Acerca de la vejiga hiperactiva (OAB)

Descripción general

La vejiga hiperactiva (VHA) es un problema en el que hay ganas de orinar con mucha frecuencia, de día y de noche. Las personas con VHA pueden tener dificultad para aguantar la orina. Esto causa urgencia (ganas repentinas y fuertes de orinar) y a veces pérdida de orina (incontinencia urinaria). La VHA se considera un síndrome clínico, es decir, un conjunto de síntomas. Puede afectar tanto a personas adultas como a niñas y niños.

Los síntomas de la VHA incluyen orinar más veces al día, levantarse por la noche para orinar (nicturia) y sentir un impulso fuerte de orinar. Es importante saber que se diagnostica VHA cuando no hay otras enfermedades ni infecciones que expliquen los síntomas. Aunque se desconoce la causa exacta, algunos estudios sugieren un posible vínculo con alergias o con cantidades pequeñas de bacterias dañinas en la orina (bacteriuria) y con inflamación.

El tratamiento puede incluir cambios en el estilo de vida, terapias de conducta, medicamentos o cirugía, según la gravedad de los síntomas. Consulte con un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento personalizado.

Causas y factores de riesgo

Las causas principales de la vejiga hiperactiva (VHA) incluyen:

  • Afecciones neurológicas (del sistema nervioso): La investigación sugiere una relación entre la VHA y condiciones como la esclerosis múltiple, la enfermedad de Parkinson y el accidente cerebrovascular (un ataque al cerebro).
  • Diabetes: El daño de los nervios en las vías urinarias causado por la diabetes puede provocar problemas en la vejiga.
  • Infecciones: Las infecciones de las vías urinarias (IVU), los tumores y los cálculos en la vejiga pueden causar urgencia para orinar.
  • Alimentación: La cafeína o el alcohol pueden irritar la vejiga y hacer que esté más activa de lo normal.
  • Medicamentos: Algunos medicamentos pueden hacer que el cuerpo produzca mucha orina o requieren tomar muchos líquidos al tomarlos.
  • Cambios hormonales: La perimenopausia (etapa antes de la menopausia) y la menopausia causan cambios en las hormonas que pueden afectar cómo orina.

Los factores de riesgo no modificables de la VHA son factores que no se pueden cambiar. Incluyen:

  • Envejecimiento: A medida que envejecemos, los músculos de la vejiga pueden debilitarse y causar síntomas de VHA.

Los factores de riesgo modificables de la VHA son factores que se pueden influir o cambiar. Incluyen:

  • Obesidad: Los estudios muestran que la obesidad es un factor de riesgo de VHA. Bajar de peso puede ayudar a mejorar los síntomas.
  • Hábitos poco saludables al ir al baño: Malos hábitos, como aguantar las ganas de orinar por mucho tiempo o pujar al orinar, pueden contribuir a la VHA.
  • Ansiedad y estrés: La ansiedad intensa puede aumentar los síntomas de la VHA y afectar su calidad de vida.
  • Tabaquismo: Fumar se ha asociado con un mayor riesgo de VHA.

Recuerde: estos son factores y causas generales. Es importante consultar con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes de la vejiga hiperactiva (OAB, por sus siglas en inglés) incluyen:

  • Orinar al menos ocho veces durante el día
  • Orinar al menos dos veces durante la noche
  • Que se le salga orina después de sentir una necesidad repentina de vaciar la vejiga
  • Sensaciones repentinas de necesidad de vaciar la vejiga

A medida que la vejiga hiperactiva avanza o se agrava, pueden aparecer otros síntomas frecuentes, como:

  • Dificultad para empezar a orinar
  • Hacer fuerza para que salga la orina
  • Chorro de orina débil o que se corta
  • Necesidad de ir al baño muchas veces durante el día
  • Despertarse con frecuencia durante la noche para orinar

En algunos casos, la vejiga hiperactiva también puede estar relacionada con la disfunción eréctil (DE). Sin embargo, estos síntomas pueden variar de una persona a otra. Si usted tiene alguno de estos síntomas, es aconsejable consultar con un profesional de la salud para obtener un diagnóstico correcto y el tratamiento adecuado.

Diagnóstico

Para diagnosticar la vejiga hiperactiva (VHA), el médico puede hacer estos exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Examen físico: El médico palpa si hay dolor en el abdomen y en la zona de los riñones, y revisa si la próstata está agrandada.
  • Muestra de orina (análisis de orina): Se recoge una muestra y se analiza para buscar anomalías, como sangre, que puedan indicar infecciones urinarias u otros problemas.
  • Ecografía de la vejiga: Esta prueba usa ultrasonido para medir cuánta orina queda en la vejiga después de orinar.
  • Pruebas urodinámicas: Conjunto de pruebas que evalúa la capacidad de la vejiga para retener y almacenar orina.
  • Cistoscopia: Se introduce un tubo delgado con luz en la vejiga para buscar problemas como piedras en la vejiga o tumores.

Para determinar la etapa o la gravedad de la VHA, además se pueden hacer:

  • Prueba del flujo de orina: Mide qué tan rápido sale la orina del cuerpo.
  • Ecografía del volumen residual: Usa ultrasonido para ver cuánta orina queda en la vejiga después de orinar.
  • Electromiografía: Mide la actividad de los nervios y músculos alrededor de la vejiga y de las vías urinarias.
  • Cistometría: Mide la presión de la vejiga con un catéter delgado.

Recuerde: estas pruebas deben hacerlas médicos capacitados para asegurar un diagnóstico correcto y un plan de tratamiento adecuado.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento de la vejiga hiperactiva (OAB, por sus siglas en inglés) son reducir la frecuencia y la urgencia para orinar, mejorar el control de la vejiga y aumentar su calidad de vida. Estas son las opciones de tratamiento y cómo ayudan a lograr estas metas:

  • Medicamentos: hay varios tipos de medicamentos para la vejiga hiperactiva, como los antimuscarínicos y los agonistas beta-3 (tipos de medicamentos que relajan el músculo de la vejiga). Estos medicamentos ayudan a relajar los músculos de la vejiga y reducen la urgencia y la frecuencia para orinar.
  • Terapias de comportamiento: estas terapias se enfocan en cambiar ciertos hábitos de salud para manejar los síntomas.
  • El entrenamiento de la vejiga consiste en aumentar poco a poco el tiempo entre las idas al baño para mejorar la capacidad de la vejiga.
  • Los ejercicios del suelo pélvico, como los ejercicios de Kegel, fortalecen los músculos que controlan la orina y mejoran el control de la vejiga.
  • Procedimientos terapéuticos: en algunos casos, se pueden recomendar procedimientos. Estos buscan bloquear ciertos reflejos de los nervios y reducir las contracciones involuntarias de la vejiga. Incluyen:
  • Inyecciones de toxina botulínica (Botox) en la vejiga, que ayudan a relajar los músculos de la vejiga.
  • Técnicas de estimulación nerviosa, como la estimulación eléctrica del nervio sacro o del nervio tibial.
  • Cambios en el estilo de vida: hacer ciertos cambios en los hábitos también puede ayudar a manejar los síntomas.
  • Limitar la cantidad de líquidos que bebe en momentos específicos del día o por la noche puede reducir la frecuencia para orinar.
  • Evitar irritantes de la vejiga, como la cafeína y el alcohol, también puede ayudar a aliviar los síntomas.

Es importante saber que los tratamientos no funcionan igual para todas las personas. Consulte con un profesional de la salud para decidir el plan más adecuado para su caso. La dosis de los medicamentos puede variar por muchos factores, así que confirme con su profesional de la salud la dosis indicada para usted. Pueden presentarse otros efectos secundarios; se recomienda consultar con su profesional de la salud o leer la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.