Demencia, depresión y ansiedad

Descripción general

La demencia puede causar depresión y ansiedad de varias maneras. A medida que avanza, las personas pueden tener dificultades para crear estrategias para afrontar las cosas y para recordar usarlas de forma constante. Esto puede causar frustración e impotencia. Eso puede contribuir a la depresión y la ansiedad. Además, conforme progresa la enfermedad, las personas con demencia pueden presentar apatía (falta de interés y motivación) y sentirse desconectadas de su entorno. Esto aumenta el riesgo de depresión y ansiedad.

Los síntomas de depresión pueden incluir:

  • Sentirse triste o vacío de forma persistente.
  • Perder el interés en actividades que antes disfrutaba.
  • Cambios en el apetito o el peso.
  • Problemas para dormir o dormir en exceso.
  • Cansancio o falta de energía.
  • Sentimientos de inutilidad o culpa.
  • Dificultad para concentrarse o para tomar decisiones.
  • Pensamientos sobre la muerte o el suicidio.

Los síntomas de ansiedad pueden incluir:

  • Preocupación excesiva.
  • Inquietud o estar en “alerta”.
  • Irritabilidad.
  • Tensión muscular.
  • Dificultad para dormir o para mantenerse dormido.
  • Dificultad para concentrarse.

Hay varios factores de riesgo de depresión y ansiedad en personas con demencia. Ciertos tipos de demencia, como los causados por enfermedad cerebrovascular (problemas en los vasos sanguíneos del cerebro), pueden tener mayor riesgo de malestar emocional que otros tipos. Otros factores de riesgo incluyen la falta de apoyo social, antecedentes de problemas de salud mental antes del inicio de la demencia, y la gravedad y progresión de la enfermedad.

La depresión y la ansiedad pueden afectar mucho la salud. Pueden empeorar el deterioro cognitivo en personas con demencia, dificultar las actividades diarias, bajar la calidad de vida y aumentar el riesgo de otras complicaciones de salud. Es importante atender estos síntomas a tiempo para mejorar el bienestar general.

El tratamiento de la depresión y la ansiedad en personas con demencia suele combinar métodos sin medicamentos y medicamentos. Los métodos sin medicamentos pueden incluir consejería o sesiones de terapia para ayudar a manejar las emociones y crear estrategias efectivas para controlar el estrés. Un profesional de la salud puede recetar medicamentos si es necesario.

El objetivo del tratamiento es aliviar los síntomas y mejorar el bienestar general de la persona. Al controlar bien la depresión y la ansiedad, las personas con demencia pueden mejorar su calidad de vida y, posiblemente, ralentizar el deterioro cognitivo.

Aunque tal vez no sea posible prevenir por completo la depresión y la ansiedad en personas con demencia, se pueden tomar medidas para reducir el riesgo:

  • Crear una red de apoyo sólida: contar con familiares, amistades o grupos de apoyo ofrece compañía y apoyo emocional.
  • Hacer actividad física con regularidad: el ejercicio ayuda a mejorar el estado de ánimo y a reducir los síntomas de depresión y ansiedad.
  • Realizar actividades que estimulen la mente: los retos mentales ayudan a mantener la función cognitiva y a reducir el riesgo de depresión.
  • Buscar ayuda profesional: si aparecen síntomas de depresión o ansiedad, consulte con un profesional de la salud que se especialice en salud mental en personas mayores.

Recuerde que la experiencia de cada persona con demencia es única. Consulte con un profesional de la salud que pueda darle consejos personalizados según sus necesidades específicas. Si usted o alguien que conoce está pasando por una situación difícil o en crisis por ansiedad, depresión o pensamientos de suicidio, hay ayuda disponible. Llame o envíe un texto al 988, o use el chat en 988lifeline.org/chat, para conectarse con consejeros de crisis capacitados.