Acerca de la incontinencia urinaria de esfuerzo

Descripción general

La incontinencia urinaria de esfuerzo es un tipo de incontinencia urinaria, que significa pérdida del control de la vejiga. En esta afección se escapa orina durante actividades que ejercen presión sobre la vejiga, como estornudar, toser, reír, agacharse, levantar objetos pesados, hacer movimientos bruscos, hacer ejercicio o tener relaciones sexuales.

Ocurre cuando los músculos y los tejidos que sostienen la vejiga y la uretra (el conducto por donde sale la orina) se debilitan o se dañan. Cuando están debilitados, incluso una pequeña presión puede hacer que se relajen y permitan que la orina se escape. Es importante saber que aquí “esfuerzo” se refiere al esfuerzo físico sobre la vejiga y no al estrés emocional.

La incontinencia de esfuerzo es más común en las mujeres que en los hombres debido a eventos de salud propios de las mujeres, como el embarazo y la menopausia. Los tratamientos incluyen cambios en el estilo de vida, ejercicios del suelo pélvico, terapias para cambiar hábitos y cirugía.

Causas y factores de riesgo

La incontinencia urinaria de esfuerzo ocurre cuando se escapa orina de la vejiga durante actividades que aumentan la presión en el abdomen, como toser, estornudar, reír o moverse físicamente, por ejemplo hacer ejercicio, levantar objetos pesados, saltar o tener relaciones sexuales.

Los factores de riesgo de la incontinencia urinaria de esfuerzo se dividen en no modificables y modificables.

Factores de riesgo no modificables (no se pueden cambiar):

  • Sexo: Las mujeres tienen más probabilidades de presentar incontinencia de esfuerzo que los hombres, sobre todo si han tenido hijos.
  • Edad: El riesgo aumenta con la edad porque se debilitan los músculos de la vejiga y de la uretra (el conducto que lleva la orina hacia afuera).

Factores de riesgo modificables (se pueden influir o cambiar):

  • Embarazo y parto: Las mujeres que han dado a luz tienen más riesgo que las que no. El parto vaginal aumenta más el riesgo que la cesárea.
  • Obesidad: El exceso de peso presiona los órganos del abdomen y la pelvis, debilita los músculos y hace más probables los escapes al toser o estornudar.
  • Tabaquismo: La tos crónica por fumar puede causar episodios de incontinencia.
  • Enfermedades crónicas: La diabetes, la enfermedad de los riñones, la lesión de la médula espinal, el accidente cerebrovascular (ACV) y algunas enfermedades neurológicas aumentan el riesgo.
  • Medicamentos: Algunos medicamentos pueden debilitar los músculos del piso pélvico (los que sostienen la vejiga) o aumentar la producción de orina, lo que aumenta el riesgo de escapes.
  • Consumo excesivo de alcohol y cafeína: Beber demasiado alcohol o bebidas con cafeína puede aumentar el riesgo.
  • Tos o estornudos crónicos: Enfermedades que causan tos o estornudos persistentes pueden contribuir a la incontinencia de esfuerzo.
  • Infecciones de las vías urinarias: Pueden irritar la vejiga y causar episodios de escapes.

Es importante saber que, aunque estos factores aumentan la probabilidad de presentar incontinencia de esfuerzo, no significa que todas las personas con estos factores la tendrán. Tomar medidas sobre los factores modificables, como mantener un peso saludable, dejar de fumar, controlar las enfermedades crónicas y practicar ejercicios del piso pélvico, puede ayudarle a reducir el riesgo de desarrollarla.

Síntomas

El síntoma temprano más común de la incontinencia urinaria de esfuerzo (cuando se escapa la orina al hacer esfuerzo) es que se le sale la orina durante la actividad física. Esto puede pasar al reír, estornudar, toser, saltar, hacer ejercicio, levantar objetos pesados o tener relaciones sexuales. A veces, hasta ponerse de pie desde estar sentado o acostado aumenta la presión sobre la vejiga y causa escapes. Puede notar desde unas gotas hasta un flujo abundante, sin poder controlarlo.

A medida que la incontinencia urinaria de esfuerzo avanza o se hace más grave, pueden aparecer otros síntomas:

  • Escapes de orina con más frecuencia durante actividades físicas
  • Escapes con mínimo esfuerzo o movimiento
  • Escapes incluso cuando la vejiga no está llena
  • Dificultad para aguantar las ganas de orinar
  • Despertarse varias veces en la noche para orinar
  • Sentir una urgencia repentina y fuerte de orinar que no se puede demorar ni controlar (también llamado incontinencia de urgencia)
  • Necesitar ir al baño muchas veces durante el día (también llamado aumento de la frecuencia urinaria)
  • Dolor o molestia en la zona pélvica (parte baja del vientre)
Diagnóstico

Para diagnosticar la incontinencia urinaria de esfuerzo, los profesionales de la salud suelen hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Historia clínica: Se le hacen preguntas sobre su salud y sus síntomas relacionados con la incontinencia urinaria.
  • Examen pélvico: El profesional examina el área pélvica para evaluar los músculos del suelo pélvico y verificar si hay señales de prolapso (descenso de un órgano pélvico) u otras anomalías.
  • Prueba de tos: Durante esta prueba, se le pide que tosa con fuerza mientras el profesional observa si hay salida de orina. Esto ayuda a ver si hay incontinencia de esfuerzo.
  • Cuestionarios validados de síntomas y calidad de vida: Estos cuestionarios miden qué tan fuertes son los síntomas y cómo afectan su vida diaria.

Además de estas pruebas diagnósticas, hay otros exámenes, pruebas y procedimientos que ayudan a determinar el grado o la gravedad de la incontinencia de esfuerzo:

  • Diario de micción: Usted lleva un registro de sus hábitos al ir al baño durante un tiempo específico. Anota con qué frecuencia y cuánta orina elimina, los episodios de escape, y síntomas como ganas urgentes de orinar o despertarse por la noche para orinar.
  • Prueba de fuerza del suelo pélvico: Evalúa qué tan bien puede contraer y relajar los músculos del suelo pélvico.
  • Estudio urodinámico: Evalúa cómo funcionan la vejiga y la uretra al llenarse y vaciarse. Mide, por ejemplo, qué tan rápido sale la orina, la presión dentro de la vejiga y otros datos para identificar problemas.
  • Prueba de la toalla absorbente modificada de 1 hora: Ayuda a medir la gravedad de los síntomas. Usted toma agua, realiza ciertos ejercicios (como toser o hacer esfuerzo) y luego se mide cuánta orina absorbe una toalla que usa durante estas actividades.

Es importante saber que estos exámenes, pruebas y procedimientos deben realizarlos profesionales de la salud especializados en incontinencia urinaria o trastornos del suelo pélvico. Usarán estos resultados para crear un plan de tratamiento adecuado a sus necesidades.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento para la incontinencia urinaria de esfuerzo (escapes de orina al toser, reír o hacer esfuerzo) son mejorar su calidad de vida y reducir la cantidad de escapes. En algunos casos, el tratamiento puede curarla. Estas son las opciones y cómo ayudan:

  • Ejercicios del suelo pélvico: Fortalecen los músculos del suelo pélvico con ejercicios como los de Kegel. Se pueden hacer durante 12 meses. Han curado la incontinencia de esfuerzo en más de la mitad de los casos.
  • Entrenamiento de la vejiga: Este método le ayuda a establecer horarios fijos para ir al baño. Así la vejiga queda más vacía por más tiempo. Al entrenarla, la vejiga se controla mejor y hay menos episodios de escapes.
  • Biorretroalimentación (biofeedback): Esta terapia le ayuda a retomar el control de los músculos del suelo pélvico. Usa sensores para mostrar la actividad de los músculos. Así usted aprende a controlarlos mejor y evitar escapes.
  • Estimulación eléctrica: Esta terapia aplica una corriente eléctrica suave a los nervios que intervienen al orinar. Al estimular estos nervios, mejora el control muscular y reduce los episodios de incontinencia de esfuerzo.
  • Pesarios: Son dispositivos que se colocan en la vagina para sostener la uretra y ayudar a prevenir escapes de orina. Pueden ser útiles cuando los músculos del suelo pélvico están debilitados.
  • Medicamentos: Hay ciertos medicamentos que pueden ayudar. La duloxetina aumenta la actividad del nervio que estimula el esfínter uretral (músculo que cierra la uretra), lo que ayuda a controlar los síntomas.
  • Estrógeno tópico: Esta opción es especialmente útil para mujeres en la menopausia. El estrógeno tópico aumenta el flujo de sangre en la uretra, mejora su función y reduce los episodios de incontinencia de esfuerzo.
  • Cirugía: Si otros tratamientos no funcionan, la cirugía puede ser una opción. Hay varios procedimientos:
  • Inyecciones uretrales: Se inyectan sustancias que dan volumen en la uretra para ayudar al esfínter a mantener la vejiga cerrada.
  • Cirugía de cabestrillo (cinta suburetral): Se coloca una cinta de malla sintética o tejido propio debajo de la uretra para darle soporte durante la actividad física.

Es importante saber que los resultados varían según la persona. En general, fortalecer los músculos del suelo pélvico con ejercicios es una estrategia efectiva. En algunos casos, pueden necesitarse opciones más intensivas, como cirugía o medicamentos, si otros tratamientos no funcionan.

Evolución o complicaciones

Con el tiempo, la incontinencia urinaria de esfuerzo (pérdida de orina con esfuerzos como toser o reír) puede afectar su calidad de vida. Puede causar efectos emocionales, mentales y físicos. Algunas posibles complicaciones incluyen:

  • Aislamiento y soledad: Las personas pueden sentir pena o vergüenza por su condición y temer tener escapes de orina en público. Esto puede llevarlas a evitar convivir con otras personas.
  • Depresión: Limitar las actividades normales y vivir con los efectos psicológicos de la incontinencia urinaria de esfuerzo puede contribuir a sentimientos de depresión.
  • Piel irritada o adolorida: Los escapes de orina pueden irritar o lastimar la piel. Esto puede ser incómodo y doloroso.

El tratamiento para la incontinencia urinaria de esfuerzo puede mejorar mucho o incluso curar la condición. Tratamientos conservadores, como ejercicios para fortalecer los músculos del piso pélvico, pueden ayudar a reducir los efectos. La cirugía es eficaz para dar alivio a largo plazo en personas con síntomas graves. Es importante recordar que usted no tiene que vivir con la incontinencia urinaria de esfuerzo; hay opciones para controlarla y mejorarla.

Aunque algunos cambios en el estilo de vida pueden ayudar a manejar la incontinencia urinaria de esfuerzo, lo mejor es consultar a un profesional de la salud para recibir consejos personalizados. Esa persona puede orientarle sobre las opciones de tratamiento más adecuadas según su situación.