Sobre el Alzheimer avanzado
El Alzheimer avanzado es una forma grave de la enfermedad de Alzheimer que ocurre en las etapas tardías. Se caracteriza por una gran disminución de la función cognitiva (capacidad de pensar y aprender). Esto incluye:
- Pérdida de memoria
- Problemas del lenguaje
- Pensamiento desorganizado
Las personas con Alzheimer avanzado también pueden tener síntomas que afectan otras áreas de su vida. Pueden tener dificultad con la higiene y el arreglo personal, para usar el baño y para caminar. A menudo necesitan cuidado adicional, incluso cuidado en una institución, para manejar estos síntomas de forma adecuada.
El Alzheimer avanzado es una enfermedad progresiva y no tiene cura por ahora. Las opciones de tratamiento pueden incluir medicamentos para controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida. También pueden ayudar otras opciones, como el cuidado continuo, los cuidados paliativos o de hospicio (atención al final de la vida), el apoyo emocional y espiritual, y actividades que estimulan los sentidos. Estas opciones pueden brindar comodidad y apoyo a las personas con Alzheimer avanzado.
Las causas del Alzheimer avanzado en el cerebro son complejas e incluyen varios factores, como:
- Placas de beta amiloide (Aβ): Son depósitos anormales de una proteína que se acumulan en el cerebro y dificultan la comunicación entre las células nerviosas.
- Ovillos neurofibrilares: Son fibras retorcidas de una proteína llamada tau que se acumulan dentro de las células del cerebro. Esto provoca la muerte de las células y el deterioro de la memoria y el pensamiento.
- Desequilibrio de neurotransmisores: En la enfermedad de Alzheimer bajan los niveles de ciertas sustancias químicas del cerebro, como la acetilcolina. Esto afecta la memoria y el funcionamiento mental.
Los factores de riesgo no modificables del Alzheimer avanzado son cosas que usted no puede cambiar, como:
- Edad: El riesgo de desarrollar Alzheimer aumenta con la edad, sobre todo después de los 65 años.
- Genética: Tener familiares con Alzheimer o ciertas variaciones genéticas, como en el gen APOE (apolipoproteína E), puede aumentar el riesgo.
Los factores de riesgo modificables del Alzheimer avanzado son cosas que se pueden influir o cambiar, como:
- Estilo de vida: Hábitos no saludables, como fumar, no hacer actividad física y llevar una alimentación poco saludable, pueden aumentar el riesgo.
- Salud cardiovascular (del corazón): Problemas de salud del corazón, como presión arterial alta, diabetes, obesidad y colesterol alto, pueden contribuir al desarrollo del Alzheimer.
- Traumatismos en la cabeza: Lesiones cerebrales traumáticas repetidas o graves (golpes fuertes en la cabeza) se han relacionado con un mayor riesgo de Alzheimer.
Es importante saber que, aunque estos factores de riesgo se han identificado en estudios, no garantizan que una persona vaya a desarrollar Alzheimer avanzado. Siempre es aconsejable consultar con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados.
Los síntomas tempranos más comunes de la enfermedad de Alzheimer avanzada incluyen:
- Pérdida de memoria a corto plazo: dificultad para recordar eventos o conversaciones recientes.
- Dificultad para encontrar palabras: le cuesta hallar la palabra correcta o olvida palabras conocidas.
- Dificultad para planificar tareas complejas: problemas para organizar y completar tareas con varios pasos.
- Cambios en el estado de ánimo o la personalidad: por ejemplo, más irritabilidad o ansiedad.
A medida que la enfermedad progresa hacia etapas más avanzadas o de mayor gravedad, pueden aparecer otros síntomas:
- Mayor confusión: más desorientación y dificultad para reconocer a personas o lugares conocidos.
- Cambios de comportamiento: agitación, agresividad o inquietud.
- Pérdida de la capacidad de controlar la conducta de manera adecuada.
- Problemas con el equilibrio y la coordinación: dificultades para moverse y coordinar movimientos.
- Incapacidad para comunicarse: dificultad para expresar ideas o entender a los demás.
Estos síntomas pueden variar de una persona a otra. Si usted o un ser querido presenta alguno de estos síntomas, lo mejor es consultar a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y un manejo adecuado.
Para diagnosticar la enfermedad de Alzheimer avanzada, se suelen hacer varios exámenes, pruebas y procedimientos. Estos incluyen:
- Evaluación médica: El médico revisa cómo han avanzado los problemas de memoria y pensamiento y busca posibles factores de riesgo, con una revisión completa.
- Examen neurológico: Se buscan condiciones que puedan afectar la memoria o el pensamiento. Se revisan los reflejos, la sensibilidad, la coordinación, el tono y la fuerza muscular, los movimientos de los ojos y el habla.
- Pruebas cognitivas: Pruebas estandarizadas y evaluaciones neuropsicológicas (pruebas detalladas de memoria y pensamiento) para evaluar la memoria, el lenguaje, la atención y la capacidad para resolver problemas. Ayudan a identificar déficits y a determinar qué tan grave es el deterioro cognitivo.
- Imágenes del cerebro: Resonancia magnética (RM) o tomografía computarizada (TC) para descartar otras causas, como tumores cerebrales o derrames cerebrales, que podrían contribuir al deterioro cognitivo.
Exámenes, pruebas y procedimientos adicionales para determinar la etapa o gravedad del Alzheimer avanzado pueden incluir:
- TEP con radiotrazadores: La tomografía por emisión de positrones (TEP) usa sustancias radioactivas (radiotrazadores) que se unen a placas en el cerebro, típicas de la enfermedad de Alzheimer.
- Análisis del líquido cefalorraquídeo (LCR): En algunos casos, se hace una punción lumbar (introducir una aguja en la parte baja de la espalda) para sacar LCR. Esto permite medir proteínas asociadas con la enfermedad.
Es importante saber que estas pruebas las realizan profesionales de la salud para diagnosticar y determinar la gravedad del Alzheimer avanzado. Consulte con su proveedor de atención médica para recibir recomendaciones personalizadas sobre su situación.
Las metas del tratamiento del Alzheimer avanzado son manejar los síntomas y mejorar la calidad de vida de las personas que viven con la enfermedad.
Medicamentos para el Alzheimer avanzado incluyen:
- Inhibidores de la colinesterasa: estos medicamentos ayudan a que las células del cerebro se comuniquen mejor y pueden retrasar el deterioro del pensamiento en algunas personas con Alzheimer leve a moderado. En algunos casos, también se usan en personas con Alzheimer avanzado.
- Memantina: este medicamento puede ayudar a estabilizar la memoria en algunas personas con Alzheimer moderado a grave.
- Terapia con anticuerpos monoclonales (proteínas hechas en laboratorio que se unen a una sustancia específica): aducanumab y lecanemab son dos tratamientos nuevos que recibieron aprobación acelerada de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA). Pueden ralentizar o, posiblemente, detener la progresión de la enfermedad al dirigirse a la proteína amiloide beta en el cerebro.
Otros tratamientos para el Alzheimer avanzado pueden incluir:
- Terapia conductual: busca facilitar la vida de las personas con Alzheimer avanzado y de sus cuidadores al tratar síntomas de conducta como la agitación o la agresividad.
- Terapia de estimulación cognitiva: se enfoca en mejorar la memoria, el habla y la capacidad para resolver problemas en personas con Alzheimer avanzado.
- Apoyo para vivir de forma independiente: brindar ayuda y acompañamiento para que la persona mantenga su independencia el mayor tiempo posible.
- Medicamentos para la depresión y la ansiedad: se pueden recetar para aliviar estos síntomas que pueden presentarse en personas con Alzheimer avanzado.
Es importante saber que el tratamiento del Alzheimer avanzado se centra en controlar los síntomas, ya que actualmente no existe una cura. Consulte con profesionales de la salud para decidir las opciones de tratamiento más adecuadas para su situación. La dosis de los medicamentos depende de muchos factores; por eso, es esencial consultar con un profesional de la salud sobre la dosis específica para cada persona. Pueden presentarse otros efectos secundarios, así que es recomendable consultar con un profesional de la salud o leer la información que viene con los medicamentos para conocer más sobre posibles efectos secundarios.