Acerca del síndrome inflamatorio multisistémico en niños (MIS-C)
El síndrome inflamatorio multisistémico en niños (SIM‑N), también llamado MIS‑C o síndrome inflamatorio multisistémico en niños asociado a la COVID‑19, es una afección grave que puede poner en peligro la vida. Puede ocurrir en niños, niñas, adolescentes y adultos jóvenes. Suele aparecer unas semanas después de haber tenido COVID‑19.
Se caracteriza por un grupo de síntomas de inflamación que afectan varios órganos del cuerpo. Puede afectar la piel (con sarpullido), el aparato digestivo, el corazón, los pulmones, los ojos y el cerebro. El SIM‑N se parece a la enfermedad de Kawasaki y a otros síndromes de inflamación excesiva.
Por lo general, los niños con diagnóstico de SIM‑N dan positivo a la infección por SARS‑CoV‑2 (el virus que causa la COVID‑19) y tienen fiebre por más de cuatro días. Los signos y síntomas más comunes incluyen molestias digestivas, sarpullido e inflamación de las mucosas (como en la boca), síntomas neurológicos (del sistema nervioso), conjuntivitis (ojos rojos) y complicaciones del corazón.
Es importante buscar atención médica si sospecha que su hijo o hija puede tener SIM‑N (MIS‑C).
Las causas del síndrome inflamatorio multisistémico en niños (MIS-C) aún se están estudiando. Se cree que está relacionado con una respuesta desequilibrada del sistema inmunitario (las defensas del cuerpo) al SARS-CoV-2, el virus que causa la COVID-19. Aún no se entiende bien cómo ocurre, pero se piensa que el virus activa una respuesta de defensa que provoca inflamación en muchos órganos y sistemas del cuerpo.
Los factores de riesgo que no se pueden cambiar (no modificables) incluyen:
- Edad: Los niños de 5 a 13 años parecen tener mayor riesgo.
- Sexo: Los niños varones se afectan con más frecuencia que las niñas.
- Raza u origen étnico: Los niños negros y los niños hispanos han mostrado un riesgo mayor, posiblemente por desigualdades en la atención médica.
Por otro lado, los factores de riesgo que sí se pueden cambiar (modificables) son aquellos que se pueden influir. Hay poca información sobre factores modificables específicos para el MIS-C. Aun así, mantener un estilo de vida saludable y seguir medidas para prevenir la COVID-19, como una buena higiene, usar mascarilla y mantener distancia física, puede ayudar a reducir el riesgo.
Recuerde: el MIS-C es una afección grave que requiere atención médica. Si sospecha que su hijo puede tener MIS-C o tiene alguna preocupación, es importante consultar con un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y el manejo apropiado.
Los síntomas tempranos más comunes del síndrome inflamatorio multisistémico en niños (MIS-C) incluyen:
- Cansancio
- Falta de aire
- Problemas cognitivos (dificultad para pensar, recordar o concentrarse)
A medida que la enfermedad avanza o se hace más grave, otros síntomas comunes que pueden aparecer incluyen:
- Síntomas gastrointestinales como dolor de barriga, vómitos y diarrea
- Problemas en la piel y las mucosas (el revestimiento húmedo de la boca, la nariz y los ojos)
- Síntomas neurológicos como dolor de cabeza e irritabilidad
- Conjuntivitis (ojo rojo)
- Complicaciones cardíacas, como disfunción del ventrículo izquierdo (el lado izquierdo del corazón no bombea bien) y choque cardiovascular (presión muy baja y mala circulación)
El MIS-C puede afectar varios órganos y sistemas. Esto puede causar complicaciones que ponen en riesgo la vida, como fallo de varios órganos. El diagnóstico y el tratamiento tempranos son clave para manejar esta enfermedad. Si sospecha que su niño o su niña puede tener MIS-C, o si tiene cualquier síntoma preocupante, busque atención médica de inmediato.
Para diagnosticar el síndrome inflamatorio multisistémico en niños (MIS-C) o el MIS-C asociado a COVID-19, los profesionales de la salud suelen hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Antecedentes médicos y examen físico: El médico recogerá los antecedentes de salud de su hijo, preguntará por los síntomas y si hubo exposición o infección reciente por COVID-19.
- Análisis de sangre: Miden marcadores de inflamación, como la proteína C reactiva (CRP, por sus siglas en inglés) y la velocidad de sedimentación de eritrocitos (ESR, por sus siglas en inglés), que pueden indicar la presencia de MIS-C.
- Análisis de orina: Pueden hacerse para evaluar cómo funcionan los riñones y buscar señales de inflamación.
- Ecografía del abdomen: Esta imagen ayuda a evaluar los órganos del abdomen y ver si hay inflamación o daño.
- Radiografías del pecho: Estas imágenes pueden mostrar problemas en los pulmones o el corazón.
- Electrocardiograma (ECG) o ecocardiograma (una ecografía del corazón): Estas pruebas evalúan cómo funciona y cómo está estructurado el corazón, porque las complicaciones del corazón son comunes en el MIS-C.
Para determinar la etapa o la gravedad del MIS-C, se pueden hacer además:
- Repetir análisis de sangre para vigilar los marcadores de inflamación y el funcionamiento de los órganos.
- Estudios de imagen adicionales, como un ecocardiograma (ecografía del corazón) o una resonancia magnética, para ver si hay órganos afectados.
- Vigilancia estrecha de los signos vitales, como la presión arterial, la frecuencia del corazón y la temperatura del cuerpo.
- Valoración por especialistas en cardiología, enfermedades infecciosas y otras áreas relacionadas para guiar las decisiones de tratamiento.
Recuerde que solo un médico puede diagnosticar el MIS-C. Busque atención médica de inmediato si sospecha que su hijo puede tener esta afección.
Los objetivos del tratamiento del síndrome inflamatorio multisistémico en niños (MIS-C) o del síndrome inflamatorio multisistémico en niños asociado a COVID-19 son:
- Controlar la inflamación: El objetivo principal es bajar la inflamación excesiva en el cuerpo. Por lo general, se logra con inmunoglobulina intravenosa (IGIV) y corticosteroides (corticoides) como tratamientos de primera línea. La IGIV ayuda a regular la respuesta del sistema inmunitario. Los corticoides tienen efectos antiinflamatorios.
- Cuidados de apoyo: Los niños con MIS-C pueden necesitar cuidados de apoyo para manejar síntomas y complicaciones. Esto incluye vigilancia estrecha de los signos vitales, hidratación y apoyo nutricional.
- Terapia anticoagulante: En algunos casos, se pueden recomendar anticoagulantes en dosis terapéuticas para niños con MIS-C que tienen aneurismas grandes en las arterias coronarias o disfunción moderada a grave del ventrículo izquierdo (bombeo débil del corazón). Esto ayuda a prevenir coágulos de sangre y complicaciones relacionadas.
- Tratamientos futuros: Se están estudiando medicamentos que bloquean ciertas citocinas (proteínas que causan inflamación). Estos fármacos apuntan a moléculas inflamatorias específicas para ayudar a controlar la respuesta del sistema inmunitario.
- Compuestos naturales: Algunas investigaciones sugieren que compuestos naturales con efectos antioxidantes y antiinflamatorios podrían usarse como tratamientos complementarios para el MIS-C. Sin embargo, se necesita más investigación para saber si son seguros y efectivos.
Es importante saber que el tratamiento del MIS-C debe individualizarse según la situación de cada paciente y la opinión de expertos. Siempre consulte con un profesional de la salud para recibir recomendaciones personalizadas.
La dosis de los medicamentos puede variar por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su caso. Pueden presentarse efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los posibles efectos secundarios.