Acerca de la fiebre Q (Query Fever)
La fiebre Q, también llamada query fever, es una enfermedad que se transmite de animales a personas (zoonosis). La causa una bacteria llamada Coxiella burnetii. Es un problema de salud pública mundial que afecta a personas y animales. Se describió por primera vez en Australia en 1937 y desde entonces se ha identificado en todo el mundo, excepto en Nueva Zelanda.
Coxiella burnetii puede infectar muchos tipos de animales, como mamíferos, aves, reptiles y anfibios. En las personas, la fiebre Q por lo general se parece a una gripe fuerte al principio. A veces se vuelve crónica (de larga duración) y puede ser grave y poner en riesgo la vida.
Se transmite sobre todo por el ganado, como vacas, ovejas y cabras, donde puede causar abortos y pérdidas económicas. Sin embargo, los animales silvestres y las garrapatas también pueden llevar la bacteria y servir como reservorios (portadores que mantienen la infección en la naturaleza). En Australia, se cree que los canguros y los wallabies son los principales animales silvestres que portan la bacteria de la fiebre Q.
La fiebre Q la causa una bacteria llamada Coxiella burnetii.
- Esta bacteria puede infectar a muchos animales, como vacas, cabras, ovejas y garrapatas.
- Las personas pueden contagiarse por exposición directa o indirecta a animales infectados o a sus líquidos y restos del parto.
- Respirar polvo o gotitas del aire contaminadas de animales infectados, o consumir leche sin pasteurizar, son formas comunes de contagio.
Factores de riesgo no modificables (no se pueden cambiar):
- Edad: Las personas mayores y de edad avanzada pueden ser más propensas a formas graves de la enfermedad.
- Problemas de salud previos: Quienes tienen enfermedad de las válvulas del corazón, injertos en los vasos sanguíneos (material artificial colocado en una arteria o vena) o aneurismas arteriales (dilataciones de una arteria) tienen más riesgo de fiebre Q crónica.
- Sistema inmunitario debilitado (por ejemplo, por una condición genética, virus de la inmunodeficiencia humana [VIH] o sida, o tratamiento contra el cáncer).
- Enfermedad renal crónica (a medida que avanza, ya no se puede revertir).
Factores de riesgo modificables (se pueden influir o cambiar):
- Ocupación: Las personas que trabajan de cerca con animales de granja, como agricultores, trabajadores de matadero y veterinarios, tienen más riesgo. Se puede reducir el riesgo usando medidas de protección personal, como guantes, mascarilla y ropa protectora al manejar animales o sus productos.
- Consumo de lácteos sin pasteurizar: Consumir solo productos lácteos pasteurizados reduce la posibilidad de contraer fiebre Q por leche contaminada.
Síntomas tempranos comunes de la fiebre Q:
- Síntomas leves parecidos a la gripe, como aumento súbito de la temperatura, inquietud, sudoración excesiva, dolor de cabeza intenso, mialgia (dolor muscular) y artritis (dolor en las articulaciones)
- Problemas de las vías respiratorias altas, como tos persistente, dolor en el pecho que empeora al respirar y escalofríos
- Síntomas gastrointestinales, como náuseas y diarrea
A medida que la enfermedad avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer estos síntomas:
- Síndrome de fatiga por fiebre Q (QFS, por sus siglas en inglés): es un cuadro debilitante que puede aparecer después de la fiebre Q aguda. Causa cansancio constante y puede afectar varios sistemas del cuerpo.
- Pérdida de peso
- Cansancio
- Dolor abdominal
- Sudores nocturnos
En etapas tardías o con mayor gravedad de la fiebre Q, pueden presentarse manifestaciones crónicas, entre ellas:
- Infecciones endovasculares (dentro de los vasos sanguíneos): incluyen cuadros como la endocarditis, que es inflamación de las válvulas o del revestimiento interno del corazón, y otras infecciones que afectan los vasos sanguíneos
- Osteomielitis: infección de los huesos
- Derrames pericárdicos: acumulación de líquido alrededor del corazón
Tenga en cuenta que estos síntomas pueden variar de una persona a otra, y no todos los tendrán. Si sospecha que tiene fiebre Q o presenta síntomas que le preocupan, consulte a un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.
Para diagnosticar la fiebre Q, los proveedores de atención médica suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Historial médico y examen físico: El proveedor de atención médica buscará signos físicos de infección, como fiebre, cansancio, dolor muscular o un hígado o bazo más grandes de lo normal. También puede preguntar sobre contacto reciente con animales o viajes a zonas donde la fiebre Q es común.
- Pruebas de laboratorio: Estas pueden incluir:
- Análisis de sangre: Se toma una muestra de sangre para buscar señales específicas de la fiebre Q, como anticuerpos o el ADN de la bacteria.
- Prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR): Identifica el material genético de la bacteria para confirmar la infección.
Es posible realizar estudios de imagen para buscar complicaciones:
- Radiografías: Pueden detectar infecciones en los pulmones (neumonía) u otros problemas causados por la fiebre Q.
- Resonancia magnética (RM): Por lo general, no se usa, a menos que se sospechen complicaciones en otros órganos.
Exámenes, pruebas y procedimientos adicionales:
- Pruebas de laboratorio especializadas: Se pueden hacer análisis de sangre más avanzados para medir los niveles de anticuerpos o detectar marcadores (señales) específicos que indiquen el alcance o la evolución de la enfermedad.
- Remisión a especialistas: En algunos casos, puede ser necesario remitir a especialistas, como especialistas en enfermedades infecciosas, para una evaluación y atención adicionales.
Es importante darle seguimiento con su proveedor de atención médica si sus síntomas empeoran o cambian después del examen físico inicial. Su proveedor puede recomendar los exámenes y pruebas adecuados según su situación.
Muchas personas infectadas con Coxiella burnetii no tienen síntomas o tienen síntomas leves y no necesitan un tratamiento específico para recuperarse.
En personas con síntomas, los objetivos del tratamiento de la fiebre Q son:
- Eliminar la infección: El objetivo principal es eliminar la bacteria Coxiella burnetii que causa la fiebre Q. Esto se logra con antibióticos como doxiciclina, moxifloxacino o ciprofloxacino. Estos medicamentos frenan el crecimiento y la reproducción de la bacteria hasta que la infección desaparece.
- Prevenir complicaciones: La fiebre Q puede causar complicaciones como endocarditis (inflamación de las válvulas del corazón) o hepatitis (inflamación del hígado). Un tratamiento adecuado con antibióticos ayuda a prevenir la fiebre Q crónica y reduce el riesgo de complicaciones.
- Aliviar los síntomas: El tratamiento busca aliviar síntomas como fiebre, cansancio, dolor muscular y problemas respiratorios. El uso de antibióticos ayuda a reducir la duración y la intensidad de estos síntomas.
- Tratamiento preventivo: A los pacientes que cumplen criterios específicos se les puede dar tratamiento para reducir el riesgo de infección o de complicaciones. Esto implica tomar una combinación de doxiciclina e hidroxicloroquina por un periodo prolongado.
La dosis de los medicamentos puede variar por muchos factores. Consulte con su profesional de salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse efectos secundarios. Consulte con su profesional de salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los posibles efectos secundarios.