Acerca de la demencia por la enfermedad de Parkinson

Descripción general

La demencia asociada a la enfermedad de Parkinson es cuando los síntomas de la enfermedad de Parkinson afectan el pensamiento, las funciones mentales y la memoria. Ocurre en personas con enfermedad de Parkinson, una enfermedad progresiva del sistema nervioso que afecta el movimiento y la capacidad para pensar.

La enfermedad de Parkinson daña las células nerviosas del cerebro que producen dopamina, una sustancia química que ayuda a coordinar el movimiento de los músculos. Por eso, las personas con demencia asociada a la enfermedad de Parkinson pueden tener un empeoramiento del pensamiento, del razonamiento y de la capacidad para resolver problemas, cambios de ánimo, pérdida de memoria y dificultades para hablar. Estos síntomas suelen aparecer alrededor de 10 años después del diagnóstico inicial de la enfermedad de Parkinson.

Aunque el tratamiento no puede curar esta demencia, puede ayudar a controlar los síntomas y a mejorar la calidad de vida. Consulte con un profesional de la salud para recibir consejos y orientación personalizados.

Causas y factores de riesgo

La demencia por enfermedad de Parkinson (DEP) es el empeoramiento del pensamiento y la memoria en personas con enfermedad de Parkinson. Las causas exactas de la DEP no se conocen por completo, pero se han identificado varios factores:

  • Acumulación anormal de una proteína llamada alfa-sinucleína en el cerebro. Esto forma depósitos llamados cuerpos de Lewy.
  • Inflamación en el cerebro (neuroinflamación) y daño por oxidación (estrés oxidativo).
  • Pérdida de células nerviosas que producen dopamina en una parte del cerebro llamada sustancia negra. Esto afecta la producción de dopamina.

Los factores de riesgo de la DEP incluyen:

  • Edad avanzada: la DEP es más común en personas mayores.
  • Duración y gravedad de la enfermedad de Parkinson: cuanto más tiempo tiene la enfermedad y más graves son los síntomas motores, mayor es el riesgo de desarrollar DEP.
  • Factores genéticos: ciertas mutaciones en genes se han asociado con un mayor riesgo de DEP, aunque el papel de la genética es complejo y no se entiende del todo.

Si le preocupa su riesgo de DEP o cualquier otra condición de salud, consulte a su profesional de la salud para recibir consejos y orientación personalizados.

Síntomas

Los síntomas tempranos de la demencia por enfermedad de Parkinson pueden incluir:

  • Cambios en el movimiento, como temblores
  • Problemas de coordinación y equilibrio, con dificultad para hacer tareas y caídas
  • Pérdida del olfato
  • Cambios al caminar, como inclinarse hacia adelante o arrastrar los pies
  • Rostro poco expresivo (fijo) por cambios en los nervios de los músculos de la cara
  • Temblor en la voz o voz más baja o débil
  • Letra más pequeña y apretada
  • Problemas de sueño, como piernas inquietas (sensación de tener que mover las piernas) y un problema del sueño en la fase REM (cuando se sueña), en el que la persona se mueve o actúa los sueños

A medida que la demencia por enfermedad de Parkinson avanza o llega a etapas tardías, pueden aparecer estos síntomas:

  • Cambios del estado de ánimo, como depresión
  • Dificultad para masticar y tragar
  • Cansancio (fatiga)
  • Estreñimiento
  • Problemas de la piel
  • Empeoran los problemas de sueño y hay somnolencia excesiva durante el día
  • Problemas urinarios (escape involuntario de orina)
  • Dificultad para tragar
  • Dolor crónico
  • Demencia y otros problemas de memoria y pensamiento
  • Alucinaciones

Es importante saber que tener estos síntomas no significa necesariamente que usted tenga demencia por enfermedad de Parkinson. El diagnóstico suele hacerse con una evaluación clínica. Hay tratamientos para controlar los síntomas. Consulte con un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y un manejo adecuado.

Diagnóstico

Para diagnosticar la demencia por enfermedad de Parkinson (PDD, por sus siglas en inglés), los profesionales de la salud suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Revisión de la historia clínica: Su profesional de la salud le preguntará sobre sus síntomas y antecedentes médicos para entender mejor su situación.
  • Examen físico: Se hará un examen físico completo para buscar señales físicas de algún problema de salud.
  • Examen neurológico: Este examen evalúa sus reflejos, fuerza muscular, coordinación y sensibilidad para ver cómo funciona su sistema nervioso.
  • Pruebas de memoria y pensamiento: Estas pruebas evalúan su memoria, su forma de pensar, el lenguaje y otras funciones mentales.
  • Imágenes del cerebro: Se pueden usar estudios de imagen como tomografía computarizada (TC), resonancia magnética (RM) o tomografía por emisión de positrones (TEP) para identificar cambios en la estructura o el funcionamiento del cerebro que podrían relacionarse con la PDD.
  • Pruebas genéticas: En algunos casos, se pueden recomendar pruebas genéticas para evaluar el riesgo de presentar PDD si hay antecedentes familiares de esta afección.

Para determinar la etapa o la gravedad de la PDD, exámenes, pruebas o procedimientos adicionales pueden incluir:

  • Escalas clínicas de evaluación: Estas escalas ayudan a medir la gravedad de los síntomas y a seguir la evolución de la enfermedad con el tiempo.
  • Pruebas neuropsicológicas (pruebas detalladas del pensamiento, la memoria y otras funciones mentales): Estas pruebas ofrecen una evaluación detallada y ayudan a determinar qué tanto están afectados el pensamiento y la memoria.

Es importante saber que los exámenes, pruebas y procedimientos específicos pueden variar según cada caso. Su profesional de la salud determinará cuáles son los más adecuados para usted.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento de la demencia asociada a la enfermedad de Parkinson (en inglés, PDD) son controlar los síntomas, mejorar la calidad de vida y retrasar la progresión de la enfermedad. Estas son las opciones de tratamiento y cómo ayudan a lograr estos objetivos:

  • Medicamentos: Se pueden recetar varios tipos de medicinas para manejar los síntomas, como inhibidores de la colinesterasa y memantina. Estas medicinas pueden ayudar a mejorar el pensamiento, la memoria y el comportamiento en algunas personas.
  • Terapias: La fisioterapia, la terapia ocupacional, la terapia del habla y la rehabilitación cognitiva pueden ayudar a manejar los síntomas motores y a mejorar la movilidad, el habla y el funcionamiento mental.
  • Procedimientos terapéuticos: La estimulación cerebral profunda (ECP) es una cirugía en la que se colocan electrodos en áreas específicas del cerebro para ayudar a controlar los síntomas motores y, en algunas personas, mejorar la calidad de vida.
  • Cambios en los hábitos de salud: Hacer ejercicio con regularidad, llevar una alimentación saludable, dormir lo suficiente, manejar el estrés y mantener conexiones sociales puede contribuir al bienestar general y, posiblemente, retrasar la progresión de la enfermedad.
  • Otros tratamientos: Mantenerse informado sobre las investigaciones más recientes y considerar participar en ensayos clínicos de nuevos tratamientos puede dar acceso a terapias innovadoras que podrían mejorar su evolución.

Es importante que el plan de tratamiento se personalice según sus necesidades y preferencias. Consultar con un profesional de la salud es clave para determinar las opciones más adecuadas para cada persona. La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer efectos secundarios adicionales.