Acerca de la enfermedad meningocócica
Neisseria meningitidis (meningococo) es una bacteria que puede causar una enfermedad grave y, en algunos casos, la muerte. En Estados Unidos, se ha convertido en la principal causa de meningitis bacteriana en niños y adolescentes, y en la segunda causa más común en adultos. El meningococo también puede causar infecciones en la sangre. La infección meningocócica es más común en los meses de invierno y puede confundirse fácilmente con la gripe. En algunas personas, el meningococo puede vivir en la nariz y la garganta sin causar enfermedad. Por lo general, se transmite al compartir secreciones de las vías respiratorias superiores, como la saliva (al toser, besarse, etc.). No es tan contagioso como el resfriado común o la gripe. Los síntomas suelen aparecer de golpe y empeoran rápido hasta causar una enfermedad grave. Si no se trata, la infección puede poner en riesgo la vida. Tienen más riesgo los bebés, adolescentes, adultos jóvenes, adultos mayores, personas con enfermedades que debilitan el sistema inmunitario y quienes viven en espacios compartidos, como estudiantes universitarios y personal militar. La manera más importante de protegerse contra la infección meningocócica es vacunarse.
Los síntomas pueden variar e incluyen inicio repentino de fiebre, dolor de cabeza, rigidez en el cuello, sensibilidad a la luz, náuseas, vómitos y confusión. En bebés y niños pequeños es más difícil reconocer la enfermedad. Los bebés pueden verse irritables o decaídos, alimentarse mal o sobresalir la parte blanda de su cabeza. Otros signos de infección en la sangre pueden incluir manos y pies fríos, respiración rápida, dolores fuertes en el cuerpo y un sarpullido con manchas moradas. La enfermedad por meningococo suele diagnosticarse con análisis de sangre y una punción lumbar (se extrae una pequeña muestra del líquido que rodea el cerebro y la médula espinal). Aun con tratamiento, entre 10 y 15 de cada 100 infecciones meningocócicas resultan en muerte, y quienes sobreviven a menudo quedan con daño cerebral, sordera u otros problemas graves. Es importante conocer los riesgos de la enfermedad meningocócica para la prevención y el tratamiento. Si usted o alguien que conoce presenta dolor de cabeza intenso de inicio repentino, fiebre o cualquiera de los otros síntomas mencionados, busque atención médica de emergencia de inmediato.
La enfermedad meningocócica se debe a una infección por la bacteria Neisseria meningitidis (N. meningitidis).
- La enfermedad meningocócica es una infección que con más frecuencia afecta los tejidos que cubren el cerebro y la médula espinal, la sangre y, con menos frecuencia, puede causar neumonía.
- El meningococo puede vivir en la nariz y la garganta sin causar enfermedad.
- El meningococo se transmite por intercambio de saliva (besos) o por gotitas respiratorias cuando una persona infectada tose.
- La bacteria entra por la nariz o la boca y puede infectar los tejidos del cerebro y la médula espinal o la sangre, lo que causa inflamación y daño.
Factores de riesgo del meningococo: El meningococo no es tan contagioso como la gripe o el resfriado común, pero se transmite por contacto cercano. Los factores de riesgo para desarrollar enfermedad meningocócica incluyen:
- Edad: Los bebés menores de 1 año, los adolescentes, los adultos jóvenes y las personas mayores tienen el mayor riesgo.
- Contacto cercano con personas infectadas: Los miembros del hogar y el personal de salud tienen el mayor riesgo.
- Condiciones de vida: Lugares donde muchas personas viven juntas, como residencias universitarias o cuarteles militares, facilitan la propagación del meningococo.
- Defensas bajas del sistema inmunitario: Personas con el sistema inmunitario debilitado, como quienes tienen el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), anemia de células falciformes, o quienes toman medicamentos que suprimen el sistema inmunitario (como la quimioterapia para el cáncer), tienen más riesgo.
Es importante saber que estos factores aumentan la probabilidad de tener una infección por meningococo, pero no significa que todas las personas con factores de riesgo se enfermarán. Tomar medidas preventivas, como tener buena higiene, evitar el contacto cercano con personas enfermas y vacunarse, puede ayudar a reducir el riesgo.
Los síntomas tempranos más comunes de la enfermedad meningocócica (una infección grave por una bacteria llamada meningococo) incluyen:
- Fiebre
- Dolor de cabeza
- Rigidez en el cuello
- Dolor de garganta
- Nariz tapada o que gotea
- Náuseas
- Cansancio
A medida que la infección avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer:
- Vómitos
- Dolores fuertes en el cuerpo
- Confusión
- Erupción o manchas moradas en la piel
- Manos y pies fríos
- Respiración rápida y superficial
Los bebés no siempre presentan síntomas típicos. En bebés menores de 6 meses, los síntomas pueden incluir:
- Inquietud o irritabilidad
- Mucho sueño o decaimiento
- Come menos de lo habitual
- Cambios en la respiración (por ejemplo, respiración rápida)
Si usted u otra persona tiene síntomas graves o está en alto riesgo de enfermedad meningocócica, es esencial buscar atención médica de emergencia. Su profesional de la salud puede hacer un diagnóstico adecuado y recomendar opciones de tratamiento apropiadas.
Para diagnosticar la enfermedad meningocócica, a menudo se hacen estos exámenes, pruebas y procedimientos:
- Antecedentes médicos: El profesional de la salud le hará preguntas sobre sus síntomas y su historia médica. Querrá saber qué enfermedades tiene y qué medicamentos toma.
- Examen físico: El profesional de la salud hará un examen físico completo para buscar sarpullido en la piel, rigidez del cuello u otros signos de enfermedad.
Según lo que se encuentre al principio, la gravedad de sus síntomas y sus factores personales, se pueden hacer más exámenes, como:
- Radiografía de tórax: Esta imagen ayuda a detectar complicaciones como neumonía.
- Análisis de sangre: Pueden incluir un hemograma completo para medir los glóbulos blancos y buscar señales de inflamación en la sangre. También pueden hacer un panel viral respiratorio (un grupo de pruebas para detectar virus respiratorios). Se pueden tomar cultivos de sangre para ver si hay bacterias en la sangre.
- Punción lumbar (punción en la espalda): Es un procedimiento que usa una aguja pequeña para tomar una muestra pequeña del líquido que rodea la médula espinal. Se analiza el líquido para buscar señales de infección.
- Imágenes: Se pueden hacer imágenes del cerebro, como una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética (RM), para buscar señales de inflamación.
Es importante saber que, según su situación, pueden hacerse otros exámenes, pruebas o procedimientos.
Prevención
La mejor manera de tratar la enfermedad meningocócica es evitar la infección. Además de evitar el contacto con personas que puedan estar infectadas con la bacteria meningococo, ahora hay vacunas contra el meningococo disponibles en muchos lugares. Las guías de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan que los siguientes grupos reciban una de las vacunas meningocócicas más recientes como la mejor forma de prevenir la infección:
- Niños: De 2 meses a 10 años que tienen mayor riesgo de contraer la infección.
- Preadolescentes y adolescentes: Todos deben recibir la vacuna a los 11–12 años y un refuerzo a los 16 años.
- Adultos: Mayores de 18 años que tienen mayor riesgo por condiciones de salud que debilitan el sistema inmunitario, que viajan a zonas del mundo donde la enfermedad es común (zonas de África), o que trabajan con la bacteria en un laboratorio.
Actualmente, la cantidad de dosis de vacuna meningocócica que se necesitan depende de la edad y los factores de riesgo de cada persona. Aún se necesitan más estudios para saber exactamente cuánto duran estas vacunas y cuánta protección brindan.
En este momento hay tres tipos de vacunas contra el meningococo disponibles en los Estados Unidos. Protegen contra uno o más serogrupos (tipos) de la bacteria.
- Vacunas MenACWY (también llamadas vacunas meningocócicas conjugadas)
- Incluyen Menveo y MenQuadfi
- Vacunas MenB (también llamadas vacunas meningocócicas del serogrupo B)
- Incluyen Bexsero y Trumemba
- Vacuna MenABCWY (también llamada vacuna pentavalente)
- Incluye Penbraya
Es importante hablar con un profesional de la salud. Esa persona puede orientarle sobre cuál vacuna elegir y cuántas dosis necesita según su situación.
Tratamiento
La meningitis y la infección en la sangre por meningococo son emergencias médicas. El tratamiento temprano es la forma más importante de prevenir las complicaciones de la infección. Los tratamientos recomendados incluyen:
- Antibióticos: Empezar pronto antibióticos por vena (intravenosos) es muy importante.
- Esteroides: A menudo se dan esteroides por vena para ayudar a reducir la inflamación del cerebro.
- Concentrado de proteína C: Aunque no está aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA), esta proteína puede ayudar a mejorar los problemas de sangrado que pueden ocurrir con infecciones meningocócicas graves que ponen en riesgo la vida.
- Puede necesitarse tratamiento de apoyo, como:
- Oxígeno
- Hidratación por vena
- Medicamentos para ayudar a mantener la presión arterial
La detección temprana, las estrategias de prevención (como la vacunación) y la atención de apoyo son claves para manejar la enfermedad meningocócica. Siempre consulte a su profesional de la salud para recibir consejos personalizados sobre las opciones de tratamiento.