Anticoagulantes para tratar el lupus eritematoso sistémico (LES)
Los anticoagulantes son medicamentos que ayudan a evitar que se formen coágulos de sangre con facilidad. Actúan al frenar el proceso de coagulación en el cuerpo. A los anticoagulantes también se les llama “adelgazantes de la sangre” o “medicamentos para evitar coágulos”.
Se usan para varias afecciones, como prevenir el accidente cerebrovascular isquémico (el tipo más común de derrame cerebral) y el miniaccidente cerebrovascular (ataque isquémico transitorio, AIT). Un uso específico es en el manejo del Lupus Eritematoso Sistémico (LES), una enfermedad autoinmunitaria e inflamatoria.
La trombosis, que es la formación de coágulos, puede ser una complicación y una causa de muerte en personas con LES. La terapia con anticoagulantes ayuda a romper el círculo vicioso entre inflamación y trombosis, y mejora el pronóstico a largo plazo en el LES.
Las causas y los mecanismos exactos del LES son complejos y no se comprenden del todo. Aun así, los anticoagulantes de uso común ayudan mucho a controlar la trombosis relacionada con el LES. Al bloquear factores de coagulación (proteínas que ayudan a coagular la sangre) y evitar que los coágulos crezcan y se vuelvan más peligrosos, los anticoagulantes reducen el riesgo de complicaciones graves en personas con LES.
Algunos ejemplos de anticoagulantes son warfarina, apixabán, dabigatrán y heparina. Se toman por la boca o se aplican por inyección. Su médico los receta según sus necesidades y su condición.
Es importante saber que los anticoagulantes ayudan a prevenir coágulos, pero no disuelven los coágulos que ya existen. Para eso se usan otros medicamentos llamados trombolíticos (medicinas que disuelven coágulos). Como siempre, siga las indicaciones de su médico y hable de cualquier duda o pregunta sobre su plan de tratamiento.
Así actúan los anticoagulantes para tratar el lupus eritematoso sistémico (LES):
- Romper el ciclo dañino: En el LES hay un ciclo entre la inflamación y la trombosis (formación de coágulos). La terapia con anticoagulantes ayuda a romper este ciclo al bajar el riesgo de que se formen coágulos de sangre. Al prevenir los coágulos, los anticoagulantes pueden mejorar su salud a largo plazo.
- Cómo actúan: Los anticoagulantes bloquean proteínas de la sangre que participan en la coagulación. Estas proteínas incluyen la trombina y el factor Xa, que son esenciales para formar coágulos. Al bloquearlas, los anticoagulantes evitan que se formen coágulos nuevos y que los que ya existen crezcan.
- Tipos de anticoagulantes: Hay distintos anticoagulantes que se usan para tratar el LES. Entre los orales están la warfarina y los anticoagulantes orales directos (ACOD), como apixaban y rivaroxaban. Además, la heparina es otro anticoagulante muy usado. Se puede administrar por vena (intravenosa) o debajo de la piel (subcutánea).
- Tratamiento individualizado: La elección del anticoagulante y la dosis pueden variar. Dependen de su salud general, de otros medicamentos que usted toma y de otras enfermedades que tenga. Es importante que los profesionales de la salud consideren estos factores para decidir la terapia anticoagulante adecuada para cada persona con LES.
Es importante saber que, aunque los anticoagulantes previenen los coágulos en el LES, no curan la enfermedad autoinmunitaria de base. El tratamiento del LES suele combinar varios medicamentos para controlar los síntomas, prevenir brotes y frenar el daño a los órganos.
Para usar o tomar anticoagulantes (medicamentos para evitar coágulos de sangre), siga estos pasos importantes:
- Dosis y horario: Es crucial tomar las cápsulas o tabletas anticoagulantes una o dos veces al día, según lo recete su médico. Tómelas a la misma hora cada día para mantener un horario fijo.
- Tipos de anticoagulantes: Algunos comunes son warfarina, rivaroxabán, dabigatrán, apixabán y edoxabán. Cada uno puede tener indicaciones específicas.
- Tomar con agua o con comida: Warfarina, dabigatrán y apixabán se deben tomar con agua. Edoxabán puede tomarse con o sin comida. Rivaroxabán debe tomarse junto con comida.
- Dosis olvidadas: Si olvida una dosis, tómela en cuanto lo recuerde. Si lo recuerda hasta el día siguiente, sáltese esa dosis y siga su horario habitual. No tome una dosis doble.
- Precauciones: Antes de empezar, hable con su equipo de atención médica sobre cualquier problema de sangrado o del hígado o los riñones. Estos medicamentos no son adecuados para todas las personas.
Posibles efectos secundarios y precauciones:
- Sangrado excesivo: El riesgo más común es sangrar más de lo normal. Es más frecuente el sangrado leve, como sangrado de encías o moretones fáciles. El sangrado grave es raro, pero puede ocurrir. Si vomita sangre, tiene heces con sangre o negras, o sufre un golpe en la cabeza, llame al 911 o a su equipo de atención médica de inmediato.
- Otros efectos secundarios: Estreñimiento, diarrea, mareo, malestar estomacal, erupciones en la piel, picazón en la piel, color amarillo en la piel o los ojos (ictericia), caída del cabello, náuseas y vómitos.
- Pruebas en casa: Algunas personas usan pruebas en casa para controlar sus niveles de anticoagulación (qué tanto adelgaza la sangre). Se necesita capacitación adecuada para obtener e interpretar resultados correctos. Aun así, es importante ver al médico cada pocos meses para confirmar la dosis correcta.
Siempre consulte con su equipo de atención médica antes de empezar un medicamento nuevo o hacer cambios en su plan de tratamiento actual.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Los efectos secundarios pueden ocurrir. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los efectos secundarios.