Acerca de la nefritis intersticial crónica

Descripción general

La nefritis intersticial crónica es una enfermedad de largo plazo. Se caracteriza por inflamación y daño en el tejido intersticial de los riñones. El tejido intersticial es el espacio entre los túbulos del riñón, donde están los vasos sanguíneos y otras estructuras. Con el tiempo, este tejido se inflama y se llena de cicatrices. Esto hace que los riñones funcionen peor.

Esta enfermedad puede tener varias causas, como enfermedades autoinmunes (cuando el sistema de defensas ataca por error al cuerpo), infecciones y algunos medicamentos. Los síntomas comunes incluyen orinar menos de lo normal, cansancio, hinchazón en las piernas o los tobillos y presión arterial alta. El diagnóstico suele hacerse con la historia clínica, el examen físico, análisis de laboratorio y una biopsia del riñón (toma de una pequeña muestra de tejido del riñón).

El tratamiento busca manejar la causa principal y evitar más daño a los riñones. También pueden indicarse medicamentos para controlar la presión arterial y reducir la inflamación. El seguimiento regular y algunos cambios en su estilo de vida, como llevar una alimentación saludable y tomar suficiente agua, son importantes para manejar la nefritis intersticial crónica.

Causas y factores de riesgo

La nefritis intersticial crónica tiene varias causas principales, entre ellas:

  • Daño del sistema inmunitario a los filtros del riñón (glomerulonefritis por complejos inmunes) o toxinas que dañan los tubitos del riñón (túbulos) y los tejidos.
  • Sobrecarga de filtración y agrandamiento: las unidades de filtración sanas del riñón (nefronas) trabajan de más y se agrandan, lo que causa más daño.
  • Inflamación y cicatrización (fibrosis): la inflamación produce cicatrices y reduce la función del riñón con el tiempo.
  • Isquemia renal: llega poca sangre a los riñones y el daño empeora.
  • Hormonas y sustancias químicas: la angiotensina II, la aldosterona, la endotelina, la acidez en la sangre (acidosis) y el estrés oxidativo (daño por oxidación) favorecen la inflamación, la lesión y el daño de las células del riñón.

Los factores de riesgo no modificables para la nefritis intersticial crónica son aquellos que no se pueden cambiar. Incluyen:

  • Edad: con los años, aumenta el riesgo de desarrollar esta enfermedad.
  • Raza/etnia: algunos grupos raciales o étnicos pueden tener más probabilidad de presentarla.

Los factores de riesgo modificables para la nefritis intersticial crónica son aquellos que se pueden influir o cambiar. Incluyen:

  • Medicamentos: ciertos fármacos como los inhibidores de la bomba de protones, los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), la penicilina, las cefalosporinas y hierbas chinas que contienen ácido aristolóquico pueden causar nefritis intersticial crónica inducida por medicamentos.
  • Infecciones: infecciones por Legionella, Leptospira, Streptococcus, Corynebacterium, micoplasma, hantavirus, sarampión, virus de Epstein-Barr, citomegalovirus y virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) pueden contribuir a esta enfermedad.
  • Enfermedades autoinmunes: lupus eritematoso sistémico, síndrome de Sjögren, sarcoidosis y enfermedades relacionadas con IgG4 (un tipo de inmunoglobulina) se asocian con esta condición.

Es importante saber que estos factores de riesgo varían según la persona. Consulte con un profesional de la salud para recibir consejos y manejo personalizados.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes de la nefritis intersticial crónica (NIC) incluyen cambios en los hábitos al orinar, como orinar con más frecuencia o cambios en el color de la orina. Otros síntomas comunes que pueden aparecer en etapas más avanzadas, con la progresión o con mayor gravedad de la NIC incluyen:

  • Hinchazón en cualquier parte del cuerpo, en especial en las manos, los pies, los tobillos y la cara
  • Orina espumosa
  • Sangre en la orina

Además de estos síntomas, las personas con NIC también pueden presentar:

  • Fiebre
  • Sarpullido
  • Eosinofilia periférica (aumento de eosinófilos, un tipo de glóbulos blancos)
  • Molestia abdominal o pélvica
  • Sensación de presión abdominal o pélvica
  • Sensibilidad al tocar
  • Dolor intenso en la vejiga o en la zona pélvica

Es importante saber que los síntomas varían de una persona a otra y no todas tendrán los mismos. Si sospecha que tiene nefritis intersticial crónica o presenta síntomas que le preocupan, consulte a un profesional de la salud para recibir un diagnóstico y manejo adecuados.

Diagnóstico

Para diagnosticar la nefritis intersticial crónica (NIC), un tipo de daño de los riñones a largo plazo, suelen hacerse los siguientes exámenes y pruebas:

  • Examen físico: el profesional de la salud busca señales de la afección, como dolor, hinchazón o bultos en el cuerpo.
  • Análisis de laboratorio: pueden incluir análisis de sangre para revisar si hay problemas en la función de los riñones.
  • Estudios de imágenes: pueden recomendarse rayos X o resonancia magnética (RM) para ver los riñones y detectar problemas en su estructura.

Para determinar la etapa o la gravedad de la NIC, se pueden hacer exámenes y pruebas adicionales:

  • Procedimientos médicos: pueden incluir pruebas más especializadas según el sistema del cuerpo que se evalúe. Por ejemplo, pruebas de audición o una biopsia del tejido del riñón (toma de una pequeña muestra para analizarla).
  • Pruebas genéticas: en algunos casos, pueden recomendarse para identificar causas genéticas de fondo de la afección.

Recuerde que estas son recomendaciones generales y pueden variar según su situación. Es importante consultar a su profesional de la salud para recibir consejos personalizados.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento para la nefritis intersticial crónica (NIC) son controlar los síntomas, frenar el avance de la enfermedad y prevenir complicaciones. A continuación se explican las opciones de tratamiento recomendadas y cómo ayudan a lograr estos objetivos:

Tipos de medicamentos:

  • Inmunosupresores: Estos medicamentos reducen la inflamación y la actividad del sistema inmunitario. Así pueden frenar la progresión de la NIC.
  • Esteroides (corticosteroides): Por ejemplo, prednisolona. Pueden recetarse para reducir la inflamación en los riñones y aliviar los síntomas.

Terapias:

  • Terapia de reemplazo renal: En casos avanzados de NIC con función renal muy disminuida, puede ser necesaria la diálisis o el trasplante de riñón para reemplazar la función perdida.

Procedimientos terapéuticos:

  • Biopsia: Se puede hacer una biopsia de riñón para confirmar el diagnóstico de NIC y guiar las decisiones de tratamiento.

Cambios en hábitos de salud:

  • Modificaciones en la dieta: Reducir la sal y controlar la presión arterial puede proteger los riñones y frenar la progresión de la enfermedad.
  • Evitar medicamentos nefrótoxicos: Algunos medicamentos pueden dañar más los riñones. Evítelos si es posible.

Otros tratamientos:

  • Manejo de enfermedades de base: Tratar y controlar problemas que contribuyen a la NIC, como la presión arterial alta o la diabetes, puede mejorar la salud de los riñones.
  • Cuidados de apoyo: Es importante vigilar la función renal con regularidad, controlar síntomas como la presión arterial alta o la retención de líquidos y cuidar la salud en general.

Recuerde: los planes de tratamiento deben ajustarse a las necesidades y a la historia clínica de cada persona. Es crucial consultar con un profesional de la salud para recibir indicaciones personalizadas.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden ocurrir otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.