Acerca de la alergia a los mariscos
La alergia a los mariscos es una afección en la que las defensas del cuerpo reaccionan de más a proteínas inofensivas que están en mariscos como el camarón, la langosta, el cangrejo y las ostras. Esta respuesta puede causar varios síntomas, como ronchas, hinchazón de la garganta u otras partes del cuerpo, dificultad para respirar, presión arterial baja y, en casos graves, anafilaxia (una reacción alérgica muy grave que puede poner en riesgo la vida).
Las proteínas de los mariscos hacen que el cuerpo produzca anticuerpos (proteínas de defensa) específicos. Estos anticuerpos se pegan a ciertas células de las defensas del cuerpo. Cuando esas proteínas se vuelven a unir a los anticuerpos en esas células, las activan y liberan sustancias que causan los síntomas de alergia.
La alergia a los mariscos afecta a muchas personas y puede continuar en la edad adulta. Es importante que quienes tienen esta alergia eviten comer mariscos para prevenir reacciones alérgicas.
Cómo ocurre la alergia a los mariscos en el cuerpo (causas):
- Respuesta exagerada del sistema de defensas a proteínas de mariscos que en realidad no hacen daño. Esto lleva a sensibilización alérgica (el cuerpo se vuelve sensible).
- El cuerpo produce anticuerpos llamados inmunoglobulina E (IgE) contra esas proteínas. Estos anticuerpos se pegan a receptores (sitios especiales) en las células cebadas y en los basófilos, que son células del sistema de defensa.
- Cuando usted vuelve a exponerse a esas proteínas, esas células se activan. Sueltan sustancias químicas que causan síntomas de alergia.
Factores de riesgo no modificables (cosas que usted no puede cambiar) de la alergia a los mariscos:
- Predisposición genética: si hay alergias en su familia, usted tiene más probabilidad de desarrollar alergia a los mariscos.
- Edad: la alergia a los mariscos es más común en personas adultas que en niñas y niños.
- Género: los hombres la presentan con más frecuencia que las mujeres.
Factores de riesgo modificables (cosas que usted potencialmente puede cambiar) de la alergia a los mariscos:
- Exposición a mariscos: comerlos o estar expuesto con frecuencia aumenta el riesgo de desarrollar alergia.
- Reacción cruzada (cuando el cuerpo confunde proteínas parecidas): las personas con alergias a otros mariscos o a alérgenos del ambiente pueden tener más riesgo de desarrollar alergia a los mariscos.
- Sensibilización: la exposición repetida a proteínas de mariscos puede llevar a sensibilización y a una respuesta alérgica.
Estos factores de riesgo pueden variar de una persona a otra. Si sospecha que tiene alergia a los mariscos o desea más información sobre sus factores de riesgo, consulte a un profesional de la salud.
La alergia a los mariscos puede causar diferentes síntomas. La gravedad puede variar. Estos son los primeros síntomas más comunes:
- Urticaria (ronchas): bultos elevados que pican en la piel.
- Erupciones en la piel: enrojecimiento, picazón o hinchazón de la piel.
En personas con alergia más grave pueden presentarse otros síntomas:
- Presión arterial baja: puede causar mareo o desmayo.
- Sibilancias (silbido al respirar): dificultad para respirar con un sonido silbante.
- Anafilaxia: una reacción alérgica grave que puede poner en riesgo la vida. Los síntomas pueden incluir dificultad para respirar, hinchazón de la garganta o la lengua, pulso rápido y confusión.
Es importante saber que, mientras algunas personas con alergia a los mariscos tienen reacciones a todos los tipos, otras solo necesitan evitar ciertos tipos. Si sospecha que tiene alergia a los mariscos o tuvo alguno de estos síntomas después de comer mariscos, consulte con su profesional de la salud para obtener un diagnóstico correcto y un manejo adecuado.
Para diagnosticar la alergia a los mariscos, con frecuencia se realizan varios exámenes, pruebas y procedimientos. Estos incluyen:
- Historia clínica: Recoger información detallada sobre los síntomas y la posible exposición a mariscos.
- Prueba de punción cutánea (SPT, por sus siglas en inglés): Se aplica una pequeña cantidad de extracto de mariscos en la piel. Si aparece una roncha roja y elevada en 15 a 20 minutos, indica una reacción alérgica positiva.
- Prueba de IgE específica en sangre: Este análisis de sangre mide los niveles de inmunoglobulina E (IgE) específica contra proteínas de los mariscos. Niveles elevados sugieren una reacción alérgica.
- Prueba de provocación oral con alimentos: Se considera la más confiable para diagnosticar alergias alimentarias. Consiste en consumir pequeñas cantidades de mariscos bajo supervisión médica para observar si ocurre alguna reacción alérgica.
Exámenes, pruebas y procedimientos adicionales pueden incluir:
- Prueba de activación de basófilos: Un análisis de laboratorio que mide cómo se activan ciertas células de defensa en respuesta a sustancias de los mariscos que causan alergia.
- Diagnóstico por componentes: Esta prueba identifica componentes (proteínas) específicos en los mariscos que pueden ser responsables de la reacción alérgica.
Es importante que estas pruebas las realice y las interprete un profesional de la salud con experiencia en diagnosticar y tratar alergias.
Los objetivos del tratamiento de la alergia a los mariscos son controlar los síntomas, prevenir reacciones alérgicas y mejorar la calidad de vida. Estas son las opciones para lograrlo:
Medicamentos:
- Antihistamínicos: ayudan a aliviar síntomas leves a moderados, como picazón, ronchas y congestión nasal.
- Autoinyectores de adrenalina (epinefrina): se usan en emergencias para tratar reacciones alérgicas graves (anafilaxia).
Terapias:
- Inmunoterapia específica con alérgenos (ITA): consiste en exponer el cuerpo poco a poco a pequeñas cantidades del alérgeno (proteínas de mariscos) para generar tolerancia con el tiempo.
- Inmunoterapia sublingual (ISL): se coloca una pequeña cantidad del extracto del alérgeno debajo de la lengua. Se absorbe en la sangre para desensibilizar el sistema inmunitario (las defensas del cuerpo).
Cambios de conducta en salud:
- Evitar los mariscos y la contaminación cruzada: lea las etiquetas de los alimentos, pregunte por los ingredientes en restaurantes y tenga cuidado con superficies y utensilios de cocina compartidos.
- Llevar un autoinyector de adrenalina siempre: es crucial en caso de exposición accidental.
Otros tratamientos:
- Probióticos: algunos estudios sugieren que ciertas cepas pueden ayudar a modular la respuesta del sistema inmunitario y reducir los síntomas alérgicos, pero se necesita más investigación.
Estos tratamientos deben adaptarse según la gravedad de su alergia y sus necesidades. Consulte siempre a un profesional de la salud para recibir indicaciones personalizadas. La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Pregunte a su profesional de la salud cuál es la dosis adecuada para usted. Pueden presentarse efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocerlos.