Acerca de la lesión renal aguda

Descripción general

La lesión renal aguda (LRA) es una caída repentina en cómo funcionan los riñones. Antes se llamaba “insuficiencia renal aguda”. La LRA suele aparecer en poco tiempo, de unas horas a pocos días, y a menudo se puede tratar para que los riñones vuelvan a funcionar de forma normal. No ocurre por un golpe o trauma en los riñones, sino por problemas en estructuras muy pequeñas dentro de ellos, como los vasos sanguíneos.

Los médicos usan la clasificación KDIGO (Kidney Disease Improving Global Outcomes), un sistema internacional, para diagnosticar la LRA. Esta clasificación considera señales como:

  • Un aumento de la creatinina en sangre (una sustancia de desecho que se mide en la sangre) de al menos 0.3 mg/dL en 48 horas.
  • Un aumento de la creatinina en sangre a 1.5 veces su nivel habitual en los últimos 7 días.
  • Orinar menos de 0.5 mL por kilogramo de peso corporal por hora durante 6 horas.

Cuando hay LRA, los desechos se pueden acumular en la sangre y a los riñones les cuesta mantener el equilibrio de líquidos del cuerpo. El tratamiento rápido es clave para evitar daño renal duradero, y tratar la LRA temprano a menudo permite que la función renal vuelva a lo normal o casi a lo normal.

Causas y factores de riesgo

La lesión renal aguda (LRA) puede ocurrir por varias razones, entre ellas:

  • Menor flujo de sangre a los riñones por cosas como deshidratación, presión arterial baja o insuficiencia cardíaca (cuando el corazón está débil).
  • Daño directo en los riñones por infecciones, ciertos medicamentos o sustancias tóxicas.
  • Bloqueo del paso de la orina, como por piedras en los riñones o próstata agrandada.

Algunos factores que aumentan el riesgo de LRA no se pueden cambiar; se llaman factores de riesgo no modificables:

  • Edad: Las personas mayores tienen más probabilidad de tener LRA.
  • Diabetes: Las personas con diabetes tienen un riesgo más alto de LRA.
  • Presión arterial alta (hipertensión): Es un factor de riesgo importante para LRA.

Otros factores se pueden manejar o ajustar; se llaman factores de riesgo modificables:

  • Medicamentos: Algunos fármacos, como los antiinflamatorios no esteroides (AINE), por ejemplo ibuprofeno, y ciertos antibióticos, pueden aumentar el riesgo de LRA. Siga siempre las indicaciones del medicamento y hable con un profesional de la salud si tiene dudas.
  • Deshidratación: No tomar suficiente agua o perder demasiado líquido puede causar LRA. Es importante mantenerse bien hidratado, especialmente si está enfermo o muy activo.
  • Infecciones: Las infecciones en las vías urinarias o en la sangre pueden causar LRA. Mantener una buena higiene y recibir tratamiento pronto para las infecciones puede ayudar a bajar el riesgo.

Los factores de riesgo pueden variar en cada persona. Lo mejor es hablar con un profesional de la salud para recibir consejos específicos para usted.

Síntomas

Los síntomas iniciales más comunes de la lesión renal aguda (LRA) pueden incluir:

  • Cara hinchada
  • Manos o pies hinchados
  • Orina espumosa
  • Orinar con más frecuencia
  • Cansancio
  • Presión arterial alta
  • Colesterol alto
  • Dificultades para respirar

A medida que la LRA avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas, como:

  • Confusión
  • Orinar menos
  • Dificultad para concentrarse
  • Picazón
  • Sacudidas y calambres musculares
  • Sabor metálico en la boca
  • Náuseas y vómitos
  • Falta de apetito
  • Convulsiones
  • Hinchazón en el cuerpo (edema), que suele empezar en los tobillos y las piernas (edema periférico)
  • Falta de aire por acumulación de líquido en los pulmones

Es importante saber que los síntomas pueden variar entre personas y a veces no están presentes. Si tiene alguno de estos síntomas o sospecha una LRA, es fundamental que busque atención médica para un diagnóstico y tratamiento adecuados.

Diagnóstico

Para diagnosticar la lesión renal aguda (LRA), los profesionales de la salud suelen hacer estos exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Medir la cantidad de orina: Los médicos miden cuánta orina produce una persona en un día. Esto ayuda a ver qué tan bien trabajan los riñones.
  • Pruebas de orina: Buscan proteínas en la orina, lo cual puede ser señal de daño en los riñones.
  • Prueba de TFGe: Esta prueba de sangre calcula la tasa de filtración glomerular estimada (TFGe). Muestra qué tan bien los riñones filtran los desechos. Ayuda a saber qué tan grave es la LRA.
  • Análisis de sangre: Miden los niveles de creatinina (un desecho que muestra la función de los riñones), así como fósforo y potasio, que pueden cambiar por la LRA.
  • Pruebas de imagen: Se usa la ecografía (ultrasonido) para buscar bloqueos u otros problemas en los riñones que puedan causar LRA.

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Para saber la etapa o gravedad de la LRA, los médicos también pueden considerar:

  • Criterios clínicos: Los criterios RIFLE y AKIN son sistemas que usan los médicos para clasificar la LRA al ver los niveles de creatinina y la cantidad de orina con el tiempo.
  • Biomarcadores: Sustancias como la cistatina C y la lipocalina asociada a la gelatinasa de los neutrófilos son indicadores más nuevos que ayudan a medir qué tan grave es la LRA y a predecir posibles resultados.

Es esencial consultar a un profesional de la salud para un diagnóstico correcto y para entender la LRA. Esa persona decidirá qué pruebas y procedimientos necesita según su situación.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento de la lesión renal aguda (LRA) son recuperar la función normal de los riñones, controlar los síntomas y prevenir complicaciones. Estos son los tipos de tratamiento y cómo ayudan a lograr estos objetivos:

  • Medicamentos: Los medicamentos para la LRA buscan controlar la glucosa en la sangre, bajar la presión arterial y bajar el colesterol. Estos medicamentos ayudan a tratar las causas de la LRA y evitan más daño en los riñones.
  • Terapias: Terapias como la hemofiltración venovenosa continua (HVVC) y la terapia guiada por objetivos (TGO) pueden ayudar a limpiar la sangre al quitar desechos, sustancias inflamatorias y células sanguíneas descompuestas. Estos tratamientos apoyan al sistema inmunitario para que funcione mejor y ayudan a que los riñones se recuperen y trabajen de forma más normal.
  • Procedimientos terapéuticos: En casos graves de LRA, puede necesitarse la terapia de reemplazo renal (TRR). Esto incluye tratamientos como la hemodiafiltración continua y la hemodiálisis intermitente (HDI). La TRR ayuda a corregir desequilibrios del metabolismo del cuerpo, de los electrolitos (minerales que afectan el corazón y los músculos) y de la acidez de la sangre. También ayuda a controlar los líquidos y da tiempo a los riñones para sanar.
  • Cambios en el estilo de vida: Hacer cambios también puede ayudar en el tratamiento de la LRA. Dejar de fumar, reducir la sal, limitar el alcohol, comer de forma saludable y hacer actividad física con regularidad pueden mejorar los síntomas y evitar que la afección se vuelva grave.

Es importante saber que los planes de tratamiento pueden variar según la gravedad y las causas de la LRA. Siempre consulte con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados. La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Pregunte a su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden ocurrir otros efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para más detalles sobre los efectos secundarios.