Acerca de la rabia
La rabia es una enfermedad causada por un virus que afecta a los mamíferos, incluidas las personas. La causa es el virus de la rabia, que pertenece al género Lyssavirus de la familia Rhabdoviridae. El virus infecta el sistema nervioso central (cerebro y médula espinal). Esto causa enfermedad en el cerebro y, en última instancia, la muerte.
La rabia se transmite principalmente por la mordedura de un animal con rabia, como mapaches, zorrillos, murciélagos y zorros. Es una enfermedad zoonótica (se transmite de los animales a las personas). La rabia es un problema grave de salud pública en todo el mundo. En muchos países, los perros son los principales portadores del virus y lo transmiten a las personas por mordeduras.
La vacunación es una medida preventiva eficaz contra la rabia. Si sospecha exposición a la rabia o si un animal le mordió, busque atención médica de inmediato.
La rabia se transmite por contacto con saliva infectada, por lo general a través de una mordida, un rasguño o una lamida. Después de un periodo de incubación (tiempo antes de que aparezcan los síntomas), el virus puede pasar a una fase neurológica, que puede presentarse de dos formas:
- Rabia encefalítica (furiosa), que afecta el cerebro y causa agresividad.
- Rabia paralítica, que causa debilidad y parálisis muscular.
La causa exacta de estas formas no se entiende por completo. Se cree que la respuesta del sistema inmunitario influye; en la rabia paralítica se ve una inflamación más fuerte.
Factores de riesgo no modificables de la rabia: no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:
- Contraer rabia por órganos donados (muy raro).
Factores de riesgo modificables de la rabia: sí se pueden influir o cambiar. Incluyen:
- Exposición a la saliva de un animal infectado por mordidas, rasguños o lamidas. Una persona puede reducir su riesgo si evita el contacto con animales silvestres o callejeros y vacuna a sus mascotas contra la rabia.
Recuerde: la rabia es una enfermedad grave. Si sospecha que estuvo expuesto o si un animal le mordió, busque atención médica de inmediato.
Síntomas tempranos comunes de la rabia:
- Comezón o hormigueo alrededor de la mordedura
- Síntomas parecidos a la gripe, como cansancio, dolor de cabeza, menos apetito, dolores musculares y náuseas
A medida que la rabia avanza o empeora, pueden presentarse:
- Espuma en la boca: Ocurre porque el virus afecta los nervios del cuerpo y tragar se vuelve difícil.
- Agitación o dificultad para quedarse quieto
- Agresividad
- Alucinaciones (ver u oír cosas que no son reales)
- Hidrofobia (miedo al agua): Es miedo a beber agua por espasmos dolorosos en la garganta causados por el virus.
- Espasmos musculares
- Convulsiones
- Parálisis
- Fiebre
- Mucha debilidad
- Dificultad para tragar
Es importante saber que, una vez que aparecen los signos de la rabia, la enfermedad casi siempre es mortal. El tratamiento suele ser para aliviar los síntomas y dar apoyo. Si sospecha que estuvo en contacto con el virus de la rabia, busque atención médica de inmediato.
Para diagnosticar la rabia, suelen hacerse los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen físico: El personal de salud busca señales como dificultad para tragar, salivación excesiva, debilidad muscular o síntomas neurológicos como confusión, agitación o parálisis. También toma en cuenta su historial de exposición a animales. Si es posible, se debe observar al animal para ver si presenta señales de rabia.
- Prueba de anticuerpos fluorescentes directos (inmunofluorescencia directa, IFD): Detecta el antígeno del virus de la rabia en tejido cerebral fresco mediante inmunofluorescencia. Se realiza con más frecuencia después de la muerte en animales o, en raras ocasiones, por biopsia en personas.
- Detección de ARN viral: La reacción en cadena de la polimerasa con transcriptasa inversa (RT-PCR), especialmente en tiempo real, detecta el material genético (ARN) del virus y es muy sensible para diagnosticar la rabia. Estas pruebas también pueden dar información sobre el tipo de virus al analizar fragmentos más largos de ARN mediante secuenciación.
- Pruebas de inmunofluorescencia indirecta (IFI): Usan anticuerpos monoclonales (anticuerpos especiales) para identificar la cepa del virus de la rabia y dar información sobre el tipo de virus.
- Punción lumbar: Procedimiento para recolectar líquido cefalorraquídeo (el líquido que rodea el cerebro y la médula espinal) y buscar anticuerpos o señales de infección en el sistema nervioso central.
Exámenes, pruebas y procedimientos adicionales para determinar la gravedad de la rabia pueden incluir:
- Estudios de imagen:
- Radiografías: pueden ayudar a descartar otros problemas, como de huesos o estructurales, que podrían causar síntomas similares.
- Resonancia magnética (RM): busca hinchazón o daño en el cerebro causados por el virus de la rabia.
Es importante que consulte con su profesional de la salud para recibir recomendaciones específicas según su situación.
Los objetivos del tratamiento de la rabia son controlar la enfermedad y brindar cuidados de apoyo al paciente. A continuación, se describen los enfoques recomendados y lo que se busca lograr con cada uno:
- Es importante limpiar la herida de la mordedura de inmediato con agua y jabón. Luego, comuníquese de inmediato con un profesional de la salud para recibir la vacuna y la inmunoglobulina antirrábica (una inyección de anticuerpos para combatir el virus de inmediato).
- Quienes trabajan en ocupaciones de alto riesgo pueden necesitar la vacunación antirrábica antes de la exposición para protegerse.
- Manejo del daño a las neuronas: La rabia afecta el sistema nervioso y causa daño a las células nerviosas (neuronas), lo que puede afectar cómo funcionan el cerebro y el cuerpo. Para esto, se usan terapias que protegen y apoyan a las neuronas. Estas pueden incluir medicamentos para proteger los nervios o intervenciones que ayudan a que las neuronas sobrevivan.
- Manejo de la inflamación: La rabia provoca una respuesta inflamatoria en el cuerpo. Controlar la inflamación es clave para reducir el daño a los tejidos. Se pueden usar medicamentos antiinflamatorios u otros tratamientos para disminuir la inflamación y sus efectos dañinos.
- Manejo de complicaciones en todo el cuerpo: La rabia puede causar problemas en varios órganos o desequilibrios del metabolismo. Los tratamientos se enfocan en mantener la función de los órganos y atender cualquier problema que surja.
- Cuidados de apoyo: Las personas con rabia necesitan cuidados integrales para controlar los síntomas y mantener el bienestar general. Esto incluye manejo del dolor, hidratación, apoyo nutricional y apoyo respiratorio si es necesario.
Es importante saber que actualmente no existe una cura específica para la rabia. Estos enfoques buscan aliviar los síntomas, manejar las complicaciones y apoyar la salud general del paciente durante la enfermedad. Consulte con un profesional de la salud para recibir recomendaciones de tratamiento personalizadas.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis para su situación. Pueden presentarse efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los posibles efectos secundarios.