Sobre las infecciones de la vejiga
Una infección de vejiga es una infección causada por bacterias dentro de la vejiga. Es el tipo más común de infección de las vías urinarias (IVU). Una IVU puede presentarse en cualquier parte de las vías urinarias: la uretra, la vejiga, los uréteres y los riñones. La infección de vejiga ocurre cuando bacterias entran a las vías urinarias e irritan esa zona. Estas bacterias normalmente vienen de la piel o del recto.
Las infecciones de vejiga pueden ser simples o complicadas. Las simples afectan a personas sanas con un sistema urinario normal. Las complicadas pueden ocurrir en personas con problemas de salud previos o con cambios en la estructura de sus vías urinarias. El tratamiento temprano es importante para evitar que la infección se propague.
Si usted o alguien que conoce tiene síntomas de infección de vejiga, busque atención médica en las próximas 24 horas para recibir un diagnóstico y tratamiento adecuados.
Las infecciones de la vejiga pueden tener varias causas. La causa más común es la entrada de bacterias desde la uretra (el conducto por donde sale la orina) hacia la vejiga. Esto puede pasar por higiene insuficiente, actividad sexual o uso de algunos métodos anticonceptivos. Otras causas incluyen:
- Obstrucción: Cualquier bloqueo en las vías urinarias, como cálculos renales (piedras en los riñones) o una próstata agrandada, puede aumentar el riesgo de infecciones de la vejiga.
- Sistema inmunitario debilitado: Enfermedades que debilitan las defensas, como la diabetes o el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) o sida, pueden hacer a las personas más propensas a infecciones de la vejiga.
Los factores de riesgo no modificables para las infecciones de la vejiga son los que no se pueden cambiar. Estos incluyen:
- Sexo: Las mujeres tienen más riesgo de infecciones de la vejiga porque su uretra es más corta. Esto permite que las bacterias lleguen a la vejiga más fácilmente.
- Edad: Las personas adultas mayores tienen un riesgo más alto por cambios del sistema urinario relacionados con la edad.
Los factores de riesgo modificables para las infecciones de la vejiga son los que se pueden influir o cambiar. Estos incluyen:
- Higiene deficiente: Limpiar de forma insuficiente la zona genital puede aumentar el riesgo de entrada de bacterias a las vías urinarias.
- Actividad sexual: Las relaciones sexuales pueden introducir bacterias en la uretra y aumentar la probabilidad de infecciones de la vejiga.
- Uso de sonda: Las personas que necesitan usar una sonda urinaria tienen más riesgo de desarrollar infecciones de la vejiga.
- Retención de orina: No vaciar por completo la vejiga puede dejar orina estancada y favorecer el crecimiento de bacterias.
- Uso de ciertos métodos anticonceptivos: Algunos métodos, como los diafragmas o los espermicidas, pueden aumentar el riesgo de infecciones de la vejiga.
Recuerde: estos son factores de riesgo generales y cada situación puede variar. Lo mejor es consultar con un profesional de la salud para recibir consejos y recomendaciones personalizadas.
Los síntomas tempranos más comunes de una infección de la vejiga incluyen:
- Dolor o ardor al orinar
- Orinar con mucha frecuencia
- Orina turbia o con olor fuerte
- Dolor en la pelvis o en el vientre
Si una infección de la vejiga avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas, como:
- Sangre en la orina
- Dolor de espalda
- Escalofríos
- Estreñimiento
- Confusión (sobre todo en personas mayores)
En algunos casos, la infección de la vejiga puede extenderse a los riñones y causar una infección de riñón. Los síntomas de una infección de riñón pueden incluir:
- Dolor en la parte baja del abdomen o en la parte baja de la espalda
- Fiebre
Es importante saber que los síntomas pueden variar según la persona y la edad. Los niños, las personas mayores y las personas con demencia pueden tener síntomas poco específicos. Si sospecha que tiene una infección de la vejiga, busque atención médica para recibir un diagnóstico y tratamiento adecuados.
Para diagnosticar una infección de la vejiga, los profesionales de la salud suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Antecedentes médicos: su profesional de la salud le preguntará sobre sus antecedentes, incluidas infecciones previas u otros problemas que aumenten su riesgo de infecciones de la vejiga.
- Examen físico: durante el examen físico, le preguntarán sobre sus síntomas y pueden revisar su vientre y la zona pélvica para buscar señales de infección.
- Análisis de orina: se recogerá una muestra de orina para buscar bacterias, glóbulos blancos (células de defensa) y otros indicadores de infección.
Exámenes, pruebas y procedimientos adicionales para determinar el grado o la gravedad de la infección de la vejiga pueden incluir:
- Pruebas de imagen: si usted tiene infecciones de la vejiga repetidas o complicadas, su profesional de la salud puede pedir pruebas de imagen, como una ecografía o una tomografía computarizada (TC), para evaluar sus vías urinarias y buscar problemas en la estructura o enfermedades de base.
- Cistoscopia: este procedimiento usa un tubo delgado con una cámara (cistoscopio) para mirar por dentro la uretra y la vejiga y buscar señales de infección o problemas de estructura.
- Pruebas urodinámicas: estas pruebas miden qué tan bien su vejiga, los esfínteres y la uretra guardan y sueltan la orina.
Es importante consultar a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adecuado.
Los objetivos del tratamiento de las infecciones de la vejiga son eliminar la infección, aliviar los síntomas y prevenir complicaciones. Estos son los diferentes tipos de tratamiento y cómo funcionan para lograr estos objetivos:
Medicamentos:
- Antibióticos: Son medicinas con receta que matan las bacterias que causan la infección.
- Fenazopiridina: Este medicamento puede recetarse para aliviar el dolor y el ardor asociados con las infecciones de la vejiga.
Terapias:
- Entrenamiento de los músculos del suelo pélvico: Esta terapia de conducta, recomendada como primera opción, ayuda a fortalecer los músculos que controlan la orina.
- Estimulación del nervio sacro: Este procedimiento regula los nervios que llevan impulsos a la vejiga y ayuda a controlar su función.
- Onabotulinumtoxina A (Botox): En dosis pequeñas, debilita o paraliza los músculos de la vejiga para evitar contracciones frecuentes.
Cambios en los hábitos de salud:
- Beber muchos líquidos: Ayuda a eliminar las bacterias de las vías urinarias.
- Cambios de higiene: Mantener buenas prácticas de higiene puede ayudar a prevenir infecciones futuras.
- Cambiar los métodos anticonceptivos: Algunos métodos pueden aumentar el riesgo de infecciones de la vejiga.
Recuerde: las opciones de tratamiento pueden variar para cada persona. Consulte con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados. La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden ocurrir otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.