Acerca de la enfermedad por el virus del Ébola
La enfermedad por el virus del Ébola (EVE) es una enfermedad grave y, a menudo, mortal que afecta a las personas. Es una fiebre hemorrágica viral, es decir, una infección por un virus que puede causar sangrado. Produce una enfermedad grave que afecta a muchos órganos del cuerpo y tiene un alto riesgo de muerte. El virus del Ébola pertenece a un grupo de virus llamado Filoviridae.
La EVE se transmite por contacto directo con sangre u otros líquidos corporales de personas con síntomas. También se puede transmitir a través de materiales contaminados o del cuerpo de una persona infectada que ha fallecido. La EVE puede pasar de animales silvestres a personas y también de persona a persona.
Los brotes de EVE han ocurrido sobre todo en comunidades aisladas de la franja boscosa del África central. El brote más grande se registró en África occidental entre 2014 y 2016. El personal de salud y las personas cuidadoras son especialmente vulnerables a la infección. La enfermedad puede sobrecargar los sistemas de salud y tiene consecuencias sociales, económicas y de salud pública.
La causa de la enfermedad por el virus del Ébola (EVE) es el propio virus del Ébola. El virus se transmite a las personas por contacto con animales infectados, como murciélagos que comen fruta o primates, o por contacto directo con los fluidos corporales de personas infectadas. Una vez dentro del cuerpo, el virus ataca las células del sistema inmunitario y otras células. Esto provoca inflamación generalizada y daño en los vasos sanguíneos, los órganos y los tejidos.
Factores de riesgo no modificables de la EVE (no se pueden cambiar ni controlar):
- Edad: en niños con EVE, una edad más joven se ha asociado con mayor riesgo de muerte.
- Sexo: algunos estudios han mostrado que las mujeres pueden ser más susceptibles a la infección por el virus del Ébola.
- Responsabilidades de atención de salud: las personas con responsabilidades formales o informales de cuidado en la comunidad tienen mayor riesgo de infección por el virus del Ébola.
Factores de riesgo modificables (se pueden influir o cambiar) de la EVE:
No se conocen con claridad porque no hay suficientes datos. Algunos posibles factores modificables que pueden afectar el desenlace de la EVE incluyen:
- Cumplimiento de las medidas de control de infecciones: usar bien el equipo de protección personal y seguir protocolos estrictos de control de infecciones puede ayudar a reducir el riesgo de transmisión del virus del Ébola.
- Acceso oportuno a la atención médica: buscar atención médica temprano durante la enfermedad puede mejorar los resultados en personas con EVE.
- Disponibilidad de recursos: contar con suministros adecuados, personal de salud capacitado y ambientes de trabajo seguros puede ayudar al mejor manejo y la prevención de la EVE.
Es importante señalar que estos factores modificables se basan en principios generales de control de infecciones y de atención de salud y puede que no se hayan estudiado de forma específica en relación con la EVE. Siempre consulte a profesionales de la salud para recibir consejos personalizados sobre cómo prevenir o manejar la EVE.
Los síntomas tempranos más comunes de la enfermedad por el virus del Ébola (EVE) incluyen:
- Fiebre
- Dolor de cabeza
- Cansancio
- Dolor muscular
- Vómitos
- Diarrea
A medida que la enfermedad avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas comunes, como:
- Dolor abdominal
- Debilidad y cansancio
- Dolor de garganta
- Pérdida del apetito
- Sangrado sin causa aparente o sangrado abundante (suele aparecer más tarde y no siempre está presente)
- Ojos rojos y sarpullido en la piel (menos comunes)
- Síntomas neurológicos, como cambios en el estado de conciencia, rigidez del cuello y convulsiones (raros)
Es importante saber que estos síntomas no son específicos de la EVE y pueden presentarse en otras enfermedades con fiebre. Identificar temprano los casos sospechosos de EVE puede ser difícil por la similitud de los síntomas con otras enfermedades como la malaria, la fiebre tifoidea y la gripe. Si presenta cualquiera de estos síntomas, especialmente si ha estado en un área con casos conocidos de EVE o tuvo contacto con una persona infectada, busque atención médica de inmediato.
Para diagnosticar la Enfermedad por el virus del Ébola (EVE), el personal de salud suele realizar estos exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen físico: El profesional revisa su cuerpo para buscar señales de la enfermedad, como fiebre, erupción en la piel, sangrado y signos de deshidratación o de que algún órgano no funciona bien.
- Pruebas de laboratorio: Se analizan sangre, orina o tejidos para detectar el virus. Se usan pruebas específicas, como la reacción en cadena de la polimerasa en tiempo real (PCR en tiempo real), para identificar el material genético del Ébola. Las pruebas de detección de antígenos confirman la presencia de proteínas del virus. Estas pruebas se piden según sus síntomas y su historia de exposición. Otros ejemplos:
- Recuento sanguíneo completo (hemograma)
- Pruebas de función hepática
- Pruebas de química de la sangre
- Pruebas para paludismo (malaria): No se usan para diagnosticar el Ébola de forma directa. Sirven para descartar el paludismo, que tiene síntomas parecidos. Distinguir entre estas enfermedades es esencial en zonas donde ambas son comunes.
Para determinar la gravedad de la EVE, pueden realizarse pruebas adicionales para ver cómo la enfermedad está afectando su cuerpo:
- Estudios de coagulación: Revisan qué tan bien coagula su sangre, porque los casos graves de EVE pueden causar problemas como sangrado sin control.
- Pruebas de electrolitos y de función renal: Ayudan a detectar deshidratación o problemas en los riñones, que pueden ocurrir a medida que avanza la enfermedad.
- Pruebas de función hepática: Miden qué tan bien trabaja su hígado, ya que la EVE puede dañar este órgano.
- Niveles de lactato (ácido láctico): Niveles altos en la sangre pueden ser señal de infección grave o de falla de órganos.
- Radiografía del pecho o exámenes del corazón: En casos muy graves, se pueden usar para buscar problemas como líquido en los pulmones o daño al corazón.
Recuerde hacer seguimiento con su profesional de la salud si sus síntomas empeoran o cambian después de los exámenes y pruebas iniciales. Pueden recomendar más procedimientos si hace falta.
Los objetivos del tratamiento de la enfermedad por el virus del Ébola (EVE) son identificar y aislar los casos con rapidez, evitar la transmisión y dar tratamiento a tiempo. Estos son los enfoques recomendados y cómo ayudan a cumplir esos objetivos:
- Atención de apoyo: consiste en manejar las complicaciones y dar al paciente el apoyo que necesita. Incluye:
- Reposición de líquidos: administrar grandes volúmenes de líquidos por vena para corregir la deshidratación por diarrea y vómitos
- Mantener la presión arterial: usar vasopresores (medicinas que suben la presión) si hace falta
- Oxigenación: asegurar niveles adecuados de oxígeno
- Control del dolor: manejar el dolor del paciente
- Apoyo nutricional: dar una alimentación adecuada para apoyar la recuperación
- Tratamiento de infecciones bacterianas secundarias: usar antibióticos si es necesario
- Medidas de prevención y control de infecciones: aplicar acciones para evitar la propagación del virus
- Terapias antivirales: apuntar de forma directa a etapas clave del ciclo de vida del virus, como su multiplicación (replicación), puede ser una opción. Sin embargo, los medicamentos antivirales específicos para la EVE todavía están en evaluación.
- Hay vacunas disponibles para Zaire ebolavirus.
Es importante saber que actualmente no hay medicamentos específicos aprobados para tratar la EVE. La atención de apoyo sigue siendo lo principal.
La dosis de los medicamentos puede variar por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden ocurrir otros efectos secundarios. Para más información sobre efectos secundarios, consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento.