Acerca de la cistitis hemorrágica

Descripción general

La cistitis hemorrágica es daño en el revestimiento interno de su vejiga y en los vasos sanguíneos que llevan sangre al interior de la vejiga. Las personas con cistitis hemorrágica pueden tener signos y síntomas de inflamación de la vejiga, junto con sangre en la orina. El término “hemorrágica” significa sangrado, y “cistitis” se refiere a inflamación de la vejiga.

Hay distintos grados de cistitis hemorrágica según la cantidad de sangre en la orina. Van desde sangrado microscópico (no visible) hasta sangrado visible. También puede haber sangrado con coágulos pequeños, o con coágulos tan grandes que bloquean la salida de la orina y hay que retirarlos.

Causas y factores de riesgo

La cistitis hemorrágica, que es una irritación de la vejiga con sangrado, a menudo se debe a infecciones.

  • Virus como adenovirus, poliomavirus y herpes simple tipo 2.
  • Las bacterias, los hongos y los parásitos son causas menos frecuentes.
  • Las personas con el sistema inmunitario debilitado por el cáncer o por su tratamiento tienen más riesgo.

Factores de riesgo que no se pueden cambiar:

  • Necesitar quimioterapia o radioterapia en la pelvis.
  • Recibir radioterapia en la pelvis por cáncer de próstata, cuello del útero o vejiga.
  • Recibir ciclofosfamida e ifosfamida para tratar cánceres como linfoma, cáncer de mama o de testículo.
  • El riesgo más alto es para quienes necesitan un trasplante de médula ósea o de células madre.

Factores de riesgo que sí se pueden cambiar:

  • Combinar quimioterapia y radioterapia, lo que baja las defensas contra infecciones.
  • Otros factores que aumentan el riesgo: infecciones por virus; enfermedad de injerto contra huésped (EICH; reacción del sistema inmunitario después de un trasplante); trombocitopenia (plaquetas bajas); y exposición a ciertas sustancias químicas.
Diagnóstico

Para diagnosticar la cistitis hemorrágica (inflamación de la vejiga con sangrado), los médicos suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Evaluación clínica: Incluye preguntarle sobre su historial médico y hacerle un examen físico para revisar sus síntomas y posibles factores de riesgo.
  • Análisis de sangre: Los médicos pueden pedir análisis para buscar señales de infección, anemia o problemas de coagulación de la sangre.
  • Análisis de orina: Estas pruebas ayudan a detectar sangre que no se ve a simple vista (microscópica), células cancerosas o señales de infección.
  • Estudios de imagen: Los médicos pueden usar tomografía computarizada (TC), resonancia magnética (RM) o ecografía para ver la vejiga y descartar otras afecciones, como tumores o cálculos en la vejiga.
  • Cistoscopia: Este procedimiento consiste en mirar dentro de la vejiga con un tubo delgado con luz y cámara (cistoscopio) para ver directamente si hay anomalías.

Exámenes, pruebas y procedimientos adicionales pueden incluir:

  • Imágenes avanzadas: Se pueden hacer más estudios de imagen para evaluar qué tanto daño o inflamación hay en la vejiga.
  • Biopsia: En algunos casos, se toma una muestra pequeña de tejido del revestimiento de la vejiga para analizarla, determinar la causa del problema y medir su gravedad.
  • Citología de orina: Esta prueba examina la orina para buscar células anormales que podrían indicar etapas más avanzadas de la enfermedad o posibles complicaciones.
Opciones de tratamiento

Los objetivos para tratar la cistitis hemorrágica son tratar la causa y aliviar los síntomas. Las opciones de tratamiento pueden incluir:

  • Medicamentos:
  • Antibióticos, antimicóticos o antivirales para infecciones.
  • Si la cistitis hemorrágica se relaciona con quimioterapia o radiación, los tratamientos pueden incluir:
  • Medicamentos para el dolor.
  • Relajantes del músculo de la vejiga.
  • Terapia intravesical: medicamentos como hialuronidasa sódica o ácido aminocaproico que se colocan directamente en la vejiga para reducir el sangrado y el dolor.
  • Procedimientos terapéuticos:
  • Líquidos por vena para aumentar la cantidad de orina y enjuagar la vejiga.
  • Colocación de un catéter para lavar y sacar coágulos.
  • Cistoscopia (mirar dentro de la vejiga con una cámara) para identificar zonas que sangran y tratarlas (retirar coágulos).
  • Transfusiones de sangre para sangrado grave.
  • Cirugía, como la fulguración (cauterizar con calor) para detener el sangrado.
  • Recomendaciones de autocuidado y cambios de hábitos:
  • Beber suficiente agua.
  • Evitar irritantes de la vejiga.

Los tratamientos pueden variar según los síntomas y la gravedad y causa de la cistitis hemorrágica. Es importante consultar con un profesional de la salud para un plan de tratamiento basado en su situación.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis para su caso. Pueden ocurrir efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los efectos secundarios.

Evolución o complicaciones

La cistitis hemorrágica (CH) puede evolucionar de distintas maneras con el tiempo. En algunos casos, la CH puede sanar sola sin tratamiento, sobre todo si es leve. Sin embargo, la CH grave puede causar complicaciones como obstrucción de las vías urinarias (bloqueo del paso de la orina) o insuficiencia renal (cuando los riñones no funcionan bien). Las complicaciones de la CH incluyen con frecuencia hematuria (sangre en la orina), orinar con frecuencia, urgencia para orinar, dolor al orinar y otros síntomas de irritación de la vejiga.

Detectarla temprano y tratarla de inmediato es clave para evitar que la CH empeore y para reducir el riesgo de complicaciones. El seguimiento por profesionales de la salud es esencial para vigilar si el tratamiento funciona y hacer ajustes cuando sea necesario. Es importante seguir las indicaciones médicas y asistir a controles regulares para lograr el mejor resultado posible en personas con cistitis hemorrágica.