Sobre las alergias a los alimentos
Una alergia a los alimentos es una reacción dañina que ocurre cuando el sistema inmunitario responde a una proteína específica de un alimento. Es importante distinguir las alergias a los alimentos de otras reacciones que no dependen del sistema inmunitario, como las intolerancias causadas por problemas del metabolismo o las reacciones a sustancias nocivas presentes en los alimentos.
Los alérgenos alimentarios son partes específicas del alimento. Por lo general, son proteínas. El sistema inmunitario las reconoce y desencadena una reacción. Esta reacción puede causar distintos síntomas, desde leves hasta otros que pueden poner en riesgo su vida.
Las alergias a los alimentos se clasifican en dos tipos:
- Mediadas por inmunoglobulina E (IgE): el sistema inmunitario produce anticuerpos llamados IgE en respuesta al alérgeno. Esto provoca una reacción alérgica inmediata.
- No mediadas por inmunoglobulina E (no IgE): intervienen otras partes del sistema inmunitario y, por lo general, causan reacciones alérgicas tardías.
La frecuencia y la gravedad de las alergias a los alimentos están aumentando en todo el mundo. En este momento no existe un tratamiento definitivo. El manejo suele consistir en evitar los alimentos que las desencadenan y llevar consigo medicamentos de emergencia para reacciones graves.
Las causas de la alergia a los alimentos son interacciones complejas entre factores genéticos y del ambiente en los primeros años de vida.
Factores de riesgo no modificables para alergias a los alimentos (no se pueden cambiar ni controlar). Incluyen:
- Sexo masculino
- Etnicidad (por ejemplo, ascendencia de Asia oriental)
Factores de riesgo modificables para alergias a los alimentos (se pueden influir o cambiar). Incluyen:
- Higiene: Limpiar en exceso puede limitar la exposición a gérmenes que ayudan a entrenar el sistema inmunitario, y hacerlo más propenso a reaccionar a proteínas de alimentos que no son dañinas.
- Uso de antibióticos: Demasiados antibióticos pueden alterar el equilibrio de bacterias beneficiosas en el intestino, que apoyan un sistema inmunitario sano.
- Exposición a perros: Estar cerca de perros en los primeros años de vida podría ayudar a bajar el riesgo de alergias al exponer el sistema inmunitario a bacterias beneficiosas.
- Cuándo y cómo se introducen los alimentos: Retrasar la introducción de ciertos alimentos, como maní (cacahuate) o huevo, puede aumentar el riesgo de alergias.
- Uso de antiácidos: Los antiácidos pueden cambiar cómo el estómago descompone los alimentos, lo que puede llevar a reacciones del sistema inmunitario a proteínas de los alimentos.
- Niveles bajos de vitamina D: La vitamina D apoya un sistema inmunitario saludable, y no recibir suficiente podría aumentar el riesgo de alergias.
- No consumir suficientes grasas omega-3: Estas grasas saludables, presentes en pescados y algunas plantas, pueden ayudar a reducir la inflamación y apoyar el sistema inmunitario.
- Pocos antioxidantes en la dieta: Los antioxidantes, que se encuentran en frutas y verduras, protegen al cuerpo de la inflamación. Consumir pocos puede debilitar el sistema inmunitario.
- Obesidad: La obesidad puede causar inflamación en el cuerpo, lo que podría hacer más probables las alergias a los alimentos.
Es importante saber que, aunque se han identificado estos factores de riesgo modificables, se necesita más investigación para conocer con precisión su impacto en el desarrollo de la alergia a los alimentos. Siempre se recomienda consultar con un profesional de la salud para recibir consejos y orientación personalizados.
Los síntomas iniciales más comunes de una alergia alimentaria incluyen:
- Hinchazón de la lengua, la boca o la cara
- Ronchas rojas en la piel que pican (urticaria)
- Picazón en los labios y la boca
- Silbido al respirar
- Dolor de estómago
- Náuseas, vómito o ambos
- Diarrea
Si la alergia alimentaria empeora o llega a un grado más grave, pueden aparecer otros síntomas. Estos pueden incluir:
- Hinchazón que bloquea los labios, la lengua o la garganta
- Dificultad para tragar
- Falta de aire o silbido al respirar
- Ponerse morado o azulado
- Bajada de la presión arterial (sensación de desmayo, confusión, debilidad)
- Pérdida del conocimiento
- Dolor en el pecho
- Pulso débil
- Sensación de que algo muy malo va a pasar
Es importante saber que no todas las personas tendrán todos estos síntomas, y cada reacción puede variar. Si usted o alguien que conoce presenta síntomas de una alergia alimentaria, busque atención médica de inmediato. La anafilaxia, una reacción alérgica muy grave y que pone en peligro la vida, requiere tratamiento inmediato.
Para diagnosticar las alergias alimentarias, se suelen realizar estos exámenes y pruebas:
- Historia clínica detallada: el médico le preguntará sobre sus síntomas y qué alimentos comió antes de que empezaran.
- Examen físico: ayuda a descartar otras causas de los síntomas.
- Prueba cutánea por punción: un profesional de la salud pica su piel con una aguja o un dispositivo de plástico para colocar una pequeña cantidad de alérgeno (sustancia que causa alergia). Si tiene alergia a esa sustancia, aparece una roncha elevada.
- Análisis de sangre: se toma una muestra de su sangre y se envía al laboratorio. Esta prueba mide anticuerpos IgE (inmunoglobulina E) específicos, que indican una respuesta alérgica.
Para evaluar la gravedad de las alergias alimentarias, se pueden hacer pruebas adicionales:
- Prueba de activación de basófilos (BAT): mide cómo reaccionan ciertos glóbulos blancos llamados basófilos cuando se exponen a alérgenos. Puede ayudar a predecir la probabilidad de una reacción alérgica grave.
- Prueba de provocación oral con alimentos, doble ciego, controlada con placebo (DBPCFC): se considera la prueba más precisa para diagnosticar alergias alimentarias. Durante la prueba, la persona consume pequeñas cantidades de un alérgeno sospechoso y un placebo (una sustancia sin el alérgeno), bajo supervisión médica, para ver si hay reacciones alérgicas. En el doble ciego, ni usted ni el equipo saben cuál es cuál durante la prueba.
Recuerde: el diagnóstico y la evaluación adecuados deben hacerlos un profesional de la salud. Esa persona decidirá qué pruebas son necesarias según su situación específica.
Las metas del tratamiento de las alergias alimentarias incluyen: reducir las reacciones alérgicas (desensibilización), ayudar al cuerpo a tolerar ciertos alimentos (inducción de tolerancia), mantener esa tolerancia con el tiempo (falta de reacción sostenida) y, posiblemente, lograr una remisión a largo plazo en la que ya no ocurran reacciones alérgicas. A continuación, algunos tratamientos recomendados y cómo ayudan a lograr estas metas:
- Inmunoterapia específica con alérgenos (ITA): consiste en exponer a la persona, poco a poco, a cantidades cada vez mayores del alimento que causa alergia. La meta es que el cuerpo sea menos sensible al alimento, y así bajar la probabilidad de una reacción alérgica si hay una exposición accidental. Con el tiempo, la ITA puede ayudar a tolerar porciones habituales del alimento sin presentar síntomas.
- Dieta de evitación: el tratamiento principal es evitar los alimentos que causan reacciones. Esta estrategia a largo plazo ayuda a prevenir exposiciones accidentales y reduce el riesgo de reacciones alérgicas graves.
- Cambios en los hábitos de salud: hacer ciertos cambios en su rutina puede ayudar a controlar bien las alergias alimentarias. Estos incluyen leer con cuidado las etiquetas de los alimentos, evitar la contaminación cruzada, llevar consigo medicamentos de emergencia (como epinefrina [adrenalina]) y educar a otras personas sobre la alergia.
- Terapias experimentales: se están estudiando nuevos tratamientos, como la ITA con alimentos y otras terapias en investigación, para ayudar a que las personas con alergias alimentarias desarrollen una tolerancia inmunitaria permanente. Sin embargo, se necesita más investigación antes de que estas terapias se usen de forma general.
Es importante saber que los tipos de medicamentos y terapias pueden variar según su situación. Consulte siempre con un profesional de la salud para recibir orientación personalizada.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud cuál es la dosis adecuada para usted. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.