Acerca del Alzheimer

Descripción general
La enfermedad de Alzheimer es un trastorno del cerebro irreversible y progresivo que afecta a millones de personas en todo el mundo. Es la forma más común de demencia, que significa una disminución de la capacidad mental que interfiere con la vida diaria. La enfermedad empieza con pérdida leve de memoria y puede llegar a la pérdida de la capacidad de mantener una conversación y responder al entorno. Afecta partes del cerebro responsables del pensamiento, la memoria y el lenguaje, lo que causa problemas para pensar y cambios en el comportamiento. El Alzheimer se caracteriza por la acumulación de proteínas anormales en el cerebro, lo que hace que las células del cerebro mueran. Esto provoca pérdida de memoria, dificultades para pensar y problemas para realizar actividades diarias. Aunque actualmente no existe una cura para el Alzheimer, hay formas de retrasar su avance y controlar sus síntomas.
Causas y factores de riesgo

Las causas del funcionamiento anormal del cerebro en la enfermedad de Alzheimer incluyen la acumulación de proteínas anormales en el cerebro. Esto lleva a la formación de placas y ovillos (enredos). Estas proteínas interrumpen la comunicación entre las células del cerebro y hacen que mueran. Como resultado, aparece el deterioro característico de la memoria y el pensamiento propio del Alzheimer.

Factores de riesgo que no se pueden cambiar. Incluyen:

  • Edad: El riesgo de presentar Alzheimer aumenta con la edad.
  • Genética: Tener familiares con Alzheimer o ciertos genes puede aumentar el riesgo.
  • Sexo: Las mujeres tienen más probabilidad de desarrollar Alzheimer que los hombres.

Factores de riesgo que sí se pueden influir o cambiar. Incluyen:

  • Fumar: Fumar aumenta el riesgo de Alzheimer.
  • Presión arterial alta: Mantener la presión arterial en niveles saludables ayuda a reducir el riesgo.
  • Diabetes: Controlar bien la diabetes puede ayudar a bajar el riesgo.
  • Colesterol alto: Mantener el colesterol en niveles saludables es beneficioso.
  • Obesidad: Mantener un peso saludable con buena alimentación y actividad física puede reducir el riesgo.
  • Cambios hormonales: La disminución con la edad de hormonas como la testosterona y el estrógeno puede aumentar el riesgo.
  • Lesión cerebral traumática: Haber tenido una lesión cerebral traumática puede contribuir al desarrollo de Alzheimer.

Es importante saber que, aunque ciertos hábitos de vida se asocian con mayor o menor riesgo, no garantizan que usted tendrá o evitará el Alzheimer. Consulte con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes de la enfermedad de Alzheimer incluyen:

  • Pérdida de memoria reciente
  • Perder la noción de las fechas o no saber dónde está
  • Dificultad para encontrar las palabras
  • Dificultad para planear tareas complejas o resolver problemas
  • Cambios en el estado de ánimo o la personalidad

A medida que la enfermedad avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas, como:

  • Mayor confusión
  • Cambios en el comportamiento
  • Incapacidad para retener información nueva
  • Dificultad para hacer actividades diarias y tareas habituales
  • Desorientación
  • Dificultad para tomar buenas decisiones
  • Descuidar la higiene personal
  • Andar sin rumbo y perderse

En etapas avanzadas, el daño se extiende a áreas del cerebro que se encargan de los sentidos, el lenguaje, el razonamiento y el pensamiento consciente. Esto puede causar síntomas más graves, como pérdida marcada de la memoria, incapacidad para controlar la propia conducta, problemas de equilibrio y coordinación, problemas con funciones involuntarias (como respirar y los latidos del corazón), incapacidad para comunicarse y debilidad muscular grave que dificulta comer, caminar y otras funciones del cuerpo.

Recuerde hablar con un profesional de la salud sobre cualquier preocupación o cambio en la función cognitiva (cómo piensa, recuerda y aprende) para una evaluación más detallada.

Diagnóstico

Para diagnosticar la enfermedad de Alzheimer, se suelen hacer varios exámenes, pruebas y procedimientos. Estos incluyen:

  • Evaluación clínica: Paso inicial que permite al médico reunir los antecedentes médicos de la persona y evaluar si hay deterioro de la memoria y el pensamiento.
  • Examen neurológico: El médico revisa los reflejos, la sensibilidad, la coordinación, el tono y la fuerza muscular, el movimiento de los ojos y el habla para identificar afecciones que puedan afectar la memoria o el pensamiento.
  • Pruebas cognitivas: Pruebas estandarizadas del pensamiento y evaluaciones neuropsicológicas (pruebas hechas por especialistas) para revisar memoria, lenguaje, atención y habilidades para resolver problemas.
  • Imágenes del cerebro: La resonancia magnética (RM) o la tomografía computarizada (TC) ayudan a descartar otras causas de problemas de memoria o pensamiento, como tumores cerebrales o derrames cerebrales.

Exámenes, pruebas y procedimientos adicionales para determinar la etapa o gravedad del Alzheimer pueden incluir:

  • Tomografía por emisión de positrones (PET) con trazadores radiactivos: Estas imágenes usan trazadores que se adhieren a placas en el cerebro, algo que a menudo caracteriza al Alzheimer.
  • Análisis del líquido cefalorraquídeo (LCR): En algunos casos, se realiza una punción lumbar (se extrae líquido de la parte baja de la espalda). El análisis del LCR puede aportar más información sobre la presencia de ciertas proteínas asociadas con el Alzheimer.

También se pueden recomendar otras pruebas o procedimientos para ayudar a confirmar el diagnóstico, descartar otras causas de los síntomas y aportar información útil sobre la etapa o gravedad de la enfermedad de Alzheimer.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento de la enfermedad de Alzheimer son manejar los síntomas, retrasar el avance de la enfermedad y mejorar la calidad de vida de las personas con Alzheimer y de sus cuidadores. A continuación se presentan algunas opciones de tratamiento y cómo ayudan a lograr estos objetivos:

Medicamentos:

  • Inhibidores de la colinesterasa: Estas medicinas, como donepezilo, rivastigmina y galantamina, ayudan a la memoria y al pensamiento al aumentar la acetilcolina (un químico del cerebro).
  • Memantina: Esta medicina regula el glutamato (otro químico del cerebro que participa en el aprendizaje y la memoria).
  • Anticuerpos antiamiloide: Los anticuerpos monoclonales son tratamientos más nuevos que pueden ayudar a reducir la proteína beta amiloide en el cerebro.
  • Antipsicóticos: Estas medicinas tratan síntomas de psicosis (cuando una persona puede perder el contacto con la realidad).
  • Hipnóticos y ayudas para dormir para tratar el insomnio: Este tipo de medicina puede cambiar neurotransmisores (sustancias del cerebro) que controlan el ciclo de sueño y vigilia.
  • Ansiolíticos (medicinas para la ansiedad): Estas medicinas actúan sobre las vías de serotonina y dopamina (sustancias químicas del cerebro).
  • Anticonvulsivos (medicinas para las convulsiones): Estas medicinas pueden mejorar el aprendizaje, la memoria y otras funciones del pensamiento en personas con Alzheimer.

Terapias:

  • Terapia conductual: Se enfoca en facilitar la vida de las personas con Alzheimer y de sus cuidadores al abordar síntomas de conducta como la agitación o la agresión.
  • Terapia de estimulación cognitiva: Busca mejorar la memoria, el habla y la resolución de problemas por medio de actividades estructuradas.
  • Consejería para manejar la depresión o la ansiedad: Atender la salud mental puede mejorar el bienestar general.

Cambios en el estilo de vida:

  • Dejar de fumar.
  • Reducir el consumo de alcohol o evitarlo por completo.
  • Alimentación saludable: dieta rica en frutas, verduras, granos integrales, proteínas bajas en grasa y ácidos grasos omega-3.
  • Hacer actividad física de forma regular.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden ocurrir otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre posibles efectos secundarios.

Es importante saber que actualmente no existe una cura para la enfermedad de Alzheimer. Los tratamientos mencionados se enfocan en manejar los síntomas y retrasar el avance de la enfermedad. Además, profesionales de la salud como neurólogos, psicólogos, psiquiatras o geriatras cumplen un papel clave en brindar una atención integral. Siempre consulte a su profesional de la salud para recibir consejos personalizados.