Acerca de la etapa 2 de la enfermedad renal crónica
La enfermedad renal crónica (ERC) en etapa 2 es la segunda etapa del daño en los riñones. Se caracteriza por una pérdida leve de la función renal. En esta etapa, los riñones trabajan con menos eficiencia. La tasa de filtración glomerular (TFG) está entre 60 y 89 mL/min/1.73 m². La TFG mide qué tan bien los riñones filtran desechos y líquido de la sangre. Un valor más alto significa mejor función. Aunque la función renal está un poco reducida, puede haber señales de daño, como proteína en la orina o cambios en la estructura de los riñones. La mayoría de las personas no nota síntomas.
La ERC es una enfermedad progresiva; es decir, puede empeorar con el tiempo si no se maneja bien. La etapa 2 no se puede revertir, pero el diagnóstico y el tratamiento tempranos son clave para frenar el avance y evitar más daño. Controlar los factores de riesgo y seguir las indicaciones de su equipo de salud puede ayudar a retrasar el paso a etapas más graves y a mantener la salud de sus riñones.
Las causas de la enfermedad renal crónica (ERC) en etapa 2 pueden variar entre personas. Los estudios en grandes grupos de personas han mostrado que tanto los factores que no se pueden cambiar como los que sí se pueden cambiar contribuyen al desarrollo de la ERC.
Factores de riesgo no modificables (no se pueden cambiar) para la ERC en etapa 2:
- Edad: Al envejecer (mayores de 60 años), aumenta el riesgo de desarrollar ERC.
- Antecedentes familiares: Tener familiares con ERC aumenta el riesgo.
- Trastornos renales hereditarios: Algunas condiciones genéticas aumentan el riesgo de ERC.
- Origen étnico: Ciertas poblaciones, como personas afroamericanas, hispanoamericanas, asiáticas de las islas del Pacífico y nativas americanas, tienen tasas más altas de presión arterial alta y diabetes, que son causas comunes de ERC.
Factores de riesgo modificables (se pueden influir o cambiar) para la ERC en etapa 2:
- Toxicidad por medicamentos: Algunos medicamentos o sustancias pueden dañar los riñones si se usan mal o en exceso.
- Inflamación: La inflamación crónica en el cuerpo puede dañar los riñones con el tiempo.
- Obesidad: Tener sobrepeso u obesidad se ha asociado con mayor riesgo de ERC.
- Estrés oxidativo (desequilibrio entre radicales libres y antioxidantes): Puede contribuir al daño renal.
- Hiperuricemia (niveles altos de ácido úrico en la sangre): Aumenta el riesgo de enfermedad renal.
- Hipertensión (presión arterial alta): Es un factor importante que se puede modificar y que acelera el avance de la ERC.
- Dislipidemia (niveles anormales de grasas en la sangre, como colesterol y triglicéridos): Puede contribuir al daño renal.
- Enfermedades autoinmunes (cuando el sistema inmunitario ataca al propio cuerpo): Pueden afectar los riñones y causar ERC.
- Infecciones de las vías urinarias: Las infecciones frecuentes o no tratadas pueden dañar los riñones.
Es importante saber que estos factores de riesgo no son exclusivos de la etapa 2 y pueden aplicar a otras etapas. Controlar estos factores con cambios en el estilo de vida y atención médica adecuada puede ayudar a prevenir o a retrasar el avance de la ERC.
El estadio 2 de la enfermedad renal crónica (ERC) a menudo no presenta síntomas, lo que significa que la persona puede no notar síntomas en esta etapa. Sin embargo, cuando la enfermedad avanza a etapas más tardías o se hace más grave, pueden aparecer estos síntomas:
- Orina más oscura, con color entre amarillo, rojo o anaranjado
- Orinar más o menos de lo normal
- Cansancio extremo
- Presión arterial alta
- Retención de líquidos (edema)
- Dolor en la parte baja de la espalda
- Calambres musculares por la noche
- Insomnio
- Piel seca o con picazón
A medida que la ERC avanza a etapas más altas o se hace más grave, pueden aparecer síntomas adicionales. Pueden variar según la persona, pero algunos comunes son:
- Hinchazón de la cara, las manos o los pies
- Orina espumosa
- Orinar con más frecuencia
- Cansancio
- Presión arterial alta
- Colesterol alto
- Dificultad para respirar
Para diagnosticar la enfermedad renal crónica (ERC) en estadio 2, los médicos suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Revisión de antecedentes médicos: el médico reunirá información sobre su salud en general, sus síntomas y cualquier factor de riesgo de enfermedad de los riñones.
- Examen físico: el médico hará un examen para buscar señales de enfermedad renal, como hinchazón en las piernas o presión arterial alta.
- Análisis de sangre: se miden desechos y otras sustancias en la sangre, como creatinina y nitrógeno ureico en sangre (BUN). Estas pruebas ayudan a estimar la tasa de filtración glomerular (TFG), que muestra qué tan bien están funcionando los riñones.
- Análisis de orina: se revisa si hay proteína o sangre en la orina, lo cual puede ser señal de daño en los riñones.
- Estudios de imagen: se pueden usar estudios como el ultrasonido para evaluar el tamaño y la forma de los riñones y detectar cualquier problema.
- TFGe: se hace un análisis de sangre llamado tasa de filtración glomerular estimada (TFGe) para medir la cantidad de creatinina en su sangre. La creatinina es un aminoácido que puede indicar qué tan bien sus riñones filtran los desechos. Un nivel de creatinina anormalmente alto sugiere que sus riñones no están funcionando de forma óptima. La lectura de la TFGe determina el estadio de la ERC. En el estadio 2 de la ERC, la TFGe está entre 60 y 89. Esto indica daño renal leve.
Además de estas pruebas comunes, hay otros exámenes, pruebas y procedimientos que pueden ayudar a determinar el estadio de la ERC:
- Repetir análisis de sangre y orina: hacer controles regulares con el tiempo ayuda a seguir los cambios en la función de los riñones y a saber si la enfermedad está avanzando.
- Biopsia del riñón: en algunos casos, se puede recomendar una biopsia para examinar al microscopio una muestra pequeña de tejido del riñón. Esto puede dar más información sobre la causa y la gravedad del daño.
- Estudios de imagen adicionales: según su caso, se pueden hacer pruebas como tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM) para evaluar mejor los riñones.
Es importante saber que estos exámenes, pruebas y procedimientos se usan para diagnosticar y determinar la gravedad de la ERC. El control regular de las lecturas de la TFGe es clave para seguir la función de los riñones y guiar el plan de tratamiento para mejorar su salud renal y prevenir más daño.
Los objetivos del tratamiento para la enfermedad renal crónica (ERC) en etapa 2 son frenar el avance de la enfermedad, manejar las complicaciones y los síntomas, y prevenir o retrasar la enfermedad renal en etapa terminal (cuando podría necesitar diálisis o trasplante). La meta final es mejorar su calidad de vida.
Para lograr estas metas, se pueden usar varias estrategias:
Medicamentos:
- Inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA) y antagonistas de los receptores de angiotensina II (ARA-II): se recetan con frecuencia para ayudar a frenar el daño renal en la ERC en etapa 2. Funcionan al relajar los vasos sanguíneos y bajar la presión arterial, lo que ayuda a proteger los riñones.
- Antagonistas de los receptores de mineralocorticoides no esteroideos (ARM): este tipo de medicamento se usa en adultos con ERC asociada con diabetes tipo 2. Puede reducir el riesgo de que los riñones empeoren, de muerte por problemas del corazón, de infarto no mortal y de hospitalización por insuficiencia cardíaca.
Cambios en los hábitos de salud:
- Alimentación: Una dieta saludable es clave para manejar la ERC en etapa 2. Enfoque su dieta en alimentos frescos y sencillos, como cereales integrales, frijoles, lentejas y otras legumbres, pollo o pavo sin piel, pescado, verduras y frutas, y aceites vegetales. Limitar el sodio (sal) y seguir una dieta equilibrada puede ayudar a mejorar los síntomas y evitar que la enfermedad empeore.
- Ingesta de líquidos: Tomar suficiente agua es importante para la salud en general, pero puede necesitar ajustes según su situación. Consulte con un profesional de la salud sobre la cantidad adecuada para usted en la ERC en etapa 2.
- Manejo del estrés: Practicar técnicas para manejar el estrés puede ayudar a bajar el estrés y mejorar la salud general.
- Ejercicio regular: Hacer actividad física a diario ayuda a su bienestar y a controlar problemas como la presión arterial alta.
Tenga en cuenta que el plan de tratamiento puede variar según su situación y las recomendaciones médicas. El seguimiento regular con profesionales de la salud es clave para evaluar el progreso y hacer los ajustes necesarios al plan.