Acerca del citomegalovirus (CMV)
La infección por citomegalovirus (CMV) se define como la detección del virus en la sangre o en los líquidos corporales, incluso cuando no hay síntomas. Es un virus común que infecta a un gran porcentaje de adultos. El CMV pertenece a la misma familia de virus que causan el herpes labial, la mononucleosis infecciosa y la varicela y el herpes zóster (culebrilla).
Algunas personas nunca presentan síntomas. Otras pueden tener fiebre, cansancio, ganglios inflamados y dolorosos, y dolores musculares. En casos graves, especialmente en personas con el sistema inmunitario debilitado, la infección por CMV puede causar complicaciones del sistema nervioso, como discapacidad intelectual, pérdida de audición, pérdida de visión, convulsiones y otros síntomas del sistema nervioso.
La infección por CMV suele durar toda la vida, porque el virus permanece en el cuerpo y puede reactivarse de vez en cuando. Actualmente no hay una vacuna contra el CMV. El tratamiento se enfoca en aliviar los síntomas.
Las causas de la infección por citomegalovirus (CMV) tienen que ver con el propio virus y con la respuesta del sistema inmunitario del cuerpo. El CMV puede causar varias complicaciones en personas con el sistema inmunitario debilitado. En personas con el sistema inmunitario sano, las infecciones por CMV por lo general desaparecen por sí solas y no causan problemas graves ni a largo plazo. En este grupo, las complicaciones graves son poco frecuentes.
Factores de la infección por CMV que no se pueden cambiar:
- Edad: el riesgo de infección por CMV aumenta con la edad.
- Transmisión congénita: las y los bebés pueden adquirir CMV de sus madres infectadas durante el embarazo o el parto.
Factores de la infección por CMV que sí se pueden cambiar:
- Exposición a fluidos corporales infectados: evitar el contacto con fluidos corporales infectados es clave para reducir la transmisión del CMV.
- Factores ambientales: algunos estudios sugieren que la exposición a metales tóxicos como el cadmio y el plomo puede afectar la función del sistema inmunitario y aumentar el riesgo de infección por CMV.
- Sistema inmunitario debilitado: afecciones como el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), el cáncer o haber recibido un trasplante pueden debilitar el sistema inmunitario y dificultar que el cuerpo combata infecciones como el CMV.
- Vivir en espacios muy concurridos: vivir en lugares con muchas personas o en espacios muy cercanos puede facilitar la exposición a fluidos como saliva, orina o sangre, que pueden transmitir el CMV.
Recuerde que estos factores de riesgo son observaciones generales y la susceptibilidad de cada persona puede variar. Siempre es mejor consultar con un profesional de la salud para recibir asesoría personalizada.
La infección por citomegalovirus (CMV) puede causar diferentes síntomas según la etapa, la evolución o la gravedad. Estos son los síntomas tempranos más comunes:
- Cuadro parecido a la mononucleosis: fiebre, dolor de garganta, ganglios linfáticos hinchados y cansancio
- Faringitis: inflamación de la garganta que causa dolor y molestia
- Ganglios linfáticos del cuello hinchados
- Erupción en la piel no específica: puede verse como pequeños granitos o manchas rojas
- Anemia: baja de glóbulos rojos, que causa cansancio y debilidad
A medida que la infección avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas:
- Síndrome de Guillain-Barré: trastorno neurológico raro que causa debilidad muscular y parálisis
- Encefalitis: inflamación del cerebro que puede causar dolor de cabeza, confusión y convulsiones
- Miocarditis: inflamación del músculo del corazón, que provoca dolor en el pecho y problemas en su funcionamiento
- Neumonitis: inflamación de los pulmones con tos, falta de aire y malestar en el pecho
- Gastritis o colitis por CMV: inflamación en el estómago (gastritis) o en los intestinos (colitis) causada por la infección. Puede causar dolor de estómago, diarrea o sangrado.
- Retinitis por CMV: infección del ojo que afecta la retina y puede causar problemas de visión o incluso ceguera si no se trata
- Bebés nacidos con CMV: algunos bebés se infectan antes de nacer, lo que se llama CMV congénito. Puede causar pérdida de audición, retrasos en el desarrollo u otros problemas de salud
- Peso bajo al nacer: el bebé pesa menos de lo esperado al nacer, lo que puede causar problemas de salud
- Anemia: la sangre no tiene suficientes glóbulos rojos sanos, lo que causa cansancio y debilidad
- Ictericia: coloración amarilla de la piel y los ojos por problemas del hígado
- Hígado agrandado: el hígado está hinchado o más grande de lo normal, lo que puede causar molestias o problemas de salud
- Bazo agrandado: el bazo está hinchado, lo que puede causar dolor o aumentar el riesgo de infecciones
- Cabeza pequeña (microcefalia): la cabeza del bebé es más pequeña de lo normal, lo que puede afectar el desarrollo del cerebro
- Convulsiones: actividad eléctrica súbita y descontrolada en el cerebro que puede causar sacudidas u otros síntomas
Es importante saber que algunas personas con infección por CMV pueden no presentar ningún síntoma. Si usted sospecha que tiene CMV o le preocupan sus síntomas, lo mejor es consultar a un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y un manejo adecuado.
Para diagnosticar una infección por citomegalovirus (CMV), se suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen físico: Un proveedor de atención médica le hará un examen físico para buscar señales de CMV, como ganglios linfáticos inflamados, hígado o bazo agrandados, ictericia (piel u ojos amarillos), erupciones en la piel o síntomas en órganos específicos, como dolor o inflamación.
- Pruebas de laboratorio: Su proveedor puede recomendar pruebas específicas para detectar CMV. Pueden incluir una muestra de sangre u otras muestras como orina o tejido.
- Muestra de sangre: Para detectar anticuerpos (proteínas de defensa) contra CMV o ADN (material genético) del virus en la sangre.
- Muestra de orina: Para ver si el virus está presente.
- Muestras de tejido del cuerpo: Para identificar infección por el virus en órganos específicos, sobre todo en casos graves.
- Estudios de imagen: Estudios como radiografías o resonancia magnética (RM) pueden usarse para evaluar complicaciones del CMV, como señales de neumonía, inflamación o daño en el cerebro, o daño en el hígado o el bazo en casos graves.
Para determinar la gravedad de la infección por CMV, se pueden realizar exámenes, pruebas y procedimientos adicionales:
- Procedimientos clínicos: Su proveedor puede recomendar procedimientos para evaluar hasta dónde llega la infección por CMV. Estos varían según el sistema del cuerpo que se evalúe. Por ejemplo, un examen de los ojos para detectar daño en la parte interna del ojo (retina) u otras evaluaciones especializadas.
- Referencias: En algunos casos, pueden ser necesarios procedimientos ambulatorios, como una endoscopia (una cámara para revisar el tubo digestivo), para determinar la gravedad de la infección por CMV. Su proveedor de atención primaria (Primary Care Provider, PCP) puede remitirle a especialistas, como enfermeras, asistentes médicos o técnicos de laboratorio, quienes realizarán estos procedimientos antes de que su médico revise los resultados.
Recuerde: es importante dar seguimiento con su proveedor de atención médica si sus síntomas empeoran o cambian después de cualquier examen o procedimiento. Ellos le guiarán según su situación individual.
Las metas del tratamiento para la infección por citomegalovirus (CMV) son aliviar los síntomas, prevenir complicaciones y disminuir la propagación del virus. Estas son las opciones recomendadas y cómo funcionan:
- Medicamentos antivirales: Se usan con frecuencia para tratar el CMV. Estos medicamentos inhiben la multiplicación del virus, reducen su capacidad de propagarse y de causar más daño. Las personas que han recibido un trasplante de órgano pueden beneficiarse de tratamiento preventivo con antivirales.
- Vacunas: Hay vacunas contra el CMV en desarrollo. Buscan prevenir la infección inicial o la reactivación en personas susceptibles. Estas vacunas estimulan al sistema inmunitario para producir anticuerpos protectores contra el CMV.
- Terapia adoptiva con células T (ACT, por sus siglas en inglés): Consiste en infundir células T específicas (un tipo de glóbulos blancos) que reconocen y atacan las células infectadas por CMV, en pacientes con infecciones por CMV resistentes a medicamentos o recurrentes. Las células T infundidas ayudan a eliminar el virus del cuerpo.
- Medidas de higiene: Educar a mujeres embarazadas y a mujeres en edad fértil sobre medidas de higiene puede ayudar a prevenir el CMV congénito. Estas medidas incluyen lavarse las manos con frecuencia, evitar el contacto cercano con fluidos corporales de niños pequeños, manipular los alimentos de forma segura, lavarse las manos después de cambiar pañales y usar condones en las relaciones sexuales.
Es importante señalar que los procedimientos específicos o los cambios en los hábitos de salud pueden variar según la gravedad y el lugar del cuerpo donde esté la infección por CMV. Siempre consulte con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para obtener más datos sobre efectos secundarios.