Acerca del lupus eritematoso sistémico (LES)

Descripción general

El lupus eritematoso sistémico (LES), también llamado lupus, es una enfermedad crónica autoinmune. Ocurre cuando el sistema inmunitario ataca por error células y tejidos sanos. Esto causa inflamación y puede dañar órganos como la piel, las articulaciones, el corazón, los pulmones, los riñones y el cerebro.

En el LES, el sistema inmunitario produce anticuerpos dañinos (proteínas de defensa) que atacan los tejidos sanos. El cuerpo no logra eliminar bien estos anticuerpos. También se acumulan sustancias dañinas en los tejidos y órganos, lo que puede causar inflamación y daño. Este problema del sistema inmunitario puede afectar a varios órganos del cuerpo.

Las personas con LES pueden tener periodos de enfermedad (brotes) y periodos de mejoría o sin síntomas (remisión). La intensidad y el patrón de los brotes varían de una persona a otra.

Aunque no existe una cura para el LES, con el tratamiento y el manejo adecuados, muchas personas pueden controlar bien sus síntomas y llevar una vida plena.

Causas y factores de riesgo

Aunque aún no se conocen por completo las causas exactas, se han identificado varios factores que contribuyen al desarrollo del lupus eritematoso sistémico (LES):

  • Factores genéticos: Algunos genes pueden aumentar el riesgo de desarrollar LES, aunque no lo determinan por sí solos.
  • Factores hormonales: Desequilibrios hormonales, como niveles altos de estrógeno, podrían influir en el desarrollo del LES.
  • Factores ambientales: La exposición a algunas infecciones por virus, a la luz solar, a ciertos medicamentos y a fumar puede provocar o empeorar los síntomas del LES.

En cuanto a los factores de riesgo del LES, se pueden clasificar en no modificables y modificables:

Factores de riesgo no modificables del LES: no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:

  • Sexo: Las mujeres tienen más probabilidad de desarrollar LES que los hombres.
  • Edad: El LES afecta con más frecuencia a mujeres en edad fértil.

Factores de riesgo modificables del LES: se pueden cambiar. Incluyen:

  • Fumar: Fumar se ha asociado con un mayor riesgo de desarrollar LES.
  • Medicamentos: Algunos medicamentos, como hidralazina y procainamida, se han relacionado con lupus inducido por medicamentos (un tipo de lupus causado por ciertos medicamentos).

Es importante saber que, aunque estos factores pueden aumentar la probabilidad de desarrollar LES, no garantizan que vaya a presentarlo. Si le preocupa su riesgo de LES o desea saber más sobre cómo manejar esta enfermedad, consulte a su profesional de la salud.

Síntomas

Los síntomas iniciales más comunes del lupus eritematoso sistémico (LES) incluyen:

  • Cansancio
  • Dolor en las articulaciones
  • Sarpullido en la piel, sobre todo en la cara (sarpullido en alas de mariposa)
  • Fiebre

A medida que el LES avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas. Algunos de ellos son:

  • Caída del cabello
  • Sensibilidad a la luz del sol (fotosensibilidad)
  • Hinchazón y dolor en las articulaciones
  • Fiebre sin causa clara
  • Problemas en los riñones
  • Lesiones en la boca (como llagas y boca seca)
  • Problemas para pensar con claridad (por ejemplo, problemas de memoria y dificultad para concentrarse)
  • Dolores de cabeza y convulsiones
  • Psicosis: una condición en la que la persona tiene dificultad para distinguir lo que es real; a menudo ve u oye cosas que no existen, o cree cosas que no son verdad
  • Mayor riesgo de coágulos de sangre

Es importante saber que los síntomas del LES pueden variar de una persona a otra; no todas las personas tendrán los mismos síntomas ni en el mismo orden. Si presenta síntomas que le preocupan, consulte con un profesional de la salud para obtener un diagnóstico correcto y un plan de cuidado adecuado.

Diagnóstico

Para diagnosticar el lupus eritematoso sistémico (LES), los profesionales de la salud suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Antecedentes médicos y síntomas: Su profesional de la salud reunirá información sobre sus antecedentes médicos y le preguntará sobre los síntomas que tiene.
  • Examen físico: Durante el examen físico, el profesional busca señales de LES, como dolor o hinchazón en las articulaciones, erupciones en la piel y signos de inflamación en distintas partes del cuerpo.
  • Análisis de laboratorio: Se pueden pedir pruebas de sangre y orina para buscar marcadores relacionados con el LES, como un hemograma completo (CBC, por sus siglas en inglés) para detectar problemas en la sangre; la velocidad de sedimentación globular (VSG) y la proteína C reactiva (PCR) para medir la inflamación; anticuerpos antinucleares (ANA) para actividad autoinmunitaria; y anticuerpos anti-ADN de doble cadena (anti-dsDNA) para evaluar la actividad específica del LES.
  • Biopsia: En algunos casos, se puede hacer una biopsia de piel o de riñón. Se toma una pequeña muestra de tejido y se examina al microscopio para buscar cambios característicos del LES.

Para evaluar la actividad y el grado de afectación por el LES, se pueden hacer exámenes, pruebas y procedimientos adicionales:

  • Estudios de imagen: Su profesional puede recomendar estudios como radiografías o resonancia magnética (RM) para evaluar si hay afectación de órganos o articulaciones.
  • Procedimientos clínicos: Según sus síntomas y los órganos que se sospeche que estén afectados, se pueden realizar procedimientos adicionales. Estos pueden incluir un ecocardiograma para evaluar el corazón, pruebas de función pulmonaria para revisar los pulmones o pruebas de función renal.

Es importante saber que los exámenes, pruebas y procedimientos específicos pueden variar según cada caso. Lo mejor es consultar con su profesional de la salud para recibir recomendaciones personalizadas.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento para el lupus eritematoso sistémico (LES) son:

  • Controlar los síntomas: aliviar el dolor en las articulaciones, el cansancio y las erupciones en la piel.
  • Prevenir, limitar y detener los brotes: reducir con el tratamiento la frecuencia y la intensidad de los brotes, que son periodos de mayor actividad de la enfermedad.
  • Mantener la menor actividad posible de la enfermedad: mantener la enfermedad bajo control y reducir su impacto en la vida diaria.
  • Prevenir o retrasar el daño a los órganos: proteger los órganos del daño causado por la inflamación.
  • Mejorar la calidad de vida: aumentar su bienestar y su capacidad para realizar sus actividades.

Para lograr estos objetivos, se pueden recomendar los siguientes tratamientos:

  • Medicamentos:
  • Los antiinflamatorios ayudan a controlar el dolor y la fiebre relacionados con el LES.
  • Los antipalúdicos (medicinas usadas contra la malaria) pueden ayudar con el cansancio, el dolor articular, las erupciones en la piel y la inflamación de los pulmones causados por el LES.
  • Los corticoesteroides (esteroides) son antiinflamatorios potentes que reducen la inflamación en el cuerpo.
  • Terapias: Las terapias sin medicamentos, como el ejercicio, pueden mejorar la condición física, reducir los síntomas y aumentar la calidad de vida en personas con LES.
  • Autocuidado y cambios en los hábitos de salud: Manejar el estrés, hacer ejercicio con regularidad y seguir una alimentación saludable pueden mejorar su bienestar y ayudar a controlar los síntomas del LES.

Es importante saber que los planes de tratamiento se personalizan según las necesidades de cada persona y pueden incluir una combinación de estos enfoques. Hable con su profesional de la salud para recibir orientación personalizada.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden ocurrir efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los posibles efectos secundarios.