Acerca del síndrome nefrótico

Descripción general

El síndrome nefrótico es un problema de salud con rasgos específicos. Estos rasgos incluyen gran cantidad de proteína en la orina (proteinuria) y niveles bajos de una proteína llamada albúmina en la sangre (hipoalbuminemia) o niveles bajos de proteínas en general (hipoproteinemia).

El síndrome nefrótico puede ser primario o secundario. El primario no se debe a otra enfermedad. El secundario está relacionado con otras enfermedades.

A menudo causa hinchazón (edema), niveles anormales de grasas en la sangre (dislipidemia), problemas para formar y para disolver coágulos de sangre (trastornos de la coagulación y la fibrinólisis), menor función de los riñones y problemas del sistema inmunitario.

Para saber si el tratamiento es efectivo, se controla la cantidad de proteína en la orina después del tratamiento.

Causas y factores de riesgo

El síndrome nefrótico es un problema de los riñones. Las unidades que filtran la sangre (glomérulos) se vuelven demasiado porosas. Esto hace que la proteína se escape a la orina. A menudo se debe a cambios en los genes o a problemas del sistema inmunitario que dañan la barrera de filtración del riñón.

Factores de riesgo no modificables (no se pueden cambiar). Incluyen:

  • Edad: el síndrome nefrótico es más común en adultos mayores.
  • Factores genéticos: ciertos problemas genéticos pueden afectar los riñones y aumentar el riesgo de síndrome nefrótico.

Factores de riesgo modificables (se pueden influir o cambiar). En el síndrome nefrótico no están bien definidos. Sin embargo, algunos factores que pueden contribuir a que aparezca o avance son:

  • Enfermedades crónicas: como la diabetes y el lupus.
  • Infecciones: ciertas infecciones, como la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) o el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), y la hepatitis B o C.
  • Medicamentos: algunos medicamentos, como los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), se han relacionado con el síndrome nefrótico en algunos casos.

Es importante saber que estos factores modificables quizá no causen el síndrome nefrótico de forma directa, pero pueden contribuir a que aparezca en personas con mayor riesgo. Para recibir consejos y manejo personalizados, consulte con un profesional de la salud.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes del síndrome nefrótico (un problema de los riñones que hace que el cuerpo pierda mucha proteína por la orina) incluyen:

  • Hinchazón alrededor de los ojos, por lo general más marcada por la mañana y que puede confundirse con alergias estacionales.
  • Hinchazón en la parte inferior de las piernas, pies, abdomen, manos, cara u otras partes del cuerpo.
  • Orina espumosa.
  • Cansancio.

A medida que el síndrome nefrótico avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer síntomas adicionales:

  • Sangre en la orina.
  • Falta de apetito.
  • Calambres musculares.
  • Diarrea o náuseas.

En etapas posteriores o con mayor gravedad, pueden presentarse:

  • Fiebre y otros signos de infección.
  • Presión arterial alta.
  • Niveles altos de colesterol en la sangre.
  • Mayor facilidad para tener infecciones.

Es importante tener en cuenta que estos síntomas pueden variar según la persona y la causa. Si nota alguno de estos síntomas, consulte con un profesional de la salud para recibir una evaluación y un diagnóstico adecuados.

Diagnóstico

Para diagnosticar el síndrome nefrótico, los profesionales de la salud suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Examen físico: el profesional de la salud buscará señales físicas de un problema, como dolor, hinchazón o bultos en el cuerpo.
  • Análisis de orina: revisa si hay niveles altos de proteínas en la orina.
  • Análisis de sangre: mide los niveles de albúmina, colesterol y otros componentes de la sangre.
  • Biopsia renal: se toma una pequeña muestra de tejido del riñón para buscar cambios microscópicos en el riñón.
  • Ultrasonido (ecografía): esta prueba de imagen ayuda a evaluar la estructura de los riñones.

Para determinar la etapa o gravedad del síndrome nefrótico, se pueden recomendar exámenes, pruebas y procedimientos adicionales:

  • Análisis de sangre: verifican si hay niveles bajos de proteínas en la sangre y otros problemas relacionados con el síndrome nefrótico.
  • Pruebas de imagen: se puede hacer un ultrasonido de los riñones para evaluar cómo funcionan.
  • Biopsia renal: este procedimiento puede dar más información sobre la causa principal y la gravedad del síndrome nefrótico.

Recuerde: estos son procedimientos generales y pueden variar según su caso. Es esencial consultar a su profesional de la salud para recibir orientación personalizada.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento del síndrome nefrótico son:

  • Disminuir la proteinuria: Medicinas como los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA) o los antagonistas de los receptores de angiotensina II (ARA-II) ayudan a reducir la pérdida de proteína en la orina (proteinuria), que es una característica del síndrome nefrótico.
  • Controlar la presión arterial: Los IECA o los ARA-II también ayudan a bajar la presión arterial, que a menudo está alta en el síndrome nefrótico.
  • Reducir la hinchazón (edema): Los diuréticos (también llamados pastillas para eliminar agua) ayudan a que los riñones saquen el exceso de líquido del cuerpo y bajen la hinchazón.
  • Bajar el colesterol: Las estatinas, que son medicinas para bajar el colesterol, pueden indicarse para controlar el colesterol alto que a menudo acompaña al síndrome nefrótico.
  • Prevenir infecciones: Las personas con síndrome nefrótico tienen más riesgo de infecciones. Las vacunas, como la vacuna contra el neumococo y la vacuna contra la gripe cada año, ayudan a prevenir infecciones virales y bacterianas.
  • Tratar las causas de fondo: El tratamiento del síndrome nefrótico depende de la causa. En algunos casos, se indican medicinas que suprimen el sistema inmunitario (inmunosupresores) para manejar enfermedades en las que el sistema inmunitario ataca a los riñones.

Además de las medicinas y terapias, los cambios en hábitos de salud que pueden recomendarse incluyen:

  • Limitar la sal (sodio)
  • Comer menos proteína
  • Reducir el consumo de grasas saturadas y colesterol

Es importante saber que el plan de tratamiento debe adaptarse a las necesidades y al historial médico de cada persona. Lo mejor es hablar con un profesional de la salud para recibir recomendaciones personalizadas.