Acerca del lupus eritematoso túmido (LET)

Descripción general

El lupus eritematoso túmido es un tipo poco común de lupus eritematoso cutáneo crónico (un problema de la piel de larga duración). El lupus eritematoso cutáneo puede dividirse en tres tipos: agudo, subagudo y crónico.

El lupus eritematoso túmido se caracteriza por pápulas (pequeños bultos) lisas, que no dejan cicatriz, de color rosado a violáceo. Estas pápulas aparecen en zonas del cuerpo expuestas al sol, como la cara, la parte alta de la espalda, el cuello, el tronco y los brazos. En algunos casos también pueden salir en los muslos y las piernas, aunque esto es menos común.

Por lo general, afecta ambos lados del cuerpo por igual, pero a veces aparece solo en un lado. Las pápulas suelen desaparecer sin dejar cicatrices. Es importante saber que, en la mayoría de los casos, las personas con lupus eritematoso túmido no tienen otros síntomas de lupus eritematoso sistémico (LES) ni de otros tipos de lupus cutáneo.

En resumen, el lupus eritematoso túmido es una forma poco común de lupus cutáneo crónico. Se presenta con pápulas lisas que no dejan cicatriz en áreas expuestas al sol. Estas lesiones suelen desaparecer sin dejar marcas y no se asocian con otros síntomas del lupus eritematoso sistémico.

Causas y factores de riesgo

Aunque todavía no se conocen por completo las causas exactas del lupus eritematoso túmido (LET), hay varios factores que pueden contribuir a su desarrollo.

Factores de riesgo que no se pueden cambiar del lupus eritematoso túmido:

  • Sexo: El LET es más común en mujeres que en hombres. Sin embargo, puede afectar a personas de cualquier género.
  • Edad: El LET suele afectar a personas entre 20 y 50 años. No obstante, puede presentarse a cualquier edad.

No se conocen factores de riesgo que se puedan cambiar para desarrollar lupus eritematoso túmido. Sin embargo, sí hay factores que se pueden cambiar para los brotes de LET. Estos incluyen:

  • Exposición al sol: La radiación ultravioleta (UV) del sol es un desencadenante conocido de los brotes de LET. Es importante proteger la piel del sol directo usando ropa protectora, aplicando protector solar y buscando sombra.
  • Cambios hormonales: Las variaciones en las hormonas, como las que ocurren durante el embarazo o con el uso de ciertos medicamentos hormonales, pueden contribuir a brotes de LET en algunas personas.
  • Medicamentos: Algunos medicamentos, como ciertos fármacos para la presión arterial y algunos antibióticos, se han relacionado con desencadenar o empeorar los síntomas del LET en personas susceptibles. Si tiene LET, es importante hablar con un profesional de la salud sobre cualquier medicamento nuevo o cambios en su tratamiento.
  • Infecciones: Algunas infecciones, en especial infecciones virales como el virus de Epstein-Barr o el citomegalovirus, se han asociado con el desarrollo o el empeoramiento del LET en algunos casos.
  • Estrés: Aunque el estrés por sí solo quizá no cause LET, puede desencadenar brotes o empeorar los síntomas. Manejar el estrés con técnicas de relajación, hacer ejercicio y buscar apoyo de familiares y amistades puede ser útil para las personas con LET.

Es importante recordar que estos factores de riesgo pueden variar de una persona a otra. Si sospecha que puede tener LET o le preocupan sus factores de riesgo, lo mejor es consultar con un profesional de la salud para una evaluación y un plan de manejo adaptados a sus necesidades.

Síntomas

Los síntomas de la TLE pueden variar según la etapa, la evolución o la gravedad de la enfermedad. Los síntomas frecuentes de la TLE incluyen:

  • Lesiones en la piel: En la TLE, suelen aparecer lesiones elevadas, rojas y de superficie lisa. A menudo son redondas u ovaladas. Por lo general no duelen. Pueden salir en zonas que reciben sol, como la cara, el cuello y los brazos.
  • Sensibilidad a la luz (fotosensibilidad): Las personas con TLE pueden tener más sensibilidad a la luz del sol o a la luz ultravioleta (UV) artificial. La exposición al sol puede desencadenar o empeorar las lesiones de la piel en la TLE.
  • Comezón (prurito): La comezón es otro síntoma temprano frecuente de la TLE. La piel afectada puede picar. Al rascarse, puede haber más irritación.
Diagnóstico

Para diagnosticar el lupus eritematoso túmido, los profesionales de la salud pueden hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Examen físico: Durante el examen físico, el profesional de la salud buscará señales en la piel de lupus eritematoso túmido.
  • Análisis de laboratorio: Su profesional puede pedir análisis para revisar una muestra de su sangre, orina o tejidos del cuerpo. Se puede enviar una biopsia de piel (muestra de tejido de la piel) al laboratorio para análisis. Entre los hallazgos de laboratorio que pueden asociarse con el lupus eritematoso túmido están: resultado positivo de anticuerpos contra el ADN de doble cadena (anti-ADNdc), resultado positivo de anticuerpos anti-La/SS-B, resultado positivo de anticuerpos antinucleares (ANA) y resultado positivo de anticuerpos autoinmunes.

Es importante que haga seguimiento con su profesional de la salud si alguno de sus síntomas empeora o cambia después de estos exámenes o pruebas. Su profesional de la salud puede darle más orientación y recomendar los próximos pasos adecuados según su situación.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento para el TLE son controlar los síntomas, prevenir los brotes y mejorar la calidad de vida. Aunque no hay cura para el TLE, hay varias opciones de tratamiento que pueden ayudar a lograr estos objetivos.

Medicamentos:

  • Antiinflamatorios: se usan para tratar el dolor o la fiebre relacionados con el TLE.
  • Antipalúdicos (medicamentos contra la malaria): se ha visto que ayudan con el cansancio, el dolor de las articulaciones, las erupciones en la piel y la inflamación de los pulmones causada por el lupus, incluido el TLE. También pueden ayudar a evitar que los brotes se repitan.
  • Medicamentos tópicos: cremas o ungüentos con corticoides o inhibidores de la calcineurina. Pueden ayudar a bajar la inflamación en el cuerpo. Son potentes, por eso los médicos recetan la dosis más baja posible para lograr el beneficio deseado.

Cambios en el estilo de vida:

  • Protección de la piel: proteger la piel del sol y de los rayos ultravioleta (UV) es clave para manejar el TLE. Esto incluye usar ropa que cubra la piel, usar protector solar con un factor de protección solar (FPS) alto y evitar la exposición excesiva al sol.
  • Adoptar un estilo de vida saludable con una alimentación equilibrada puede apoyar su bienestar general y, posiblemente, reducir los brotes.
  • Control del estrés: el estrés puede desencadenar o empeorar los síntomas del TLE. Hacer actividades que bajen el estrés, como ejercicio, meditación o pasatiempos, puede ayudar.

Es importante saber que la eficacia del tratamiento varía de una persona a otra. Algunas personas mejoran mucho con el tratamiento; otras pueden seguir teniendo dificultades. Es clave trabajar de cerca con su profesional de la salud para crear un plan de tratamiento individual que atienda sus necesidades y preocupaciones.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte a su profesional de la salud para saber cuál es la dosis adecuada para su situación. Pueden ocurrir efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los efectos secundarios.

Evolución o complicaciones

Con el tiempo, el lupus eritematoso túmido (LET) puede avanzar de formas distintas según la persona. Algunas personas tienen periodos en los que los síntomas mejoran o desaparecen, mientras que otras tienen síntomas crónicos que continúan.

Las complicaciones del LET pueden aparecer por la inflamación y el daño en la piel. Algunas complicaciones comunes son:

  • Cicatrices: En casos graves de LET, la inflamación puede causar cicatrices en la piel. Esto puede cambiar la textura y la apariencia de la piel.
  • Hiperpigmentación (oscurecimiento de la piel): El LET puede oscurecer la piel en las zonas afectadas. Para algunas personas, esto puede ser una preocupación estética.
  • Fotosensibilidad (mayor sensibilidad al sol): Las personas con LET pueden volverse más sensibles a la luz solar. La exposición al sol puede causar erupciones y empeorar los síntomas.
  • Infecciones secundarias: La piel dañada en el LET puede hacer a las personas más propensas a infecciones bacterianas o por hongos. Estas infecciones pueden complicar más la enfermedad y requerir tratamiento adicional.
  • Impacto psicológico: Vivir con una enfermedad crónica de la piel como el LET puede afectar mucho la salud mental y la calidad de vida. Puede causar angustia emocional, problemas de autoestima y aislamiento social.

Recuerde: siempre consulte a su médico antes de probar remedios caseros o medicamentos sin receta para el LET, para asegurarse de que sean seguros y apropiados para su situación.