Información sobre el lupus eritematoso sistémico (LES) en la infancia

Descripción general
El lupus pediátrico, también llamado lupus eritematoso sistémico (LES) de inicio juvenil, es una enfermedad autoinmune grave que puede aparecer en menores de 18 años. El lupus es una enfermedad autoinmune: el sistema de defensas ataca por error tejidos sanos en todo el cuerpo. En el lupus pediátrico, los síntomas suelen ser más intensos que en el lupus que empieza en la edad adulta. Se estima que el lupus pediátrico representa alrededor de 15 a 20 de cada 100 casos de lupus. El tipo de lupus más común es el lupus eritematoso sistémico (LES), que puede afectar cualquier órgano o sistema del cuerpo. El lupus pediátrico puede causar muchos síntomas, de leves a graves. A menudo afecta los riñones, la sangre y el cerebro. A veces causa problemas de salud mental y del sistema nervioso. Es importante que los menores con lupus reciban atención médica y apoyo adecuados para manejar bien su enfermedad.
Causas y factores de riesgo

Las causas exactas del lupus pediátrico no se entienden por completo. Se cree que intervienen factores genéticos, hormonales y del ambiente.

Factores de riesgo que no se pueden cambiar en el lupus pediátrico. No se pueden modificar ni controlar. Incluyen:

  • Antecedentes familiares: tener familiares con lupus u otras enfermedades autoinmunes (cuando el sistema de defensa ataca el propio cuerpo) aumenta el riesgo de desarrollar lupus pediátrico.
  • Sexo: las niñas y adolescentes tienen más probabilidad de desarrollar lupus pediátrico que los varones.
  • Etnicidad: algunos grupos étnicos, como personas afroamericanas, hispanas y asiáticas, presentan más casos de lupus pediátrico.

Factores de riesgo que sí se pueden cambiar en el lupus pediátrico. Se pueden influir o modificar. Incluyen:

  • Exposición a factores del ambiente: la exposición a ciertos factores, como la luz ultravioleta (UV), infecciones, medicamentos y cambios hormonales durante la pubertad, puede contribuir al desarrollo o empeoramiento del lupus pediátrico.
  • Fumar: fumar se ha asociado con un mayor riesgo de desarrollar lupus en adultos y en niños.
  • Obesidad: la obesidad se ha vinculado con un mayor riesgo de desarrollar lupus y puede empeorar la enfermedad en personas con lupus pediátrico.

Es importante saber que, aunque algunos factores de riesgo se pueden abordar con cambios en el estilo de vida, su impacto en el desarrollo y la evolución del lupus pediátrico aún se está estudiando. Como siempre, consulte con un profesional de la salud para recibir consejos y planes de manejo personalizados.

Síntomas

Los síntomas más comunes al inicio del lupus en niños incluyen:

  • Cansancio
  • Fiebre
  • Rigidez en las articulaciones
  • Erupciones en la piel
  • Problemas para pensar y recordar
  • Caída del cabello

A medida que el lupus en niños avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas comunes, como:

  • Problemas digestivos
  • Problemas en los pulmones
  • Inflamación de los riñones
  • Problemas de la tiroides
  • Huesos débiles (osteoporosis)
  • Anemia (pocas células rojas en la sangre)
  • Convulsiones

Es importante saber que los síntomas pueden variar de una persona a otra. No todas las personas con lupus en niños tendrán los mismos síntomas. Si sospecha que su hijo o su hija puede tener lupus en niños, lo mejor es consultar a un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y un manejo adecuado. Ese profesional puede darle consejos personalizados según la situación específica de su hijo o su hija.

Diagnóstico

Para diagnosticar el lupus pediátrico, los médicos suelen hacer los siguientes exámenes y pruebas:

  • Revisión de antecedentes médicos: El médico reunirá información sobre los síntomas de su hijo o su hija y sobre sus antecedentes médicos.
  • Examen físico: Se hará un examen físico completo para buscar señales de lupus, como erupciones en la piel o inflamación de las articulaciones.
  • Análisis de sangre: Se pueden hacer varias pruebas de sangre para buscar anticuerpos y otras señales vinculadas con el lupus, como los anticuerpos antinucleares (ANA) y otros autoanticuerpos (anticuerpos que atacan al propio cuerpo).
  • Análisis de orina: Ayudan a evaluar cómo funcionan los riñones y a detectar señales de que los riñones estén afectados.
  • Biopsia de piel: Si hay lesiones o erupciones en la piel, se puede tomar una pequeña muestra de tejido del área afectada para analizarla en un laboratorio.

Para evaluar qué tan grave es o qué órganos están afectados en el lupus pediátrico, se pueden hacer además:

  • Pruebas de imagen: Pueden recomendarse radiografías, ecografías (ultrasonidos), tomografías computarizadas (TC) o resonancias magnéticas (RM) para evaluar órganos afectados, como problemas en los pulmones, ganglios linfáticos inflamados u otras áreas.
  • Biopsia de riñón: Si se sospecha que los riñones están afectados, se puede hacer una biopsia para evaluar la gravedad del daño.

Recuerde que estas son pautas generales. El enfoque exacto puede variar según los síntomas y el caso de su hijo o su hija. Es importante consultar con un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y un plan de manejo adecuado.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento para el lupus en niños son:

  • Lograr la remisión completa (sin señales de la enfermedad)
  • Reducir la actividad de la enfermedad lo más posible
  • Minimizar los efectos dañinos de los medicamentos
  • Prevenir los brotes
  • Prevenir el daño renal a largo plazo
  • Mejorar la calidad de vida del paciente

Para lograr estas metas, se recomiendan los siguientes tratamientos e intervenciones:

  • Medicamentos:
  • Prednisona/prednisolona: Estos corticosteroides ayudan a bajar la inflamación en el cuerpo. Se recetan como líquido o como pastillas que se tragan.
  • Antimaláricos: Son medicamentos usados para prevenir y tratar la malaria. También sirven para tratar el cansancio, el dolor en las articulaciones, los sarpullidos en la piel y la inflamación de los pulmones causada por el lupus. Pueden ayudar a evitar que los brotes se repitan.
  • Terapias:
  • Fisioterapia o terapia ocupacional: Trabajar con un terapeuta puede ayudar a reducir el dolor en las articulaciones y a mejorar la movilidad, según la causa y el lugar del dolor.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los posibles efectos secundarios.