Acerca de la rubéola (sarampión alemán)

Descripción general

La rubéola, también llamada sarampión alemán o sarampión de tres días, es una infección viral que causa un sarpullido característico. El sarpullido tiene estas características:

  • Puede verse como manchas rojas, moradas o más oscuras en la piel.
  • Puede sentirse con granitos o áspero al tacto.
  • Por lo general empieza en la cara y se extiende por el cuerpo.
  • En bebés, a veces le llaman blueberry muffin syndrome (por la apariencia de puntitos azulados).

Otros síntomas de la rubéola pueden incluir:

  • Fiebre leve
  • Nariz tapada o moqueo
  • Dolor de cabeza
  • Tos
  • Ganglios inflamados
  • Ojos rojos e hinchados
  • Dolor en las articulaciones

La rubéola es una enfermedad que se transmite por el aire. Pasa de una persona a otra por las gotitas que salen al toser o estornudar. Es importante saber que, si una persona embarazada contrae rubéola, puede pasársela al feto. Esto puede causar problemas congénitos (de nacimiento) o pérdida del embarazo. La mejor manera de protegerse contra la rubéola es ponerse la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (SRP).

Causas y factores de riesgo

La rubéola es causada por el virus de la rubéola. Cómo actúa la enfermedad:

  • Transmisión: La rubéola se transmite por gotitas en el aire cuando una persona infectada tose o estornuda. También puede pasar de una mujer embarazada a su bebé que aún no ha nacido.
  • Multiplicación del virus: Cuando el virus entra al cuerpo, se multiplica en las vías respiratorias y se extiende a otros órganos, incluidos los ganglios linfáticos (pequeñas glándulas del sistema de defensa).
  • Respuesta del sistema inmunitario: El sistema inmunitario reconoce el virus y activa una respuesta. Esto hace que el cuerpo produzca anticuerpos (proteínas que ayudan a combatir la infección).

Factores de riesgo de rubéola:

  • No estar vacunado: Las personas que no están vacunadas contra la rubéola tienen más riesgo de contraer el virus.
  • Viajar a países donde la rubéola sigue siendo común: Viajar a estos lugares aumenta el riesgo de exponerse al virus.
  • Contacto cercano con personas infectadas: Estar cerca de alguien que tiene rubéola aumenta el riesgo de contagio.
  • No tener buenos hábitos de higiene: No lavarse las manos con regularidad puede aumentar el riesgo de contraer rubéola.

Es importante saber que la vacunación es la forma más eficaz de prevenir la rubéola. Si tiene inquietudes sobre sus factores de riesgo o su estado de vacunación, hable con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados.

Síntomas

Los síntomas iniciales más comunes de la rubéola incluyen:

  • Fiebre baja
  • Sarpullido en la piel que empieza en la cara y se extiende al resto del cuerpo
  • Malestar general
  • Dolor de cabeza
  • Goteo nasal
  • Tos
  • Dolor de garganta
  • Conjuntivitis leve (enrojecimiento o hinchazón del blanco del ojo)
  • Ganglios linfáticos agrandados o inflamados
  • Dolores musculares
  • Dolor en las articulaciones
  • Pérdida del apetito

A medida que la rubéola avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas frecuentes:

  • Ganglios linfáticos inflamados
  • Ojos rojos e inflamados
  • Dolor en las articulaciones

Es importante saber que algunas personas con rubéola no presentan ningún síntoma. Si cree que estuvo en contacto con la rubéola, comuníquese con un profesional de la salud para recibir evaluación y orientación.

Diagnóstico

Para diagnosticar la rubéola, suelen realizarse los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Examen físico: El profesional de la salud buscará signos de rubéola, como sarpullido que empieza en la cara y se extiende al resto del cuerpo, ganglios linfáticos inflamados, fiebre y ojos rojos o irritados. Estas observaciones ayudan a distinguirla de otras enfermedades con síntomas parecidos.
  • Análisis de sangre: Sirve para detectar anticuerpos (proteínas de defensa) específicos en la sangre que indican si usted tiene rubéola ahora o si es inmune.
  • Exudado de garganta: Para ver si hay infección activa.
  • Análisis de orina: Para ver si hay infección activa.

Por lo general, no se necesitan más pruebas para determinar la gravedad de la rubéola. En casos poco comunes, para evaluar complicaciones graves, podrían indicarse radiografías, estudios de resonancia magnética (RM) u otros procedimientos clínicos específicos según el caso.

Es importante dar seguimiento con su profesional de la salud si sus síntomas empeoran o cambian después del examen físico inicial. Podría recomendarle más pruebas o procedimientos según su situación. Recuerde: consulte siempre con su profesional de la salud para recibir orientación y consejos personalizados.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento de la rubéola son:

  • Prevención de complicaciones: La meta principal es prevenir complicaciones, sobre todo en mujeres embarazadas. La infección por rubéola durante el embarazo puede causar complicaciones graves, como pérdida del embarazo (aborto espontáneo), nacimiento sin vida o síndrome de rubéola congénita (SRC), que puede causar discapacidades de por vida en el bebé.

Tratamientos recomendados incluyen:

  • Vacunación: La vacuna contra la rubéola se aplica por medio de los programas nacionales de vacunación en muchos países. Una sola dosis brinda protección de por vida contra el virus, ayuda a detener el contagio y salva vidas.
  • Reposo e hidratación: No hay un tratamiento específico para la rubéola. Los síntomas por lo general desaparecen solos. Descansar y tomar suficientes líquidos puede ayudar en la recuperación.
  • Medicamentos de venta libre: Su médico puede recomendar medicamentos de venta libre, como paracetamol, para disminuir el malestar por la fiebre y los dolores. Sin embargo, es importante consultar con un profesional de la salud antes de tomar cualquier medicamento.
  • Vigilancia de la salud del bebé por nacer: El médico puede usar ultrasonido para vigilar la salud del bebé por nacer y buscar posibles problemas.

Es importante saber que la rubéola se previene principalmente con la vacunación.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis que corresponde a su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.