Acerca del ataque de ansiedad
Los ataques de ansiedad son episodios de ansiedad intensa que pueden causar síntomas físicos. Aunque el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) no tiene una definición exacta de ataque de ansiedad, a menudo se describe como un aumento súbito de ansiedad intensa que produce sensaciones físicas. Estos ataques pueden dar miedo y pueden durar de 5 a 30 minutos.
Quienes tienen ataques de ansiedad pueden presentar dificultad para respirar, dolor en el pecho, mareo, sudoración, sacudidas o temblores, y latidos del corazón rápidos (palpitaciones). Es importante saber que, aunque los síntomas sean muy intensos, no ponen en peligro la vida. Algunas personas usan los términos ataque de ansiedad y ataque de pánico como si fueran lo mismo, pero los ataques de pánico suelen tener sensaciones físicas más fuertes y más repentinas.
Si la ansiedad interfiere con su vida diaria o si tiene ataques de pánico con frecuencia, puede ser útil buscar apoyo de un profesional de la salud. Esta persona puede ofrecerle métodos para afrontar la ansiedad u opciones de tratamiento.
Los ataques de ansiedad pueden tener muchas causas, y los factores que los desencadenan varían de una persona a otra. Algunas posibles causas son:
- Estrés en el trabajo
- Problemas de salud personales o familiares
- Problemas en las relaciones familiares o personales
- Traumas del pasado, como acoso, negligencia o abuso
- Problemas económicos
- Pérdida de un amigo o un familiar
- Cambios de vida, como tener un bebé, la jubilación o el desempleo
Hay factores de riesgo no modificables y modificables para los ataques de ansiedad.
Factores de riesgo no modificables: son factores que no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:
- Factores genéticos: Los investigadores han visto que tanto los genes como el ambiente influyen en el riesgo de desarrollar un trastorno de ansiedad. Tener antecedentes familiares de ansiedad u otros trastornos mentales puede aumentar el riesgo.
Factores de riesgo modificables: son factores que sí se pueden influir o cambiar. Incluyen:
- Exposición a eventos de vida estresantes o negativos: Pasar por experiencias difíciles, como un evento traumático o estrés continuo, aumenta la probabilidad de tener ataques de ansiedad.
- Factores del entorno: Un ambiente de trabajo con mucho estrés o vivir en un vecindario inseguro puede aumentar el riesgo.
- Problemas de salud física: Algunos problemas, como problemas de la tiroides o latidos irregulares del corazón (arritmia), pueden producir o empeorar los síntomas de ansiedad.
- Uso de sustancias: El uso de sustancias como la cafeína o ciertos medicamentos también puede producir o empeorar los síntomas de ansiedad.
Si cree que puede tener un trastorno de ansiedad, un examen físico con un profesional de la salud puede ayudar con el diagnóstico y a encontrar el tratamiento adecuado. Esa persona puede darle orientación personalizada según su situación.
Los ataques de ansiedad pueden causar varios síntomas. Varían de una persona a otra. Estos son los síntomas tempranos más comunes:
- Sensación de nerviosismo, inquietud o preocupación: Muchas personas con ansiedad sienten una inquietud o temor constantes.
- Problemas para concentrarse: La ansiedad puede dificultar enfocarse o prestar atención a las tareas.
- Problemas para conciliar el sueño o para mantenerse dormido: Las alteraciones del sueño son comunes. Puede costar quedarse dormido y seguir dormido durante la noche.
- Problemas gastrointestinales: La ansiedad puede mostrarse con síntomas físicos en el sistema digestivo, como dolor de estómago, náuseas o diarrea.
A medida que los ataques de ansiedad avanzan o se vuelven más intensos, pueden aparecer otros síntomas. Estos incluyen:
- Ataques de pánico: Un ataque de pánico es un episodio de miedo extremo con síntomas físicos. Durante un ataque de pánico, usted puede sentir una sensación de peligro inminente, aumento del ritmo del corazón y dolor en el pecho, falta de aire y opresión en la garganta, sudoración, escalofríos y sofocos, mareo o sensación de desvanecimiento, y una sensación de desconexión o irrealidad.
- Ataques de pánico nocturnos: Algunas personas tienen ataques de pánico mientras duermen. Estos ataques nocturnos tienen los mismos signos y síntomas que los ataques de pánico habituales, pero ocurren durante el sueño. Pueden causar dificultad para calmarse y volver a dormir.
- Insomnio: La ansiedad por la noche puede causar dificultad para conciliar el sueño o para mantenerse dormido, lo que lleva a insomnio.
- Síntomas físicos: Son manifestaciones físicas de la ansiedad. Pueden incluir dolor abdominal o malestar estomacal, latidos rápidos del corazón, dolor en el pecho, cansancio, mareo, dolor de cabeza o tensión muscular, temblores, boca seca, sudoración, falta de aire y sensación de hormigueo.
Es importante saber que los síntomas de ansiedad pueden durar días, semanas o meses en algunos casos. Si usted tiene alguno de estos síntomas y no sabe la causa, la ansiedad podría ser un factor. Busque ayuda de un profesional de la salud. Puede darle orientación y apoyo para manejar la ansiedad.
Para diagnosticar la ansiedad, los médicos y los profesionales de salud mental usan varias evaluaciones, exámenes y pruebas. Algunas comunes son:
- Examen físico: el médico hace un examen completo para descartar otras enfermedades que puedan causar los síntomas de ansiedad.
- Antecedentes médicos: su médico le hará preguntas detalladas para entender sus síntomas, qué los desencadena y si antes ha tenido ansiedad.
- Pruebas de laboratorio: según sus síntomas y antecedentes, el médico puede pedir un conteo completo de células en la sangre, un perfil de química en sangre, pruebas de función tiroidea, análisis de orina y una prueba de detección de drogas en orina. Estas pruebas ayudan a descartar problemas médicos ocultos que pueden causar los síntomas de ansiedad.
- Evaluación psicológica: un profesional de salud mental puede evaluar su estado emocional, sus pensamientos y sus conductas. Esto ayuda a definir el tipo de trastorno de ansiedad y a descartar otros problemas de salud mental.
- Cuestionarios de autoevaluación: su médico puede usar cuestionarios especiales para medir su nivel de ansiedad. Algunos comunes son: Zung Self-Rating Anxiety Scale, Hamilton Anxiety Scale, Beck Anxiety Inventory, Social Phobia Inventory, Penn State Worry Questionnaire, Generalized Anxiety Disorder Scale y Yale-Brown Obsessive Compulsive Scale.
- Entrevistas con terapeutas: los terapeutas pueden hacer entrevistas para conocer mejor sus síntomas y experiencias relacionadas con la ansiedad.
- Escalas clínicas: su médico también puede usar escalas clínicas, como Generalised Anxiety Disorder Assessment-7 (GAD-7) y Severity Measure for Panic Disorder, para medir qué tan intensos son sus síntomas.
Para determinar de forma específica la etapa o la gravedad de un ataque de ansiedad, el médico puede considerar exámenes o pruebas adicionales:
- Electroencefalograma (EEG): mide la actividad eléctrica del cerebro y puede ayudar a detectar patrones anormales de ondas cerebrales que podrían contribuir a la ansiedad.
- Tomografía computarizada (TC): ofrece imágenes detalladas del cerebro y puede ayudar a identificar anomalías estructurales o trastornos del cerebro asociados con la ansiedad.
- Electrocardiograma (ECG): mide la actividad eléctrica del corazón y ayuda a descartar problemas del corazón que podrían contribuir a los síntomas de ansiedad.
- Pruebas para detectar infecciones: en algunos casos, el médico puede pedir pruebas para buscar infecciones que puedan causar o empeorar los síntomas de ansiedad.
- Gasometría arterial: mide los niveles de oxígeno y dióxido de carbono en la sangre y puede ayudar a detectar problemas de respiración que contribuyan a los síntomas de ansiedad.
- Radiografía de tórax: ayuda a descartar problemas de los pulmones o del corazón que puedan causar o agravar los síntomas de ansiedad.
Los objetivos del tratamiento para los ataques de ansiedad son reducir los síntomas de ansiedad, mejorar el bienestar general y ayudarle a recuperar el control de su vida. Hay varias opciones de tratamiento: medicamentos, terapia, cambios en el estilo de vida y otros tratamientos complementarios. Veamos cada una:
Medicamentos:
- Antidepresivos: Estos medicamentos, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y los inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN), pueden ayudar a controlar el estrés y el estado de ánimo. Así pueden aliviar los síntomas de ansiedad.
- Benzodiacepinas: Estos medicamentos actúan rápido para reducir la ansiedad. Sin embargo, por lo general se recomiendan por poco tiempo debido al riesgo de síntomas de abstinencia con uso prolongado.
- Buspirona: Este medicamento que no es una benzodiacepina también puede ayudar a tratar la ansiedad, aunque puede tardar algunas semanas en mostrar resultados.
Terapia:
- Terapia cognitivo-conductual (TCC): Este tipo de terapia le ayuda a identificar y cambiar pensamientos y conductas negativas que contribuyen a la ansiedad. Enseña estrategias para afrontarla y técnicas para manejar pensamientos y sentimientos ansiosos.
- Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT): Esta terapia conductual se enfoca en establecer metas y practicar estrategias de atención plena para reducir la ansiedad y el malestar.
Cambios en el estilo de vida:
- Ejercicio regular: Hacer actividad física puede ayudar a reducir el estrés y la ansiedad.
- Alimentación saludable: Comer una dieta nutritiva y variada favorece el bienestar y puede mejorar los síntomas de ansiedad.
- Dormir lo suficiente: Dormir bien es clave para manejar la ansiedad. Establecer un horario de sueño constante puede ser útil.
- Limitar el alcohol y las drogas recreativas: Estas sustancias pueden empeorar los síntomas de ansiedad. Es mejor usarlas con moderación o evitarlas por completo.
- Red de apoyo: Buscar apoyo de seres queridos y unirse a grupos de apoyo puede brindar apoyo emocional valioso y ayudarle a aprender de las experiencias de otras personas.
Otros tratamientos:
- Técnicas de relajación: Técnicas como ejercicios de concentración, ejercicios de respiración, yoga, meditación, masaje, aromaterapia, Pilates y técnicas de respiración pueden promover la relajación y aliviar el estrés.
- Técnicas de manejo del estrés: Aprender a manejar el estrés mediante prácticas de atención plena y ejercicio puede ayudar a reducir la ansiedad.
Es importante saber que el tratamiento más adecuado puede variar de una persona a otra. Algunas personas responden bien y reducen sus síntomas. Otras pueden seguir con ansiedad alta a pesar del tratamiento.
Consultar con un profesional de la salud le ayudará a decidir el mejor plan según sus necesidades. Con el apoyo adecuado y un plan de tratamiento apropiado, la mayoría de las personas con ataques de ansiedad puede aliviar sus síntomas y mejorar su calidad de vida.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden ocurrir otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para obtener más información sobre efectos secundarios.
Los ataques de ansiedad pueden cambiar con el tiempo. A menudo suceden por situaciones estresantes y pueden causar miedo intenso y malestar. Los síntomas pueden incluir corazón acelerado, miedo y molestias físicas. Es importante saber que los síntomas varían de una persona a otra.
- Con el tiempo, la frecuencia y la intensidad de los ataques pueden cambiar. Algunas personas los tienen pocas veces; otras, con más frecuencia. Las causas o situaciones que los provocan también varían y a veces no son evidentes.
- Sin tratamiento, los ataques de ansiedad pueden causar complicaciones en la vida diaria. Una complicación común es el trastorno de ansiedad generalizada (TAG), que es preocuparse en exceso y sentir ansiedad por seis meses o más. El TAG puede afectar mucho sus actividades diarias, su desempeño en el trabajo y sus relaciones personales.
- Además del TAG, los ataques de ansiedad pueden aumentar el riesgo de complicaciones en personas con enfermedad del corazón. Un estudio de científicos de los Países Bajos encontró que pacientes con enfermedad del corazón que también tienen un trastorno de ansiedad corren un riesgo mucho mayor de ataque al corazón, falla del corazón, derrame cerebral y muerte, en comparación con otros pacientes con enfermedad del corazón.
Si usted tiene síntomas de un ataque de ansiedad o le preocupa su salud mental, busque apoyo. Hay recursos que pueden ayudarle y orientarle. Recuerde que no está solo en su camino para manejar la ansiedad.