio esfuerzo. Así se conoce mejor su sentido de control.
Recuerde: estos son procedimientos generales y el enfoque real puede variar según cada caso. Es importante consultar con un profesional de la salud para un diagnóstico y una evaluación precisos de los ataques de ansiedad en niños.
Los objetivos del tratamiento de los ataques de ansiedad en niños son reducir la frecuencia y la intensidad de los ataques, mejorar su vida diaria y aumentar su bienestar general. Estos son los tratamientos recomendados y cómo funcionan:
- Terapia: La terapia cognitivo-conductual (TCC) es el tratamiento de referencia para la ansiedad en niños. Ayuda a los niños a identificar y cuestionar pensamientos y conductas negativas que alimentan la ansiedad. La TCC también enseña habilidades para afrontar la ansiedad, técnicas de relajación y estrategias para resolver problemas.
- Medicamentos: Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) se recetan con frecuencia para la ansiedad en la infancia. Los ISRS aumentan los niveles de serotonina en el cerebro, lo que ayuda a regular el estado de ánimo. Las benzodiacepinas pueden usarse por poco tiempo en casos de ansiedad grave, pero tienen riesgo de dependencia.
- Entrenamiento en atención plena (mindfulness): Las intervenciones basadas en atención plena pueden ayudar a los niños a manejar los síntomas al enseñarles a enfocarse en el momento presente y a aceptar sus pensamientos y sentimientos sin juzgarlos.
- Terapia de exposición con prevención de respuesta (EPR): Esta terapia expone a los niños de forma gradual y controlada a situaciones que les dan miedo, para que con el tiempo el miedo disminuya.
- Capacitación para padres: En algunos casos, enseñar a los padres cómo apoyar a su hijo puede ser útil. Este enfoque busca dar a los padres estrategias para ayudar a su hijo a manejar la ansiedad de forma efectiva.
Cada opción de tratamiento debe adaptarse a las necesidades de cada niño. Consultar con un profesional de la salud es clave para definir el plan más adecuado.
La dosis de los medicamentos puede variar por muchos factores, así que es esencial consultar a un profesional de la salud sobre la dosis para la situación específica de su hijo. También pueden presentarse otros efectos secundarios; hable sobre los posibles riesgos con su profesional de la salud o revise la información del medicamento.