Acerca de la enfermedad renal por presión arterial alta

Descripción general

La enfermedad renal hipertensiva, también llamada nefropatía hipertensiva, es una afección en la que la presión arterial alta crónica daña los riñones. Es una de las principales causas de enfermedad renal en etapa terminal.

Los riñones, que son sensibles a la hipertensión, regulan el equilibrio de líquidos y de sales (electrolitos) del cuerpo y ayudan a controlar la presión arterial.

La presión alta por mucho tiempo puede causar engrosamiento de la capa interna de los vasos sanguíneos del riñón, estrechamiento de la luz (la abertura) de esos vasos y menor flujo de sangre al riñón. Esto puede causar daño por falta de oxígeno (nefropatía isquémica), cicatrices en los filtros del riñón (glomeruloesclerosis), atrofia de los túbulos renales (pérdida de tamaño y función) y fibrosis intersticial (cicatrización del tejido entre los túbulos).

La nefropatía hipertensiva se caracteriza por daño en dos partes principales del riñón: el compartimento glomerular (los filtros) y el compartimento túbulo‑intersticial (los túbulos y el tejido entre ellos). El compartimento túbulo‑intersticial representa el 95% de la masa total del riñón y es un factor clave en el desarrollo del daño renal en esta enfermedad.

Comprender cómo se origina la enfermedad renal hipertensiva es importante para crear tratamientos eficaces que protejan los riñones contra el daño causado por la hipertensión.

Causas y factores de riesgo

La enfermedad renal hipertensiva, también llamada nefropatía hipertensiva, ocurre cuando la presión arterial alta daña los riñones con el tiempo.

Qué pasa en el cuerpo:

  • Presión arterial elevada: la presión alta sobrecarga los vasos sanguíneos de los riñones y, con el tiempo, los daña.
  • Estrechamiento de las arterias renales: el estrechamiento de las arterias que llevan sangre a los riñones reduce el flujo de sangre y causa daño.
  • Inflamación y estrés oxidativo: la inflamación crónica y el estrés oxidativo (daño por moléculas reactivas) pueden contribuir al daño renal en personas con hipertensión.

Factores de riesgo que no se pueden cambiar:

  • Edad: a medida que envejecemos, aumenta el riesgo de tener hipertensión y daño en los riñones.
  • Antecedentes familiares: tener familiares con hipertensión o enfermedad de los riñones aumenta el riesgo.

Factores de riesgo que sí se pueden cambiar:

  • Presión arterial mal controlada: no manejar bien la presión alta puede dañar los riñones.
  • Hábitos de vida poco saludables: fumar, beber alcohol en exceso, una alimentación con mucha sal (sodio) y poca fruta y verdura, y el sedentarismo pueden contribuir a la hipertensión y al daño renal.

Estos factores pueden variar según la persona. Se recomienda consultar con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados sobre cómo manejar la hipertensión y reducir el riesgo de enfermedad renal hipertensiva.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes de la enfermedad renal hipertensiva pueden incluir:

  • Presión arterial alta (hipertensión)
  • Proteinuria (presencia de proteína en la orina)
  • Hinchazón (edema) en las piernas, los tobillos o los pies
  • Orinar con frecuencia

A medida que la enfermedad avanza o se vuelve más grave, pueden presentarse:

  • Cansancio y debilidad
  • Disminución de la cantidad de orina
  • Náuseas y vómitos
  • Falta de aire
  • Dificultad para concentrarse
  • Dolor en el pecho (indica acumulación de líquido alrededor del revestimiento del corazón)
  • Calambres o espasmos musculares, especialmente por la noche
  • Dificultad para dormir
  • Picazón persistente y erupciones en la piel
  • Ojos hinchados

Es importante saber que estos síntomas pueden variar de una persona a otra, y no todas las personas presentan todos estos síntomas. Si sospecha que tiene enfermedad renal hipertensiva o presenta alguno de estos síntomas, se recomienda consultar con un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y un manejo adecuado.

Diagnóstico

Para diagnosticar la enfermedad renal por hipertensión, se suelen realizar estos exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Examen físico: El profesional de salud buscará señales de un problema médico, como dolor, hinchazón o bultos/masas en el cuerpo.
  • Historia clínica: Reunir información sobre su historia médica y diagnósticos previos ayuda a encontrar la causa de sus síntomas.
  • Análisis de laboratorio: Se pueden pedir análisis de sangre para revisar si sus riñones funcionan bien y para buscar otras afecciones que puedan estar contribuyendo a la enfermedad.
  • Análisis de orina: Se analiza una muestra de orina para buscar proteinuria (demasiada proteína en la orina), un signo común de daño renal.
  • Estudios de imagen: Se pueden usar técnicas como ultrasonido, tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM) para evaluar la estructura y la función de los riñones y detectar anomalías.

Para determinar el estadio o la gravedad de la enfermedad renal por hipertensión, se pueden incluir exámenes, pruebas y procedimientos adicionales:

  • Biopsia renal: Este procedimiento consiste en tomar una pequeña muestra de tejido del riñón para examinarla al microscopio y evaluar el grado de daño.
  • Pruebas de función renal: Miden qué tan bien funcionan sus riñones, incluyendo la tasa de filtración glomerular (TFG, qué tan bien filtran los riñones) y la depuración de creatinina (cómo eliminan creatinina de la sangre).
  • Monitoreo de la presión arterial: Medir su presión de forma periódica ayuda a saber si la hipertensión está bien controlada y si se necesita ajustar el manejo.

Es importante consultar con su profesional de salud, quien puede recomendarle exámenes, pruebas y procedimientos específicos según su situación.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento de la enfermedad renal hipertensiva (daño de los riñones por presión arterial alta) son bajar la presión arterial, prevenir el daño renal y mejorar la salud en general. Estas son las opciones de tratamiento y cómo funcionan:

Medicamentos:

  • Por lo general se usan varios medicamentos para tratar la enfermedad renal hipertensiva.
  • Dos tipos comunes son los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA) y los bloqueadores de los receptores de angiotensina II (ARA-II). Estos medicamentos relajan los vasos sanguíneos, bajan la presión arterial y ralentizan el avance de la enfermedad de los riñones.
  • También se pueden indicar diuréticos. Ayudan a los riñones a sacar el líquido extra.

Terapias:

  • Se pueden recomendar dos procedimientos: angioplastia y cirugía de derivación (bypass) renal.
  • La angioplastia usa un globo (balón) para ensanchar arterias estrechas u obstruidas en los riñones.
  • La cirugía de derivación (bypass) renal consiste en colocar stents para puentear (rodear) las arterias bloqueadas.
  • Estos procedimientos pueden mejorar el flujo de sangre a los riñones y reducir la presión arterial.

Cambios en el estilo de vida:

  • Las modificaciones del estilo de vida son importantes para manejar la enfermedad renal hipertensiva.
  • Incluyen dejar de fumar, reducir la sal, limitar el alcohol, seguir una alimentación saludable y hacer actividad física con regularidad.
  • Estos cambios ayudan a controlar la presión arterial y mejoran la salud en general.

Otros tratamientos:

  • En etapas avanzadas de la enfermedad renal, puede ser necesaria la diálisis o un trasplante de riñón.
  • La diálisis ayuda a quitar desechos y líquido extra de la sangre cuando los riñones ya no funcionan bien.
  • El trasplante de riñón reemplaza un riñón enfermo por uno sano de un donante fallecido o vivo.

Es importante saber que el plan de tratamiento puede variar según la persona. Para recibir consejos personalizados, consulte a un profesional de la salud. La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Pregunte a su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden ocurrir otros efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.