Síntomas de la cistitis intersticial

Síntomas

La cistitis intersticial (CI) es una afección crónica que causa molestia o dolor en la vejiga y en la zona pélvica. A menudo se asocia con orinar con frecuencia y con urgencia.

La CI afecta la vejiga y puede causar varios síntomas. Estos pueden variar de una persona a otra. Algunos síntomas comunes son:

  • Presión o dolor en la vejiga: Es el síntoma más notable. Puede ir de leve a intenso y ser constante o intermitente.
  • Orinar con frecuencia: La necesidad aparece aunque la vejiga no esté llena. Las personas con CI pueden orinar más seguido de lo normal, aunque no tomen muchos líquidos. En casos graves, una persona puede orinar hasta 60 veces al día. Esto puede ser angustiante o afectar la vida diaria.
  • Urgencia para orinar: La CI puede causar una necesidad fuerte y repentina de orinar. Algunas personas también sienten espasmos, presión o dolor en la vejiga.
  • Dolor durante las relaciones sexuales: Las mujeres con CI pueden sentir dolor durante las relaciones, llamado dispareunia. Los hombres pueden sentir dolor al eyacular. Estos síntomas pueden afectar la intimidad y la calidad de vida.
  • Molestia pélvica: Puede haber dolor o molestia en la pelvis. A veces se describe como dolor sordo o sensación de pesadez.
  • Fiebre leve: En algunos casos, puede haber un ligero aumento de la temperatura durante un brote.
  • Orina con sangre o turbia: Durante los brotes, a veces la orina cambia de color o se ve turbia.

Es importante saber que estos síntomas pueden ser similares a los de una infección del tracto urinario (ITU). Sin embargo, las ITU también pueden causar otros síntomas como orina con sangre, con mal olor o turbia, ardor o dolor al orinar, y fiebre baja. Si ha estado recibiendo tratamiento para la cistitis intersticial y no mejora, hable con su médico sobre otras opciones de tratamiento.

Opciones para tratar o aliviar estos síntomas:

  • Medicamentos: Su profesional de la salud puede recetar medicinas para controlar los síntomas de la CI. Según la gravedad, puede indicar medicinas por boca (como analgésicos o antiespasmódicos) o instilaciones vesicales (colocar el medicamento directamente en la vejiga). También puede recetar corticosteroides por boca o por vena para un brote. Estos medicamentos ayudan a bajar la inflamación en la vejiga.
  • Cambios en la alimentación: Algunos alimentos y bebidas irritan la vejiga y empeoran los síntomas. Su médico puede sugerir evitar posibles desencadenantes como cafeína, alcohol, comidas picantes, edulcorantes artificiales y alimentos ácidos. Se recomienda llevar un registro de sus síntomas después de cada comida para identificar desencadenantes. Si algo empeora sus síntomas, trate de eliminarlo de su dieta.
  • Entrenamiento de la vejiga: Consiste en aumentar poco a poco el tiempo entre las visitas al baño. Ayuda a entrenar la vejiga para que retenga más orina y puede reducir la frecuencia para orinar.
  • Actividad física: Hacer ejercicios suaves, como caminar o estirarse, puede aliviar parte de la molestia durante un brote. Consulte siempre con su profesional de la salud antes de iniciar una rutina de ejercicio.
  • Fisioterapia: A algunas personas les ayuda la fisioterapia enfocada en fortalecer los músculos del piso pélvico y reducir la tensión muscular en la pelvis.
  • Terapia de calor: Aplicar una almohadilla térmica o una compresa tibia en la parte baja del abdomen puede dar alivio temporal del dolor y la molestia.
  • Manejo del estrés: El estrés puede empeorar los síntomas de la CI. Aprender técnicas de relajación, como respiración profunda, meditación o yoga, puede ayudar a controlar el estrés.
  • Aparato de Estimulación Nerviosa Eléctrica Transcutánea (TENS): Este dispositivo envía corrientes eléctricas de bajo voltaje a través de parches en la piel cerca del área afectada. La TENS puede ayudar a reducir el dolor y mejorar la función de la vejiga durante un brote de CI.
  • Terapias complementarias: Algunas personas encuentran alivio con masajes, meditación y yoga. Estas prácticas promueven la relajación y reducen el estrés, lo cual puede disminuir los brotes.
  • Cirugía: En casos poco frecuentes, cuando otros tratamientos no brindan alivio, se puede considerar la cirugía como último recurso en casos graves de CI. Las cirugías buscan quitar o reparar áreas dañadas de la vejiga.

Trabaje en conjunto con su profesional de la salud para crear un plan de tratamiento personalizado que se ajuste a sus síntomas y necesidades. Recuerde que actualmente no hay cura para la CI, pero con un buen manejo y cambios en el estilo de vida, muchas personas logran aliviar sus síntomas y mejorar su calidad de vida.