Acerca de la enfermedad quística renal adquirida

Descripción general

La enfermedad renal quística adquirida (en inglés, ACKD) es una afección en la que, con el tiempo, se forman sacos llenos de líquido, llamados quistes, en los riñones. Es diferente de la enfermedad renal poliquística (conocida en inglés como PKD), que es otra afección que también causa varios quistes en los riñones.

Suele presentarse en niños y en adultos que tienen enfermedad renal crónica (ERC). La ERC se desarrolla poco a poco durante muchos años y puede avanzar hasta enfermedad renal terminal (ERT). En la ERC, los riñones van perdiendo su capacidad para filtrar los desechos, el exceso de sal y el exceso de líquido de la sangre.

La ERT significa insuficiencia total y permanente de los riñones. Puede requerir un trasplante de riñón o tratamientos de diálisis para limpiar la sangre. Aunque la enfermedad renal quística adquirida es más común en personas que están en diálisis, es importante entender que los quistes los causa la ERC o la insuficiencia renal misma, no la diálisis.

Causas y factores de riesgo

La enfermedad renal quística adquirida (ACKD, por sus siglas en inglés) puede tener varias causas. Algunas son:

  • Enfermedad de los riñones por mucho tiempo: Las personas con enfermedad renal crónica (ERC) tienen más riesgo de presentar ACKD.
  • Tratamiento con diálisis: Las personas que reciben diálisis por mucho tiempo por fallo de los riñones (insuficiencia renal) también tienen más riesgo de presentar ACKD.

Los factores de riesgo no modificables son aquellos que no se pueden cambiar ni controlar. Algunos para ACKD son:

  • Edad: El riesgo de presentar ACKD aumenta con la edad.
  • Sexo: En adultos, los hombres tienen más riesgo de presentar ACKD que las mujeres.
  • Raza: Algunos grupos raciales, como poblaciones indígenas y personas negras, tienen esta enfermedad con más frecuencia.

Por otro lado, los factores de riesgo modificables sí se pueden cambiar o controlar. Algunos para ACKD son:

  • Presión arterial alta (hipertensión): Si no se controla, aumenta el riesgo. Controlar la presión con cambios en el estilo de vida y con medicamentos puede ayudar a reducir el riesgo.
  • Fumar: Fumar aumenta el riesgo. Dejar de fumar reduce de forma importante el riesgo.
  • Obesidad: Mantener un peso saludable con actividad física regular y una alimentación equilibrada puede ayudar a reducir el riesgo de presentar ACKD.
Síntomas

Una persona con enfermedad renal quística adquirida (ERQA) en etapa temprana puede no tener síntomas. Sin embargo, a medida que la afección avanza, puede empezar a notar ciertas señales.

Los síntomas tempranos más comunes de la ERQA incluyen:

  • Hinchazón en la cara
  • Manos o pies hinchados
  • Orina con espuma
  • Orinar con más frecuencia
  • Cansancio
  • Presión arterial alta
  • Colesterol alto
  • Dificultad para respirar

A medida que la enfermedad avanza o llega a etapas tardías, pueden aparecer síntomas adicionales que indican mayor gravedad o progreso de la ERQA. Estos pueden incluir:

  • Sangre en la orina, que puede indicar que un quiste en el riñón está sangrando
  • Tumores en los riñones
  • Mayor riesgo de desarrollar tumores cancerosos en el riñón (aunque la probabilidad de que el cáncer se propague es menor en comparación con otros cánceres de riñón)
  • Fiebre y dolor de espalda por un quiste infectado

Es importante saber que estos síntomas también pueden estar relacionados con otros problemas de salud. Consulte a un médico para un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.

Diagnóstico

Para diagnosticar la enfermedad renal quística adquirida (ERQA), los profesionales de la salud suelen usar su historial médico y pruebas de imagen. Revisar su historial médico ayuda a detectar síntomas o factores de riesgo que pueden sugerir ERQA. Si una persona lleva varios años en diálisis y presenta fiebre, dolor de espalda o sangre en la orina, el profesional de la salud puede sospechar ERQA.

Luego usan pruebas de imagen para confirmar el diagnóstico. Estas incluyen:

  • Ultrasonido (ecografía): usa ondas de sonido para crear imágenes de los riñones. Puede mostrar si hay quistes y también el tamaño y la forma de los riñones.
  • Tomografía computarizada (TC): usa rayos X y una computadora para crear imágenes detalladas de los riñones, incluidos quistes y tumores.
  • Resonancia magnética (RM): toma imágenes de los órganos internos y de los tejidos blandos sin usar rayos X. Puede dar imágenes detalladas de los riñones para ayudar con el diagnóstico.

Además de estas pruebas comunes, puede haber otros exámenes y procedimientos para saber qué tan avanzada o grave es la ERQA. Por ejemplo, durante una RM se pueden tomar muchas imágenes desde distintos ángulos para crear una imagen detallada de los riñones.

  • A veces, la ERQA se descubre por casualidad durante una prueba de imagen por otra razón. En esos casos, las imágenes de los riñones pueden ayudar a diferenciar la ERQA de otras afecciones renales, como la enfermedad renal poliquística (ERP).

Es importante saber que estos exámenes, pruebas y procedimientos los realizan profesionales de la salud, como radiólogos o técnicos especialmente capacitados. Por lo general, la persona no necesita anestesia para estas pruebas de imagen. En algunos casos, se puede ofrecer sedación leve a personas con miedo a espacios cerrados durante una RM.

Estas pruebas brindan información valiosa que ayuda a los profesionales de la salud a hacer un diagnóstico preciso y a crear un plan de tratamiento adecuado para las personas con ERQA.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento de la enfermedad renal quística adquirida (ERQA) son controlar los síntomas, prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida.

A continuación, algunas opciones de tratamiento que pueden recomendarse para la ERQA:

  • Observación: Si la ERQA no causa complicaciones ni síntomas, puede no ser necesario tratarla. En esos casos, bastan controles y observación regulares con un profesional de la salud.
  • Antibióticos: Si aparece una infección en los quistes, el profesional puede recetar antibióticos para tratarla. Los antibióticos son medicamentos que matan bacterias y ayudan a resolver la infección.
  • Drenaje de quistes: Los quistes grandes que causan dolor pueden drenarse con una aguja larga que se inserta a través de la piel. Esto ayuda a aliviar los síntomas ligados a los quistes grandes.
  • Trasplante de riñón: Para quienes con ERQA llegan a insuficiencia renal (cuando los riñones dejan de funcionar) y necesitan trasplante, recibir un riñón sano puede hacer que la ERQA desaparezca en los riñones dañados. El nuevo riñón se coloca mediante cirugía para reemplazar los que dejaron de funcionar.
  • Extirpación de tumores: Si se encuentran tumores o crecimientos sospechosos en los riñones, puede hacerse una cirugía para quitarlos. Esto reduce el riesgo de que se vuelvan cancerosos.
  • Tratamiento de quistes con sangrado: En casos raros en que los quistes causan sangrado, puede necesitarse cirugía para detenerlo y prevenir más problemas.
  • Pruebas de detección periódicas: Hable con su profesional de la salud sobre comenzar pruebas de detección periódicas, como tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM), para vigilar el cáncer de riñón. Estos estudios ayudan a detectar a tiempo el crecimiento de quistes o tumores.

Es importante que usted mantenga una comunicación abierta con sus profesionales de la salud sobre su situación y sobre las opciones de tratamiento más adecuadas para usted. Los planes de tratamiento pueden variar según su salud general, sus síntomas y sus necesidades.

Recuerde: la situación de cada persona es única. Es esencial consultar con un profesional de la salud, quien puede darle consejos y orientación personalizados según su historia clínica y su condición actual.