Acerca del prolapso de la vejiga

Descripción general

El prolapso de vejiga, también llamado prolapso de la vejiga o cistocele, ocurre cuando la pared entre la vejiga y la vagina se debilita. Esto puede hacer que la vejiga se baje o se salga de su lugar normal en la pelvis y entre en la vagina. Es un tipo de prolapso de órganos pélvicos, que sucede cuando los músculos y tejidos que sostienen los órganos de la pelvis se debilitan o se dañan. En el prolapso de vejiga, este debilitamiento puede deberse al embarazo y el parto vaginal, la edad, la obesidad y levantar peso repetidamente.

Los síntomas pueden incluir un bulto en la vagina, pérdida de orina (incontinencia urinaria), orinar con mucha frecuencia y molestias durante las relaciones sexuales. Las opciones de tratamiento incluyen ejercicios del suelo pélvico (ejercicios de Kegel) y el uso de un pesario (dispositivo de soporte que se coloca en la vagina). En algunos casos, puede ser necesaria una cirugía para reparar el prolapso.

Causas y factores de riesgo

Las causas principales del prolapso de vejiga se relacionan con el debilitamiento o daño de los tejidos de sostén y de los músculos del suelo pélvico, que normalmente mantienen la vejiga en su lugar. Cuando estas estructuras se estiran o se debilitan, la vejiga puede bajar y abultarse hacia la vagina. Esto da lugar a un prolapso de vejiga.

Los factores de riesgo no modificables son los que no se pueden cambiar. Incluyen:

  • Edad: Las estructuras que sostienen la vejiga y los órganos pélvicos se debilitan de forma natural con los años.
  • Etnicidad: Los estudios sugieren que las personas hispanas y las personas blancas no hispanas en Estados Unidos tienen un riesgo más alto, en comparación con las personas asiático‑estadounidenses y afroestadounidenses.
  • Trastornos del tejido conectivo: Los trastornos del tejido conectivo (el tejido que sostiene los órganos), como el síndrome de Ehlers-Danlos y el síndrome de Marfan, pueden afectar los ligamentos que mantienen la vejiga en su lugar.
  • Trastornos del suelo pélvico: Las personas con prolapso de órganos pélvicos, incluido el de la vejiga, a menudo también tienen trastornos del suelo pélvico, como incontinencia urinaria (pérdida de orina) e incontinencia fecal (pérdida de heces).

Los factores de riesgo modificables son los que se pueden influir o cambiar. Incluyen:

  • Obesidad: Tener sobrepeso u obesidad puede debilitar los músculos pélvicos y aumentar el riesgo de prolapso de vejiga.
  • Partos vaginales: Los embarazos y partos múltiples pueden debilitar los músculos del suelo pélvico y los tejidos de sostén, y contribuir al prolapso de vejiga.
  • Estreñimiento crónico: Hacer fuerza para evacuar durante mucho tiempo ejerce presión sobre el suelo pélvico y puede causar prolapso de vejiga.

Es importante saber que estos factores de riesgo pueden variar de una persona a otra. Consulte con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes de un prolapso de vejiga (también llamado cistocele) incluyen:

  • Pesadez o presión en la zona pélvica
  • Sensación de que algo se sale por la vagina

A medida que la afección avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas, como:

  • Bulto en la vagina que se puede ver o sentir
  • Incontinencia urinaria (se le escapa la orina)
  • Orinar con frecuencia
  • Necesidad urgente de orinar
  • Dolor o molestia en la zona pélvica
  • Dolor durante las relaciones sexuales
  • Sensación de que la vejiga no se vació por completo después de orinar
  • Infecciones urinarias frecuentes

Tenga en cuenta que los síntomas pueden variar de una persona a otra y no ser constantes. La intensidad también puede depender de varios factores. Si sospecha un prolapso de vejiga o nota cualquier signo o síntoma, consulte a un médico para recibir un diagnóstico y conocer las opciones de tratamiento.

Diagnóstico

Para diagnosticar un prolapso de la vejiga (vejiga caída), se suelen realizar las siguientes evaluaciones, pruebas y procedimientos:

  • Revisión de antecedentes: El profesional de la salud le preguntará sobre sus síntomas y su historia médica.
  • Examen físico: Incluye un examen detallado de la zona pélvica, como la vejiga, el útero y las paredes vaginales. Es posible que le pidan acostarse o ponerse de pie en distintas posiciones y pujar durante el examen.
  • Pruebas de imagen: A veces se piden para confirmar el diagnóstico o ver qué tan avanzado está el prolapso. Pueden incluir rayos X, cistoscopia (procedimiento para mirar el interior de la vejiga con un tubo delgado con cámara), estudios urodinámicos (pruebas para evaluar cómo funciona la vejiga), resonancia magnética (RM) o ultrasonido (ecografía).

Para determinar la etapa o gravedad de un prolapso de la vejiga, pueden realizarse pruebas adicionales:

  • Cuantificación del Prolapso de Órganos Pélvicos (POP-Q): Es un sistema de medidas que evalúa el grado de prolapso y su gravedad.
  • Pruebas urodinámicas: Incluyen uroflujometría (mide el flujo de la orina), cistometría (evalúa qué tan llena se siente la vejiga antes de orinar) y otras pruebas para revisar la función de la vejiga.
  • Ultrasonido pélvico: Usa ondas de sonido para crear imágenes de los órganos pélvicos, incluida la vejiga, y aporta más información sobre el prolapso.
  • RM del piso pélvico: Esta prueba de imagen usa imanes y ondas de radio para obtener imágenes detalladas de los órganos pélvicos.
  • Tomografía computarizada (TC) del abdomen y la pelvis: Esta prueba con rayos X crea imágenes detalladas de los órganos pélvicos.

Es importante que estas evaluaciones, pruebas y procedimientos los realice un profesional de la salud, quien podrá darle recomendaciones personalizadas según su situación.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento para el prolapso de la vejiga son controlar los síntomas, prevenir complicaciones y mejorar su calidad de vida. Estos son los tipos de tratamientos y cómo ayudan a lograr estas metas:

Tratamientos sin cirugía:

  • Fisioterapia del suelo pélvico: Ejercicios para fortalecer los músculos del suelo pélvico. Esto ayuda a sostener la vejiga y a reducir los síntomas.
  • Ejercicios de Kegel: Ejercicios específicos para fortalecer el suelo pélvico y mejorar el control de la vejiga.
  • Uso de un pesario: Dispositivo que se coloca en la vagina para sostener la vejiga y evitar el prolapso.
  • Terapia de reemplazo de estrógeno: Terapia hormonal que puede mejorar la fuerza y la elasticidad de los tejidos en la zona vaginal.

Corrección con cirugía:

  • Cirugía abierta o laparoscópica: Procedimientos para reparar las estructuras que sostienen la vejiga y corregir el prolapso.

Por lo general, no se recomiendan medicamentos para tratar el prolapso de la vejiga. También pueden ayudar los cambios en el estilo de vida, como mantener un peso saludable, evitar cargar cosas pesadas y controlar la tos crónica, para que los síntomas no empeoren. Sin embargo, lo mejor es consultar con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados sobre las opciones de tratamiento.